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Marcados Por Toda Una Vida

blindjustice

Sucedería en nuestra historia que más tarde en la revisada Constitución de 1946, brillaría algo de luz de la justicia a través de los vendados ojos de la Señora Justicia Panameña quien, al atardecer del año de 1948, todavía iba a permitir la humillación y acoso de niños pequeños, y la violación directa de los derechos humanos de toda una comunidad Afro Antillana. Continue reading

La Celebración de la Etnia Negra en Panamá

Vista del Desfile de la Etnia Negra en Colón.
Imagen gracias al talentuoso artista y fotógrafo
Quintín Aguilar M.. Disfrute de sus impresionantes
galerías de imagenes aqui.


El hecho de pertenecer a la
Etnia Negra Panameña que se ha celebrado anualmente el 30 de mayo, no quiere decir que el resto del año en Panamá no podamos ahora tener motivo de vestir día a día con los atuendos de nuestra etnia. Eso demostraría a toda la población de que esas celebraciones anuales tienen un lugar permanente en nuestro país y además demostrar nuestro orgullo por nuestro aporte a la diversidad cultural.

Sin embargo, hay una historia especial detrás del reconocimiento de nuestra identidad étnica negada, hasta por nosotros mismos que por tanto tiempo. La verdad es que todavía nos menospreciamos y entre nuestras etnias olvidadas creamos hitos de hasta quienes somos los que llevamos mas o memos sangre “Española” por las venas para creernos los mejores del grupo Africano o africanizado.

En cambio entre los desprestigiados “Esclavos” de antaño esclavista de hasta el siglo XIX y XX iba a resultar que unos de sus descendientes iba a resultar persona responsable de iniciar los acontecimientos que culminarían en que se reconozca nacionalmente y se celebre esa fecha mencionada del 30 de mayo como día de la Etnia Negra. El Señor Dios de la Justicia iba a hacer que ese proviniese de la Provincia de Chiriqui y que el fondo histórico detrás de esas celebraciones llegase a ser un día festivo nacional, destacando la abolición de la esclavitud en el año de nuestro Señor de 1851. Esa real “Libertad” por que el “Libertador” Simón Bolívar había llegado a estar luchando para luego ser decepcionado hasta en nuestro país Panamá en 1826, cuando durante el período en que nuestro pequeño Panamá estuvo unido en hermandad al país de Colombia, formando entonces el llamado Nueva Granada y la Gran Colombia.

“¡Somos libres!” No fueron palabras que iban a poder los de nuestra etnia pronunciar plenamente hasta que el gobierno de Panamá por medio de la Ley Número 9 del 30 de mayo de 2000 estableciera, oficialmente esa fecha anual para la celebración del día de nuestros grupos étnicos de ciudadanos negros nacionales. En cambio la idea original para esta celebración, iba a nacer de la inspiración y visión de uno de los hijos nativos de Panamá, oriundo de esa horda de obreros que llegarían a trabajar en el Silver Roll Americano de la Zona del Canal de Panamá. Entre tanto años iban a pasar hasta que la Provincia de Chiriqui, en el área de La Arena del distrito de Puerto Armuelles viera aparecer al Honorable Claral Richards Thompson. Ese que iba a estar casi a solas trabajando para ver ese día de la Gran Libertad, en que negros pudiesen adornarse con los atuendos vistosos de su África olvidada.

De humilde cuna era ese lanzador de disco de raza Afro Panameña declarado campeón durante los Primeros Juegos Nacionales del año de 1955, en el cual representó a la República de Panamá. Iba también tener el honor de representar al país como lanzador de béisbol y firmar contrato con el equipo de los Gigantes de San Francisco de la ligas menores como jugador profesional. Es de notar que todos esos años de su historia deportiva tuvo que laborar a la vez que se esmeraba a ser atleta excepcional, y que hasta la fecha de su jubilación, iba fungir como unos de los supervisores, respetados y queridos, de la compañía bananera de la United Fruit Company, en el área de Puerto Armuelles.

Tanto así era respetado y querido que el Honorable Legislador Osman Gomez, en cumplimiento de promesa de campaña personal, que hizo al Honorable Claral Richards Thompson, tomó materia en el asunto al llegar a la Asamblea Legislativa con el Proyecto de Ley. El Legislador en sus esfuerzos de resolver el paso de la ley, coordinaría de cerca con el precursor y con el comité ad hoc. para logar el paso de esa ley Conmemorativa del Día de los hombres negros y mujeres de la raza negro en Panamá. Lo que llegaría a ser de importante fue la labor abnegada e incansables esfuerzos de todos y en especial del Profesor Elias Colley cuyas investigaciones y documentaciones afirmaron técnicamente esos hechos históricos encontrados en ese primer bosquejo de la ley. Entonces la Comisión de Derechos Humanos del cuerpo legislativo acepta el proyecto de ley para discusión debida de la misma.

