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A Nuestros Santos y Antepasados

La levitación de San Martín de Porres. Imagen gracias a bylovealone.

Las antiguas tumbas de nuestros antepasados en el Cementerio Silver Corozal.

Queremos exhortar a toda la comunidad de Westindian históricamente reconocida como los residentes originales y de facto de la Ciudad de Colón y zonas de la ciudad de Panamá y Bocas del Toro en hacer un esfuerzo especial para honrar a sus antepasados hoy en El Día de los Muertos.

Además de ser la principal fuerza laboral del primer ferrocarril intercontinental en las Américas, el Panamá Railroad (1849-1855), también sacrificaron sus vidas e integridad física en masa para prosperar la construcción del Canal de Panamá en ambas instancias de los gobiernos franceses y americanos en ambas ciudades terminales de Colón y Panamá. Continue reading

A Conmemorar y no Profanar a Nuestros Muertos

Mi Santo favorito, San Martín de Porres,
nacido en Perú de madre Panameña y padre
Español.


A medida que nos acercamos a la celebración anual del culto de la muerte, fecha más conocida como el Halloween, para nosotros es momento propicio para recordar lo que aquella fecha simboliza en realidad.

El Halloween y sus raíces celtas y paganas en el festival de Samhain, que es un festival dedicado a la cosecha y a los muertos, ha combinado el día Cristiano de la Muerte o Día de Todas las Almas, es tiro atrás a unos de los importantes festivales Islandeses de cosecha y a permanecido durante mucho tiempo llegado a, dominar los corazones y el interés, además de la imaginación de la juventudes de todo el mundo. También esa que fue fiesta religiosa se ha secularizado y llegado a tener la tendencia de explotar la memoria de nuestros queridos seres queridos ya difuntos, dejando para nuestras generaciones futuras una actitud realmente trenzada hacia lo que es la muerte, sus ancestros y la idea espiritual de la permanencia de las almas.

La Iglesia Católica en un momento fue mas imponente y dignificaba en su conmemoraciones a todos los difuntos fieles el ese día del 2 de noviembre, si aquel día caía en domingo, sin embargo el día de la celebración se hacia el día 3 de noviembre. Así que declaraba que los Oficios para la muerte deberían ser recitados por el clero durante todas las misas. Así fue que el fundamento teológico de la fiesta en cuestión es por ” la doctrina de que las almas que dejan sus cuerpos, no son perfectamente aseadas de sus pecados veniales, o no se han abaladas plenamente de sus transgresiones pasadas, y así que les son vedadas poder ver las Visiones Beatíficas, y que los fieles que están todavía en la tierra pueden ayudarles con sus oraciones, hechos, y limosnas a la iglesia, especialmente por el sacrificio de la Santa Misa.”

En los primeros días de la cristiandad europea, especialmente los nombres de los hermanos difuntos se verían inscritas en los dípticos. Más tarde, en el siglo VI, era costumbre en los monasterios benedictinos celebrar una fiesta en conmemoración de sus difuntos miembros. En España hubo un día coco ese el sábado antes de la Sexagésima o antes del Pentecostés, en los tiempos de San Isidro. (f. 636) En Alemania existió una ceremonia consagrada de rezarles a los muertos el 1ro de octubre. Aquello fue aceptado y sanctificado por la Iglesia. San Odilio de Cluny (f. 1048) ordenó entonces la celebración a todos los fieles difuntos y que se celebrara anualmente en los monasterios de su congregación. De ahí se propagó esas celebraciones entre las otras congregaciones de los benedictinos y entre otras órdenes monásticas.

En nuestro mundo de hoy muy poco de las conmemoraciones y las oraciones para los muertos se ha preservado observando la embestida del marketing y la comercialización que profana de hecho ese día sagrado y Santo. No nos es sorprendente que muchos de los cementerios municipales y lugares en que reposan los restos de nuestros difuntos en todo el país han comenzado a tomar aquel aspecto zarrapastroso y cada vez más son administrados por las personas que tienen una pobre idea de la santidad de nuestros de esos lugares en donde enterramientos a nuestros conciudadanos panameños o para los históricos trabajadores difuntos del antiguo Silver Roll.

