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La Seguridad en el Istmo y las Nuevas Negociaciones con los Estados Unidos de América

Imagen: El Presidente T. Roosevelt
construye el Canal de Panamá
mientras que él entierra a Colombia.
Gacias a www.wikipedia.com

Los históricos acontecimientos que habían sucedido alrededor de la figura del ilustre General Victoriano Lorenzo habían dejado en ese Departamento de Panamá, que aun estaba bajo las directrices de Colombia, sufriendo de una tenebrosa inseguridad. Permanecía un clima político incierto para toda la población menos la pequeña y privilegiada elite Panameña.

Esos hechos tan vergonzosos como los sucedidos ese mes de Mayo de 1903 habían dejado instalada en el gobierno del Departamento de Panamá una elite pedante que sí disfrutaba de una seguridad garantizada por los convenios entre los militares. Su sentido de seguridad era tal que el ejército Colombiano había en realidad abandonado el débil y pequeño Departamento, todavía anexado pero con nombre de Panamá, que creía poder hacer moverse como títeres desde Bogotá.

Las desérticas calles de esa ciudad capital del Departamento de Panamá en 1903, evidenciaban ruidosamente los sentimientos de la ciudadanía contra la explotación del gobierno Centralista. Eran los primeros momentos en que los movimientos literarios estaban en alerta contra ese gobierno asfixiante de Bogotá. Las tribunas de la facción Radical-Liberal que, insistentemente, habían vociferado desde 1850 a favor de la manumisión de esclavos causando la Guerra Civil llamada La Guerra de los Mil Días, ya habían desaparecido en Panamá. De hecho, se habían fusionado entre los que serían los mismos que en cuyas manos el sacrificado general Indígena se había entregado creyendo que eran hermanos, después de haber colaborado con ellos para ganar ese mencionado conflicto.

Sin embargo, luego de la desaparición de aquel edil, Lorenzo, tiempos después de su vil fusilamiento, habían quedado pendientes las negociaciones abiertas por los hechos antes mencionados, para esa entrega total del pequeño Departamento a los Norte Americanos. Para los poderosos del norte esas negociaciones significaban adquirir un entorno más seguro alrededor de la vía férrea que volvían a controlar, y era con miras hacia total control del área en que iban a estar prosiguiendo con los planos en mano para completar el Canal Interoceánico ideado por los franceses.

Aquellos tratados eran tan críticos que habían estado haciendo exploraciones preliminares en todas esas áreas del istmo que habían prácticamente evacuado los franceses desde 1889. Durante esos primeros meses de 1903 los negociadores Colombianos habían sido enviados a renegociar el pacto. Al parecer, sin embargo, para los criollos Colombianos esos señores negociadores de patio probarían ser inexpertos ante los astutos y despiertos Norte Americanos.

Esta historia continuará.

Un Reconocimiento de Nuestras Fuentes Históricas- La Bibliografía

Maestro y estudiante etnia negraMucha de la información de fondo que hemos usado en los artículos de nuestras entregas sobre el Gen. Victoriano Lorenzo y sus tiempos de la era del naciente país de Panamá, nos han llegado de fuentes que proporcionamos a continuación. Ofrecemos esta información como muestra de agradecimiento y, además, damos las más sinceras gracias y aprecio a estos historiadores y estudiosos Panameños, que nos han proveído una importante parte de nuestra historia. Es con sentido de honor que ponemos aquí este listado Bibliográfico para el uso de nuestros lectores.

Bibliografía:

Caballero, Nicolás de J. “Reseña acerca del Santiago de Ayer,” Revista Cultural Lotería Nº 422, Panamá, ene/feb. 1999
Chong, Moisés
, ” La idea de nacionalidad panameña en el siglo XIX. Revista Cultural Lotería, Panamá (1970)
Villarreal, José Bolivar
, “La Pajarilla de San José de Las Tablas.” Revista Cultural Lotería Nº 422, Panamá ene/feb. 1999
Velarde, Oscar Vargas
. ” Evolución del Derecho en Panamá” Revista Cultural Lotería Nº 450-451, Panamá Edición Centenario Panamá
Arias, Tomas D.
” La ilusión del Oro en el Gobierno de Juan López de Sequeira en Coclé. Revista Cultural Lotería Nº 452, ene/feb. 2004
Cedeño, Enilsa de
, ” Estructura Económica, social y política de Colombia y Panamá en el Siglo XIX.” Revista Cultural Lotería Nº 452 ene/feb. 2004
Beluche, Olmedo
, “Debate del Centenario” Revista Cultural Lotería Nº 461 jul./agosto 2005
Conte-Porras, José, “Antecedentes del Canal.” Revista Cultural Lotería Nº 426, sep./oct. 1999

