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Periodo Antes de la Entrega Total

Imagen: La estación de Aspinwall (hoy llamada Colon)

Hemos tratado de reconstruir una vista de lo que fueron esos años para las gentes Panameñas, recordando cuan negligente había sido el congreso centrista del lejano Bogotá con esa joya invaluable. Jamás pudieron ver el tesoro que resultaría ser esa franja de tierra de ese pequeño y olvidado Departamento de Panamá.

Esa misma franja de terreno había hartado de riquezas a los reinados de España al igual que la Iglesia Católica y hasta Roma misma con el oro y demás abundante botín de las Américas. Es decir, esa pequeña franja de terreno que se encontraba en disputa al comienzo de siglo 20, entre los gobiernos de Colombia y el coloso del norte, los Estados Unidos de América, había encontrado otro pretendiente que rivalizara a los conquistadores desde los tiempos de la colonia.

No cabía duda de que los gobernantes criollos de patio, habían, nuevamente, puesto su total confianza en las manos de los Norte Americanos, que en ese momento histórico de 1903, culminaría en otra entrega total a un ente que, en esos entonces, solo guardaba los derechos sobre la operación de un puñal de vagones de trenes de pasajeros- una línea de tránsito prácticamente desértica – y solo era el primer mes del año de 1903.

En provincia los diversos grupos de Negros West Indian se habían prácticamente apoderado de la ciudad de Aspinwall de la costa Atlántica, acaparrándose, además, de casi todos los empleos en las nuevas plantaciones de banano de la Chiriqui Land Company, la subsidiaria del viejo United Fruit Company, apoderado de la marca Chiquita Brand Banana. Mientras tanto, en la Ciudad de Panamá, nos encontraríamos con esos grupos de Negros foráneos, que componían el único grupo de negros que se atrevía a caminar en agrupaciones en público por la principal Avenida Central, adornando las calles del casco viejo con esa confianza de que se les era permitido casi con impunidad hacer tal cosa.

En cambio, parecían estar ausentes esos Negros de patio, esos seres humanos quienes antes eran los Esclavos del Rey, y así marcados con tatuajes y declarados manumitidos desde la mitad del siglo pasado. Ausentes estuvieron esa raza que también se había encontrado marginada y su voz hispano parlante parecía perderse en los jardines de verdores que todavía rodeaban a ese área en que se había empezado a excavar un canal que iba a poder hacer pasar hasta cañoneros hacia una que otra guerra en alguna parte del planeta tierra.

Los Negros Westindian, sin embargo, reflejaban ese ánimo y espíritu de confianza de que iba a ver empleo para ellos mientras veían llegar cada vez más de sus compatriotas a esas áreas urbanas. De hecho, con la llegada de nuevas embarcaciones con pasajeros antillanos en las ciudades terminales, su característico acento de ese “english” Jamaicano acriollado se notaba con más intensidad. Eran ellos los nuevos esclavos que los americanos y los franceses habían empleado a sueldos muy bajos y que habían resultado ser los mejores para los trabajos rudos y el clima extenuante del Istmo.

Esta historia Continuara.

Honor a la Etnia Negra en Su Día

Nosotros los Panameños Westindian damos bienvenida a este siglo veintiuno y nos unimos a todas las gentes del mundo que tengan esa Cristiana Fe, de que nuestro Dios de la Paz nos ha llenado de una tremenda fe por la seguridad de toda la humanidad. Por aquello nos mantenemos con fuertes esperanzas de que podamos llenar ese mandato espiritual que tenemos con nuestros progenitores. Que, como ellos quienes lograron mantener sus cabezas sobre las olas odiosas del vil desairar de la simple bondad humana que nos absorbe toda la atención, nosotros los hijos de las gentes de la etnia Westindian de la Diáspora Panameña, hacemos un llamado a la juventud para que, juntos, llenemos todo el universo con el Espíritu de la Bondad Amorosa de nuestro Dios.

Tenemos esperanza de que todas las personas en sus hogares, o que estén visitando un lugar Sagrado, lleno de esa energía divina, que lleguen a poder prender una tea, o un candil de vela pequeña, como testimonio de nuestra fe. Que este simple acto tan lleno de fe, haga brillar nuestra luz por la Verdad Divina. Oramos pues por que también este día de fiesta traiga ese poder Espiritual que ha de darnos ese respiro, que tanto nuestro mundo necesita, a pesar de la desatención a las locuras y el humor de la beligerancia que quiere perseguirnos. Verán pues que tenemos esa fe que por el resto del año venidero, hasta que nos reunamos nuevamente en espíritu de fiesta, nuevamente veamos ese espíritu divino en nuestras vidas y en el planeta Tierra.