Los cementerios se han vuelto en todo el país lugares de negocios, como cualquier otro, lugar para hacer tanto dinero como se les sea posible, en cosas tales como el comercio de fosas hasta en huesos, y otras partes del cuerpo, el reciclaje de entierros por parcelas y por la exhumación de los recientemente enterrados. Sino por la eliminación de las cenizas del difunto en algunos basurero o montón de bolsas de basura negra después de haber extraído altos honorarios de las familias de los fallecidos; y todo en el nombre del negocio municipal o otros beneficios que degradan mas esas zonas de las ciudades.

Últimamente ha habido demasiados informes sobre vandalismo en los cementerios al visitar las tumbas de los recientemente enterrados, en que vándalos entran a los cementerios regando destrucción y horror para las familias y sobrevivientes de los difuntos. Ladrones de tumbas mancillan las tumbas para adquirir cualquier elemento de valor que puedan obtener. ¿No nos es sorprendente que la nueva generación de gente jóvenes muestra menos respeto por sus mayores y que ni les importen que los ancianos puedan compartir sus conocimientos que tengan que compartir? Después de todo, que pueden esos jóvenes esperar de una vida en que la muerte demuestre una actitud mezquina hacia su memoria y de la manera astrosa de tratar a los muertos esta ganando terreno.

Es hora de repensar nuestra actitud hacia la muerte y los “Muertos” y emprender búsquedas de maneras mas honrosas que verdaderamente conmemoren a nuestros “fieles difuntos,” incluso aun si hemos tenido problemas con la persona o no llevarnos con ellos. Quizás estamos aquí en esta vida, como se creía antes, para orar por las almas en el Purgatorio o en “Puckatery” como solían decir nuestros antepasados en los barrios de Calidonia, el Chorrillo y Río Abajo. Es en realidad para nosotros un ámbito de la penitencia por ellos para que puedan ellos ser atraídos a la luz Divina del amor y no del odio. De la virtud y no del mal y hacer igual que San Agustín cuando él pega en la pared de su habitación un escrito en grandes letras que decía, “Aquí no hablamos mal de nadie.”

Yo recomiendo a todos que empiecen a estudiar las vidas ejemplares de los Santos de la Iglesia Católica, quienes probaron ser verdaderamente los “fieles que partieron”. Pueden comenzar con un libro muy interesante por un estudiante dedicado de los Estudios sobre Negros, de nombre James Wesly Smith, quien escribió una obra titulada “Los Santos Negros, Místicos y Gente Santa: La Antigua Iglesia Litúrgica de África-Volumen I“. Él autor enumera para nosotros los miles de personas de la raza Negra y Santos africanos quienes han contribuido enormemente a cristianizar y a civilizar nuestro planeta a lo largo de la historia humana. Ese autor dice que llegar a “listar un tomo de 57.000 o más Santos-de la raza negra y africanos amigos de Dios. Además que es muestra de nuestra participación desde los principios en la Iglesia Universal y Oriental, los rito orientales, Latinas, y ortodoxos coptos.”

Incluidos en la citada obra todos mis Favoritos como : San Agustín, Santa Josefina Bakhita, San Martín de Porres del Perú, y muchos otros mas que apenas he podido llegar a conocer aun. Por cierto debo recordarles, que el día de la fiesta de San Martín de Porres es el 3 de noviembre, el mismo día dedicado a nuestros muertos cuando ese día cayera en domingo y también el día en el que Panamá celebra su independencia y nuestro Día de la Patria Panameña. Coincidentemente, la madre de San Martín fue de nacimiento panameño, nacido en la ciudad de La Chorrera del Distrito de Panamá.

Mediante años del estudio de la vida de esas personas que han luchado para alcanzar la real salvación podría llegar a iniciarnos en el hábito de cambiar nuestra actitud hacia los “Muerto” y que podamos celebrar este año de Halloween y el Día de los Muertos en hacer algo totalmente diferente, hacernos una nota de agradecimiento y plegaria de alegría para nuestras relaciones del pasado con todos aquellos que han de algún modo afectado a nuestro país y a nuestras vidas.

Esta historia continúa.