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Un Tributo al Dr. George A. Priestley, Ph.D

El Dr. George A. Priestley, Pd.D
1940-2009

“Permitamos que nuestras vidas se conviertan en libros abiertos para que todos los puedan estudiar.” Mahatma Gandhi

Un libro abierto y valioso para nuestra cultura y nuestra humanidad. Eso realmente había sido el Dr. George A. Priestley para todos los que lo llegaron a conocer.

El domingo 5 de julio del año en curso un servicio conmemorativo fue celebrado en la Universidad Medgar Evers para honrar la desaparición física entre nosotros de una gran figura de la diaspora Panameña Westindian que viven en la ciudad de Nueva York. El Dr. Priestley es descendiente de las gentes del histórico Silver Roll cuyas fuerzas, ingenio y perseverancia llegarían a ser imprescindible para la construcción y mantenimiento del Canal de Panamá. Él reflejaba ese carácter esterlina en sus muchos logros a través de su vida, diferencia que marco las vidas de muchos que llegaron a tener contacto con él.

George A. Priestley nació en el año 1940 en la comunidad de Wachipali, en el populoso distrito del Marañon en la Ciudad de Panamá de padres de orígenes Barbadianos. Asistió a la escuela primaria Escuela José De Obaldía del barrio de Calidonia y luego continuó sus estudios en la Escuela Arte y Oficio, escuela secundaria vocacional muy conocida en Panamá por ser una de las primeras escuelas en la historia de ese país. Fue estudiante diligente e inventivo, y se le concede beca para que luego se alistara en el Instituto Panamericano, otra escuela secundaria prestigiosa del momento en donde él se gradúa con honores. Poco después él se une a la migración al norte de millares de jóvenes Westindian Panameños, con deseos de mejorar su vida económica y en busca de maneras de continuar su educación.

Luego, George se gradúa de la Universidad de Brooklyn en 1968 para luego recibir su Maestría y su Ph.D o Doctorado en la Universidad de Columbia en el año 1980. También iba a terminar algo de sus cursos de postgrado con estudios en la ciudad de Lisboa, Portugal. Sirvió de Director de Estudios y Programas Latinoamericanos y Latinos en la Universidad de Queens por muchos años además se estar enseñando en la facultad de ciencias políticas en esa institución que después totalizaron un total de 40 años. También fungió como profesor adjunto en el Departamento de Estudios Pan-Africanos en la Universidad de Barnard de la Universidad de Columbia en Nueva York.

El Dr. Priestley desempeñó papel importante en la movilización en los Estados Unidos para el apoyo del paso del los Tratados Torrijos-Carter del 1977 que con eficacia gana para Panamá la soberanía nacional sobre el Canal de Panamá después de setenta y cinco años en los controles estadounidenses. Como sabemos el 31 de Diciembre de 1999 los términos del tratado fueron satisfactoriamente concluidas y la reversión completa del Canal y de sus territorios pasaron a manos Panameñas.

Su participación temas sobre la raza y el racismo, un tema que fue muy estimado y muy apegado a sus emociones, tema con que él había crecido apasionadamente desde su niñez en Calidonia de Panamá, se convirtió en una de sus ambiciones. Fue en efecto uno de los facilitadotes del diálogo sobre la raza en Panamá y sus desafíos entre la población Afro-Antillana en los Estados Unidos. Era también facilitador en la participación del país de Panamá en la Conferencia Mundial sobre el Racismo en Durban, Sudáfrica en el año 2001.

El Dr. Priestley sirvió en un sinnúmero de comités de redacción académicos y redaccionales que incluyeron también la de la NACLA, o el informe Norteamericano sobre las Américas, y Tareas, uno de los journales principales de las ciencias sociales de Panamá. Él era redactor contribuyente del Wadabagei, un diario de los estudios del Caribe y de su Diaspora y también trabajó como investigador mayor en el centro Justo Arosemena para Estudios Latinoamericanos (CELA) en Panamá. Fue en interés de la investigación que abarcaba una amplia gama de asuntos, que incluyen la política comparativa de la política comparativa de la política de la América Central, la Formación racial comparativa, y la Identidades Transnacionales en la Diaspora de la Raza Negra.

Ha sido autor o co-autor de varios libros, monografías y de una multiplicidad de artículos sobre los asuntos en la cuales estuvo apasionado. Las siguientes son algunas de sus obras y escrituras más excepcionales del Dr. Priestley.