Debemos todos los descendientes de la etnia Afro Panameña permitir que nuestro ser mismo silenciosamente tanto a toda voz gritar “¡Por fin somos Libres!” Al observar las valiosas contribuciones de los que componían el Comité ad Hoc. Por su abnegados trabajos en Conmemoración del Día de la Etnia Negra en Panamá, incluyendo mención del director de la Cámara de Comercio Afro Panameña (CAMCAP), La Cooperativa de Ahorros y Crédito de Cristobal, La Sociedad de los Amigos del Museo Afro-Antillano de Panamá (SAMAAP), y otros ciudadanos notables que han hecho posible lo que se ha convertido hoy en ocasión de alegría además que es lo que honra a nuestros antepasados y ciudadanos de ascendencia Afro Panameña.

De modo que el 30 de mayo, el día de nuestro Señor hecho para dedicar y celebrar nuestra permanencia y de anunciar al mundo entero nuestra pertenencia a la honorable Etnia Negra Nacional. Es nuestro deber, primero y principalmente, ser los que con respeto y en paz estar recordando ese día como el que se conmemora no solo una ley que terminaría la práctica de una barbarie y inhumana habito de querer esclavizar a otro ser humano. La Nueva Granada en 1851 vuelve a recordar que fue en el país que hoy llamamos Madre Patria la República de Panamá, que se hizo realidad nuestra real “Libertad.”

Esta serie continúa.

El Hijo Predilecto

“Cultura, todo lo que contribuye al mejoramiento personal: además es cultura
esos conjuntos de creaciones del hombre y de su sociedad.”

Así dejó entendido un diccionario de la lengua española acerca de lo que debe ser la cultura. Luego logro salvarme al estar leyendo y digiriendo en total el discurso ofrecido por su santidad el Papa, Benedicto XVI, que aunque estuvo titulada “Fe, razón y universidad: Recuerdos y reflexiones, ” tenía también para mi amplio contenido de lo que debe ser para el hombre culto en nuestra nueva era sobre en donde se debe encajar sin olvidar lo valioso que son sus “recuerdos y reflexiones.”
Entre tanto, esas reflexiones mías siempre, como hombre culto, me llevan a recuerdos de mis días de universitario, que cuando con fervor discutía y abogaba con los que me quisieran escuchar, diciendo que yo no iba a estar completo si no estudiaba sobre mi proceder. Recordaba mis hondas reflexiones sobre querer estudiar el oficio del derecho, pero los impulsos eran más fuertes y me llevaban al estudio de mis gentes africanas y latinoamericanas.
Al parecer, los procedes de mi patria parecían llevarme al Hades de la Odisea de Homero. Era para verme discutir a los que habían estado antes llenos de ese mismo fervor estudiantil y que había luchado por verme, al fin, en una universidad discurriendo y dando charlas sobre lo poco que sabía de mis ancestros.
Pasaron antes mis ojos ese santo Martín de Porres, todavía pidiendo perdón ante los altares del Padre celestial y de Jesús Cristo, rogando por los atropellos a toda una raza de gente quienes aparecían ante su nicho del altar del Dios Todopoderoso a demandar justicia por su sangre vertida. Además, los libertadores guerreros pasaban a pie, sin cabalgadura, y yo me maravillaba por esos guerreros por la patria América.
Esa América, todavía llorosa por sus hijos, quienes pedían pendón por un trabajo dejado a medias. Trabajo en que hermanos guerreros, tan sanguinarios como los que nacieron al casi el cierre del siglo XX, y que atropellaban sin cuartel sus hijos predilectos.
Para mi no era ningún sueño ver como el coro de libertadores achicaban ante la presencia de un General Manuel Carlos Piar y General Toussaint L’Ouverture, quienes demandaban al sentirse estafados. Sentirse defraudados por un Bolívar quien llegaba dejando sus gentes en América todavía virtuales esclavos. Fue esa lección para mi que en esos entonces importunaba por los idiomas que dominaba. ¿Virtualmente esclavo? me preguntaba. Entre tanto, a mi me era mandado a despertar una y otra vez con el alma afligida, porque me correteaban unos que insistían en llamarse Malcom X, y el otro hecho santo recientemente, llamábase Mártin Luther King.
Incitabanme, al parecer, a no rendirme, a razón de sus gentes. En cambio, yo huía, queriendo escapar mintiéndome abatido por el oficio que se me imponía. A todo esto los recuerdos y las reflexiones me llevarían a poder todavía hablar con mis ancianas abuelas; la una contemporánea de la otro, que se decían nombrar en el idioma ingles “prayer warriors” (guerreras en la oración).
Sí, ellas eran clarividente y aconsejaban diciendo una y otra vez, “Escribe mi hijo…sigue tu escribiendo.”