Nosotros los Plebeyos y Nuestros Héroes

Imágenes: Abajo busto
del General Victoriano Lorenzo

Hemos hablado de los hijos del Arrabal, gentes que aun, en nuestro día, están esparcidos como semilleros para los días de la cosecha de votos por la elite de las clases rechazantes y exclusivistas de nuestros países de América Latina. Continue reading

Epitafio Final

General y Héroe Panameño,
Victoriano Lorenzo
¡Jamás te Olvidaremos!

Fue así en el pasado que después de la condena y ejecución del General Victoriano Lorenzo que sus enemigos se unieron. En realidad, fueron los mismos que antes se habían guerreado mientras que nosotros, el llamado “pueblo,” había tenido que desaparecerse si no queríamos correr con la misma suerte de ese edil indígena. Continue reading

El Temor y La desconfianza se Riega por el País

Las imagenes son de la gente Ngobe que viven en Panamá en la actualidad.
Gracias a www.nativeplanet.org

Allá había permanecido el capitulo final de lo que había sido esa Guerra De los Mil Días, ese quinceavo día del mes de Mayo, de ese año venerable de 1903. En un torturado y acribillado cadáver quedaría amontonado el espíritu de un patriarcal ciudadano panameño. Habían creído acabar al fin con el espíritu de un hijo predilecto y héroe de la liberación. El ocaso encontraría fantasmas de la vergüenza y la decrepitud siguiendo a una madre patria desconsolada. Continue reading

La Frustrada Escapada del General Lorenzo

Vista delos muros de la Prisión Chiriqui
en la histórics sección de Las Bovedas

Imagen gracias al Señor George Chevalier

Aquella noche de vísperas de navidad pensaba el venerable Victoriano Lorenzo en su redentor Jesucristo y su apresamiento. El solo pensar en su salvador y le daba impulso a su deseo de escape. Además sus pensamientos divagaban a esos años en que había sido reo de confianza en la provincia de Chiriqui. Por nueve largos años había purgado condena por homicidio y conocía las mañas de los custodios en sus rutinas.

De pronto, como un jaguar acorralado, se encontraba fuera de los recintos de la celda fría, y con su característica destreza de combatiente experimentado, pronto se encontraba afuera en los pasillos dejando al guardián armado dormido. Sigilosamente se desliza por las escaleras de abajo pensando en el piso duro de las calles en las afueras de ese edificio por lo que sería mejor que tratar de caminar encima de tablas que pudieran en cualquier momento dilatar sus movimientos.

En un momento estaba afuera del edificio pegado a las paredes oscurecidas, aunque la luna se había escondido por un rato detrás de nubarrones que avisaban lluvia. Aun no estaba a salvo aunque las paredes de estos edificios del casco viejo no reflejaban las potentes reflectoras dirigidas a reconocer evadidos como en una prisión real. Cruzando de un edificio a otro escudriñaba la calle solitaria de una ciudad dormida.

De pronto, antes de que pudiera alcanzar la calle totalmente, sonaron las alarmas del cuartel. Paralizado en ese momento, la sangre le corría apresurada por las venas y se llenaba sus pulmones del aire fresco de la noche. De repente escucha lo que sabía eran los guardias tras él. Las tropas, ahora en total alerta, lo interceptaron y lo acorralaron mientras Lorenzo trataba de meterse a una de las oficinas de algún oficial. Capturado nuevamente lo conducen hacia su celda, el cuarto que habían habilitado en la prisión especialmente para un alto oficial como lo era él.