* Ethnicity and Class in Central America
* Military Government and Popular Participation in Panama: The Torrijos Regime, 1968-1975
* The Political Crisis in Panama: Is There a Democratic Alternative?
*
Piel Oscura: Ensayos y Reflexiones al Filo del Centenario– publicado en el 2003 y co-escrito con su colaborador y amigo Alberto Barrow. También iba a estar editando y escribiendo el prólogo al libro del Sr. Barrow del 2001, No me Pidas Una Foto: Develando el Racismo Panamá, exponiendo las muchas facetas del racismo en la República de Panamá.

Desde la década de los 1970’s había establecido una relación profesional cercana con el conocido sociólogo, poeta y director de películas, Geraldo Maloney, Director del Centro de Investigaciones “Armando Fortune” para los estudios Afro-panameños.

Más recientemente estuvo participando en proyectos de investigaciones que abarcan la identidad transnacional de los de ascendencia Westindian Panameña y también había iniciado una Biografía política sobre George Westerman, periodista, diplomático y defensor de los derechos de las minorías en Panamá. Como Director del proyecto Afro Latino, iniciativa apoyada en gran medida por la Fundación Ford, coordinó la labor de un equipo de profesionales de las ciencias sociales de la República Dominicana, Honduras y Panamá, quienes trabajaron para determinar el impacto del virus de la HIV-SIDA en las poblaciones negras de esos países, además de la formulación de políticas públicas y acciones que abordarán este importante tema.

Dr. Priestley ha sido el destinatario de numerosos premios incluyendo una beca Gulbenkian, una subvención Iniciativa de la Diversidad de la Fundación Ford, un premio de fundación de la Fundación Mellon, una Beca de la Fundación Nacional para las Humanidades/del Centro Schomburg para la Investigación en la Cultura Negra 2002-2003, un premio de honores 2008 de la Subdivisión de la NAACP-noreste de Queens y otras numerosas subvenciones del PSC-CUNY o Universidad de la Ciudad de Nueva York.

Más allá de las instituciones académicas George Priestley había ocupado numerosos cargos, incluyendo la Vice-presidencia del Tercer Congreso de las Culturas Negras de las Américas en Sao Paulo, Brasil, 1982, la Presidencia del Congreso Panameño Negro en Panamá, 1988 y Co-coordinador de la Comisión Panameña Contra el Racismo. El Observatorio Panamá Afro, una iniciativa de investigaciones y la abogacía y promoción todo motivada por el Dr. Priestley, está ahora pendiente de su formalización, y llevará su nombre en su memoria.

Los trabajos de toda su vida lo ha llevado a las esquinas mas lejanas del mundo y aunque residió en los Estados Unidos por más de cuarenta años, él había optado por no hacerse ciudadano estadounidense aunque llegara a estar asumiendo las limitaciones civiles que acompañaron esa decisión.

Muchos son los amigos, colegas, y colaboradores quienes han expresado tristeza y sorpresa en llegar a saber de su muerte el 28 de junio de 2009, después de una lucha extensa con complicaciones debido a su enfermedad y condición diabética. Un amigo resumió íntimamente su memoria de George Priestley, el hombre diciéndonos:

“El hombre de eterna sonrisa, solidario y fiel amigo siempre te llevaré en mis memorias y trataré de seguir tu ejemplo de humildad y preocupación por los demás.”

Tenía 68 años de edad el Dr. George Priestley y es sobrevivido por su esposa amorosa de más de 40 años la Sra. Marva Wade Priestley y su hijo Amilcar Maceo Priestley.

Deje que la vida de uno de nuestros incansables educadores y campeón de las letras, el Dr. George Priestley, nos llegue a servir eternamente como libro abierto para que todos lo podamos estudiar.

Haga clic aquí para visitar su memorial y dejar un ramo virtual de flores.

Las Historias y los Actores Extraviados

El Templo Hindú en Panamá

Una Procesión Hindú en las calles de Panamá


En el mejor de los casos, tenía información incompleta hasta ahora, y no podía esperar el día en que pudiera encontrar una biblioteca para ver lo que tenían que decir los periódicos locales sobre el período que yo investigaba. De niño y como un joven precoz me había auto-instruido en como leer y escribir, ya que mi situación familiar no se prestaba para mucha estabilidad. Al lograr entrar al colegio siempre sobresalí en mi trabajo académico pero considero que fallé relacionándome con mis pares en ambas idiomas.

Sin embargo, mi memoria casi fotográfica me ayudó en mi celo por recordar mi vida y la de mi gente como una de las partes más importantes de la historia panameña. Aunque un niño joven, siempre me impresionó el hecho de que yo había vivido, junto con mi gente, los Westindian, una época notable durante su peregrinaje dentro de la historia de Panamá.