Así, pues, yo oraré por ese Amor Divino y esa ética por el trabajo, como ángeles mandados a socorrernos, nos llene la atención y nos colme todo nuestro ser. Así, llenando nuestras atenciones para que no prestemos atención a un ambiente corroído, así llenándonos de esos sentimientos jubilo y de bienestar, que lleguemos a reconocer las bendiciones que realmente necesita nuestra humanidad maltratada. Oremos, pues, que las gentes podrán vestir en colores llamativos de nuestra etnia, y que las damiselas y los niños puedan bailar como sus almas dicten ese homenaje al Espíritu que hizo al mundo y a la África Negra también.

En los Comienzos: Encuentro de Ambos Ramales Africanos

En una de mis indagaciones personales en que rebuscaba valores y que calculo habría seriamente ocurrido cuando aun era un niño de ocho años de edad. En esas excavaciones mentales que hacía a mi abuela paternal, he de situar como mis primeros comienzos. En cambio mis preguntas eran ese motor que ella necesitaba para empezar a relatar una y otra vez acontecimientos que, simplemente, clasifiqué en primera instancia, como historias interesantes, aunque eran acontecimientos trágicos en la vida de algún miembro de la familia. Aquellos después me iban a resultar siendo trazos de lo que iba a entender fueran peripecias que usaría para construir la historia de mis gentes y antepasados en la región conocida como el Istmo de Panamá.

Las gentes Westindian de la República de Panamá a algunos parecieran haber aparecido en la conciencia nacional con el originarse la nueva república. Era ese mes de noviembre del año de 1903 y mis abuelos esperaban en la isla Antillana de Jamaica ansiosos algunos de ser nuevamente contratados al llegar a Panamá. La realidad de las cosas era que en verdad nuestra raza jamaicana había estado presente en esa parte del continente americano un poco antes de los años que comenzaron la segunda mitad del siglo XIX en grupos muy grandes de hombres trabajadores.

La atracción para ese grupo de jóvenes negros a esta parte del continente, en especial para hombres recientemente saliendo de condiciones sociales de esclavos, era sumamente fuerte. Eran en primer instancia hombres de la raza negra que hablaban el idioma ingles, la mayoría de ellos en plena juventud, que realmente tan solo conocían el trabajo forzado, y eso era lo que tenían que ofrecer a sus nuevos empleadores. Entonces para este que relata esta historia eran jóvenes extremadamente intrépidos.

En los años que me han tocado el estudiar el desarrollo de las gentes de la raza negra, que en mi vida encuentro a extremos de separados de nuestra historia, en mi búsqueda debí reconocer que esas interacciones históricas estuvieron divididas en dos culturas Afro-americanas. En cambio, como muchos de mis contemporáneos, he de descubrir que pertenezco a los dos ramales, la Inglesa y la Ibérica. Así que, no me resta mas que reconocer que nuestra relaciones con ambos grupos vienen de un devenir mas allá de la esclavitud en las Américas. Pero sin embargo debo reconocer que mis estudios han revelado que fue aquí en el país llamado Panamá que he encontrado esas marcadas circunstancias históricas han ofrecido las oportunidades para que ambos ramales de mis gentes lleguen a encontrarse.

Entre tanto que las circunstancias que crearon la clase social de gentes sirvientes fueran los mismos para ambos grupos de negros, se vieron a raso los caminos a andar para los participantes, en este teatro llamado Panamá al llegar a encontrarse, esos ramales de descendientes del Africa.

Los factores niveladores resultaron ser mas simples para los de grupo de gentes que se llamaban Westindian que habían llegado a laborar en ese proyecto que conocieron como la primera vía férrea que podía llegar a cruzar el continente y unir los océanos para un viajero en 1855. Mas tarde en 1881 también serian esos jóvenes Jamaicanos serian los preferidos trabajadores cuando se iba construir el primer Canal de Panamá. Realmente en primer instancia los hombres jamaicanos siempre estuvieron en preferencia por su habilidad de hablar el idioma Ingles, que era el lenguaje hablado por sus empleadores en los proyectos en progreso en aquella época. En realidad realmente me he de sentir a esta hora de la historia como un museo viviente, uno de los milagros de esa época que seguramente estoy viendo pasar sin que se divulgue mas el punto de vista de los participantes siendo yo un ávido observador en mi juventud.

Nuevamente vuelvo a recordar que como niño observaba todo lo que ocurría en mis entornos tratando de desarrollar una buena memoria, para así poder describir una vida y una cultura hecha de dos culturas. Dos culturas que siempre al parecer se habían apreciado con suspicacia, en cambio yo recuerdo estar entre ambas culturas que a los de afuera podrían parecer no importarles saber ni conocer las particularidades de las vidas ni la tierra natales el uno ni del otro.

Este breve comienzo servirá para que se familiaricen con este tema que creo será de interés a los que de historia se interesen.