El General Lorenzo no volvió a abrir la boca ni dijo palabra alguna aunque los guardias lo maltrataban maniatándolo y, luego, tirándolo contra una de las paredes de su celda. Embravecidos, cerraban con llave la puerta y las rejas de afuera, para asegurarse de que esta vez no habría ningún descuido de su parte. Victoriano Lorenzo pasaría así cinco meses más en encierro total. Además, los oficiales encargados de él les impondrían aislamiento completo, manteniéndolo incomunicado hasta de sus familiares a quienes les negaban permisos de visitas. Luego de su fallida escapada los familiares del capturado general jamás volverían a ver su rostro ni escuchar hablar a ese hijo de la patria panameña. Precisamente, era su voz que sus enemigos buscaban callar.

En el 13 de Mayo del 1903, la Ciudad de Panamá llegaría a mostrar vida nuevamente ya que, de repente, había aparecido una hilera de tropas; es mas, eran varias compañías del ejército Colombiano que entraban a la ciudad fuertemente armados acarreando hasta cañones. El sonido constante de ese desfile de caballerías hacía tomar noticias a hasta los más dormilones de esa ciudad normalmente desértica. Esta historia continua.

Los Comienzos del General Indígena


Es con orgullo que en estas humildes líneas presentemos a uno de los que no se incluyen en la historia de Panamá. Nuestras líneas traerán a memoria a este ilustre con la intención de que todos le demos el honor entre los panameños héroes de nuestra historia republicana. Es aquello que reconoceremos a este divinal como se lo merece, como patriota y héroe de nuestra patria que nos vio nacer. Es uno de los pocos héroes y patriotas de nuestra Panamá quien puede alegar ser hijo natural de la patria. El nombre de Victoriano Lorenzo encarna ese espíritu Panameño de la libertad, espíritu que encierra en si ese valor por lo ético y la moral de lo que es un amante de lo que es ser panameño.

Victoriano Lorenzo nace por el año de 1867 en el área de la pequeña república que es la provincia de Coclé. Realmente es por ese área rural de Penonomé, que permanece como una de las tradicionales y olvidadas regiones de la campiña panameña que da fruto a este único ente de la humanidad de sus tiempos.

Su nacimiento fue uno de los numerosos y precarios entre los indígenas muy nativos de la tierra panameña, fruto de una mujer indígena. Los Ngawbé, a quienes muchas veces se les conoce como Ngobe, eran gentes entre las muchas y variadas tribus pacificas de nuestra nación. Eran cazadores y recolectores de la abundancia de lo que daban los frondosos bosques en las tierras cerca de las faldas de la cadena de montañas que aparecen en la región, las mismas que, luego en Sur América, forman parte de las majestuosas cordillera de los andes.

En esa Provincia de Coclé fue que sus gentes le dieron bienvenida a otros seres humanos, seres que iban a terminar siendo la bienvenida del mismo Demonio, salidos desde el mismo infierno. Su gente eran gentes pacificas que no dudaban en mezclarse con los muchos Europeos que comenzaron a traer entre sus colaboradores esclavos Africanos. Además, de aquellos cautivos también habían esclavos escapados que buscaban refugio entre esas gentes indígenas, y aceptación como uno de los suyos. Esa costumbre de mezclarse con otras razas transformaría a las gentes de esa región que llegarían a conocerse como los Cholos de la Provincia de Coclé.

Estas tribus de indígenas como personas que poblaban estas remotas tierras durante y después de lo que conocemos como la república de Panamá, al encontrarse con los primeros Europeo, los Españoles, fueron prácticamente diezmados por su manera de ser gentes pacificas. En ese espacio de nuestra historia en esas tierras poco conocidas esos indígenas, en los ojos de los extranjeros, eran esclavos mandado por un dios piadoso. Como virtuales esclavos fueron como comunidad puestos a trabajarles a esos europeos quienes se portaban como conquistadores en victoria, esclavizando y violando a los seres humanos de sus derechos como personas libres.

Así fue que los cronistas identificaron a esos extranjeros quienes se estuvieron comportando de la manera descrita al encontrarse con las gentes de esas tierras en todas las regiones del Continente Americano. Aun en tiempos en que llegarían los sacerdotes de la iglesia Católica con misiones a ponerlos bajo su tutela las gentes aborígenes vivían en constante terror y hostigamiento. Luego de dejar a los indígenas en la pobreza, vestidos en harapos y desprovistos de sus costumbres ancestrales, ellos se regaron por las montañas a lugares que no eran fácilmente accesibles. Esta Historia continuará.