El tiempo y el lugar, entonces, llegaron a ser tan importantes como la búsqueda de un plato de comida o un sorbo de agua. El tiempo y el lugar se convirtieron, para mí, en una oportunidad de observar cómo los “actores” se introducirían en los papeles que ellos mismos odiarían, más adelante, incluso hasta mencionar. Como el niño-hombre notaría cómo estos actores, en la persona de mi gente, incluso negarían memorias de los acontecimientos dignos de ser escrito y colocados en el altar de la posteridad. Tal sería mi aferramiento a las memorias que han hecho de mi vida lo que es hoy.

Las memorias de Asia y de los asiáticos en mi vida personal volvieron a frecuentar mi ensueño, pues recordé lo unidos que habían sido Luisa y Jack. Además, mis propias memorias de la raza y la discriminación racial entre los asiáticos contra los negros Westindian y cómo los asiáticos eran normalmente resistentes a cualquiera asociación con los Westindians en sus negocios o en cuanto a sus uniones importantes como el matrimonio. Eso es, si ocurrían, lo cual era tan raro que uno los vio apenas, mucho menos los productos de su unión.

Exploré mi memoria para esos casos donde en las comunidades de los chinos o de los hindú habría sido aceptado esa especie de unión o asociación, pero solo pude hallar un caso y había sido solamente en mi caso personal. Había sido una época de mi vida de que incluso intentaría olvidarme a causa del trauma emocional sufrido en esa relación, que comenzó en mi adolescencia como mi primera ilusión de amor.

Ahora que, como historiador, intentaba cavar en el asunto de la relación de esos grupos asiáticos con mi gente, los Westindians, de la cual que las comunidades chinas e hindúes de Panamá parecían haberse olvidado. La gente que realmente sufrió los flagelos de la nómina de plata, The Silver Roll, el sistema racialmente segregado durante esos mismos años que los africanos del sur y la gente en la India y China sufrieron la agresión del mismo sistema. Desemejante de sus contrapartes asiáticas, los Westindians de Panamá han sido una gente, que, como grupo étnico en el país de Panamá y en la zona del canal, parecían seguir siendo los eternos extranjeros, mientras que las comunidades chinas e hindúes generalmente han ganado aceptación sin ninguna oposición.

Hoy los panameños Westindian siguen siendo la misma gente aunque sus niños y nietos han sido asimilados integrándose en el complejo social de las comunidades dentro de su país. Sin embargo, aun reclaman lesiones emocionales del viejo racismo y rechazamiento de su contribución al país. Todavía, los Westindians de Panamá estamos intentando, con mayor dificultad, marcar nuestro propio lugar en el “Crisol de Razas.

Quizás éste será el siglo para que apreciemos la agregación de metales que somos nosotros en la cultura nacional. Ésta es mi esperanza que un gesto del amor fraternal se desarrollaría como nuestros niños Westindian hacen su regreso a Panamá como hijos pródigos que quieren permanecer en “casa” para siempre. Aunque los demonios del reinante odio racial nos han marginado y nos han mantenidos apartados, nosotros los productos del Westindian y los remanentes de los coolies asiáticos, mi rezo es que vendremos juntos, como hermanos, a recordar una historia que ambos iniciamos al mismo tiempo en nuestro querido istmo en el siglo pasado.

Esta historia continúa.

Guacho de Cabeza de Puerco con Arroz

Una cabeza de puerco ya cocida, deshuesada y lista para guisar con el sofrito y su salsa preferida.


Sabrosísimo arroz con coco.
www.muchogusto.net

Mientras me estuve recordando de los gratos momentos que había pasado conviviendo en la Provincia de Colón con mis gentes Westindian, no tendría mucho tiempo para meditar ya que llegaron a servirme. Tenía delante de mi en la mesa un plato que era tan colorido y bien presentado tanto como prometería ser delicioso. Ese primer bocado revelaría un sabor que no había yo probado desde mucho antes de que había dejado la Madre Patria para irme a probar fortuna en el extranjero. Continue reading

Continúa La Historia del Hostigamiento a Los Negros

Policia de la Zona del Canal de Panamá, circ. 1913

Fue en esa tarde en que estuve escuchando las historias de la vida de aquella pareja de nonagenarios que me recordé del giro drástico que había tomado mi vida. Solo podía pensar en la reciente invasión de los Estados Unidos en mi Panamá y que aquello me había agriado el alma hasta no poder mas trabajar en ese país, y que desde esos días del horror de 1989 me había dado a la tarea de concretar mis planes de volver a mi país, a mi tierra natal.

Para nosotros, los varones negros, pareciéramos haber heredado aquel pacto entre la Policía de la Zona del Canal gringa y los de la Policía Nacional de Panamá, desde los tiempos de 1904 cuando se comenzaron las excavaciones del Canal. Los historiadores panameños jamás recabarían esa información por la poca importancia que les daban a la historia de los de la raza Negroide Panameña. De que los Negros de habla Española pudiesen aspirar a escuela sin trauma en esos primeros años de la república era tener que dejar que los hechos de la historia contaran el porqué la mayoría de las gentes que residían en las áreas de la campiña panameña no lo habían hecho mucho antes.

De aquellos tiempos y de aquellas áreas de las cuales se les había vedado a los del campo incluían las áreas de las ciudades cercanas al Canal, áreas que nosotros hoy llamamos áreas metropolitanas. En los tiempos del General Omar Torrijos recordaba estar viajando en coche en ese año de 1974 cruzando ese Puente de las Américas que había reemplazado el famoso Ferry de La Boca. Habían pasado casi veinte años desde que me había emigrado al norte y al llegar a la ciudad con un automóvil que cargaba placa de New York, en muy poco tiempo, me encontraría cara a cara con la Policía Panameña- todavía racista. Pronto me di cuenta que el tiempo no me iba a hacer escapar como varón de raza negroide de un Panamá racista.

Ni en 1974 ni en 1994 iba a poder en la Universidad hacerme escuchar sobre temática alguna de las que había estudiado. Además no iba a poder ni llegar a inscribirme como estudiante ni llegar a estar en banco de dato de uno que estuvo aplicando para plaza en ningunas de la facultad sin padrino alguno. En realidad era estar conversando con el sistema de la vieja y recordada pacto entre las autoridades Americanas y la oligarquía Panameña que gobernaba y que había acordado hacer de cualquier varón negroide otro mas de los esclavos del imperio Yankee de la Zona del Canal.

Aun para los Negros que estuvieron casi escondidos por años en los montes iba a ser igual que ciudadano westindian, negro de raza como lo era este servidor. Resultaría que había tenido que aplicar para documentos oficiales muy críticos para mi identificación como era la cédula, ese carnet de identidad personal que debía portar todo ciudadano panameño. Después me iba a resultar otra de las evidencias que iban a reforzar las sospechas que tenia sobre eso del porque no habían Negros Español hablantes en las ciudades de Panamá y Colon en los días de mi mocedad.

Luego unas nuevas amistades en los montes de Colon y Chilibre que se habían quejado del hecho de que no había sido sino después de los años de 1960 que la mayoria de las gentes que conocían de esas áreas rurales iban a poder estar aventurándose hacia las ciudades de Colon y Panamá para obtener por fin la preciada cédula y otros documentos oficiales que requerían como era las actas de nacimientos que probaban su ciudadanía.

Entre tanto, esos acontecimientos que Luisa y Jack contaban y que sus hijos corroboraban de haber vivido virtualmente en aislamiento por décadas sin que las autoridades se dieran cuenta de su existencia resultarían ser lo que les ocurría a la mayoria de los ciudadanos de color.
Era así que respectivos gobiernos desde ese año de 1903 iban a poder arrear al país hasta los años de los tiempos modernos. Aunque con todo y que estuvo esa presencia de un moderno Canal de Panamá por casi cien años, nuestro Panamá estaría en necesidad de poder administrativo y las infraestructuras físicas que necesitaba las gentes de una población creciente.

Triste era para un estudioso ciudadano estar presenciando en ese país de Panamá que había sido siempre en toda su centrista gobernación Ciudad Estado de Panamá. Iba a permanecer lamentablemente en un sitio de tiempo todavía trabada en un remolino de problemáticas que requerían cambios radicales en como manejar los temas humanos sobre cultura social, salud ambiental y sanidad de los ciudadanos, todavía al borde de los tiempos que estuvo divisando el Edil Victoriano Lorenzo y después Omar Torrijos Herrera.

Esta historia continuará.

Viajeros en Peligro

Imagen

Vacilé un momento reflexionando en ese siglo XX que había llegado a conocer históricamente y como había cambiado dramáticamente en el racista estados unidos al cierre de la última década. Habían llegado “nuestros tiempos,” me dije, en que todo turista en avión se veía en apuros y hasta traumatizado. Continue reading

“Quiero una República Libre, con Iguales Derechos y de Hombres Libres.” (Manuel Carlos Piar)

La curiosa imagen es de una pintura titulada “Cuadro de Castas” por un pintor desconocido Mexicano del siglo 18 que señala el sin número de etiquetas raciales en el ambiente de mestizaje en las Américas

Aun después de su ascendencia militar el general mulato sería constantemente asechado por los altos militares en los campos de guerra; generales que, a pesar de sus demostradas habilidades, consideraban a Piar debajo de su casta. Creían ser ellos los de casta, esa clase de gente real, descendientes de la nobleza o clase dominante europea y Piar simplemente no daba la talla. Continue reading