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La Primera Generación Dañada

Muchos Westindian optaron por huir de su patria querida para hacer de Nueva York su nuevo hogar.

El duro separatismo en la racialmente segregada Zona del Canal de Panamá y el país de Panamá inevitablemente dio lugar a una generación de gente Silver dañada y alienada como sus homólogos blancos de la nómina de oro y sus descendientes de la Zona del Canal. Que la gente de la nómina de plata hizo de su cruda realidad una experiencia culturalmente enriquecedora sirve como testimonio a su adaptabilidad y su fuerza de carácter. Continue reading

Sacando lo Mejor de Una Difícil Situación

En esta imagen vemos un Studebaker del 1940 como
era el de mi padre, Cobert Reid.

Cerca de esta época de mi vida mi padre no sólo se había comprado su automóvil- un Studebaker Erskine del 1940– sino que una magnífica escopeta. Para esa época mi abuela, aparentemente, había firmado un compromiso de crédito para que mi padre pudiese adquirir aquel automóvil que, generalmente, permanecía estacionado fuera de nuestra puerta cada noche. Continue reading

El Control Social y los Mecanismos para Enfrentarlo

La valla de ciclón que cerca “ el Cementerio Americano de Corozal”
es aun hoy recordatorio de las cercas de ciclón en toda la Zona del Canal.

Mientras que nuestra historia de la gente de la Nómina de Plata es revelada, esta época de su existencia laboral se volvería crucial para su primera generación de descendientes. La primera generación de jóvenes Westindian desarrollan sus propios mecanismos para hacerle frente a una fuerza controladora que se vuelve progresivamente más estricta apretando sistemáticamente el control social impuesto por las autoridades de la Zona del Canal de Panamá. Esta juventud había nacido en un sistema que los rechazaba desde el nacimiento hasta sepulcro, ellos, naturalmente, encuentran maneras creativas así como maneras directas e indirectas para contrarrestar los embates de estas fuerzas negativas en sus vidas. Muchos iban a ejercer simplemente la elección de no trabajar en la zona del canal como su forma de contrarrestar esas nefastas condiciones de control a su persona.

Esa etiqueta de pertenecer al “Padrón de Plata” que los identificaba y los degradaba para así limitarles como personas, para ellos era un tratamiento que las personas ancianas de su sociedad como sus padres habían experimentado de primera mano desde los albores de su historia comenzando en el año de 1850. Para esos momentos de la historia en que esta generación de adolescentes alcanzaba ser de la primera generación, durante los años de ese vigésimo siglo, muchos no estuviera tan dispuestos a estar aceptando estos tratamientos que marcaban ese estándar doble, especialmente cuando estuvieron notando el cómo los adolescentes de la raza blanca estadounidense de sus misma edades parecían gozarse estar observando que los degradaran en esa misma Zona del Canal norte americana.

Entre tanto iban a estar encontrando que en el lado Panameño, que hacía de frontera con la muy visible cerca, no sería de mucha diferencia en sus tratos y opiniones de esos Negros o descendientes de la raza Africana, que ellos como “Latinos,” estuvieron haciendo muy pocos esfuerzos de llegar a conocer o de tratar de entender. Eran en cambio esos quienes estuvieron entre ellos, como agentes del reino humano e habían estado funcionando como peones laborando, criando familias, además de estar viviendo con ellos como vecinos. Habían en esos entonces estado contribuyendo en gran parte a la economía, adorado a Dios con ellos, desde mucho antes de la era republicana cuando estuvieron en su mayoría albergados en los montes aledaños a las urbes.

Los Westindian o Jamaicanos estaban de ambos lados del cerco o frontera legendaria, cerca muy visible como esa valla de ciclón que el gobierno americano de la Zona del Canal había construido alrededor del perímetro de esa Zona del Canal. Entre tanto eran frecuentemente las visitas y los intercambios de ensambles para reuniones en las casonas de viviendas familiares que cada uno se hacían. Las reuniones para misas y otros asuntos se hacían también en las iglesias, los deportes y los clubes sociales y otras actividades de hospitalidad y de timbre sociales eran frecuentes.

Hablando de la juventud, los bailes en que asistían grandes grupos de jóvenes eran frecuentes a ambos lados de la cerca que marcaba el lado de Panamá y la Zona del Canal. En esa Zona del Canal para Negros se recibían juventudes negras, algunos que mucho más adelante en ese siglo, se iban a estar encontrando atendiendo ese mismo sistema publico educativo Panameño.

Eran tiempos en que el sistema americano segregacionista tenía control férreo de todas las fases de vida en todo los EE.UU. y que las fuerzas armadas y el sistema judicial que habían implantado en la Zona del Canal de Panamá no iba a escapar estar bajo esas políticas respectivas de control social y de gobierno. En este sistema se utilizaría todas las energías para segregar a los empleados negros aunque fueran muy necesario para sus funcionamientos a diario. Segregados hasta estuvieron de otra persona de color que fuesen de cualquier otra parte del mundo conocido y que fuese empleado bajo su sistema. La segregación racial se convirtió en una forma de vida en esa zona, un sistema diseñado especialmente para la degradación y control de tanto los profesionales negros de los Estados Unidos (ciudadanos americanos) como los Westindian.

Hasta esos momentos de la historia los gobiernos sucesivos de la Zona del Canal habían asignado recursos económicos para la educación de los niños norteamericanos de raza blanca, todos por supuesto en escuelas de la Planilla del Oro, mientras que las escuelas de la planilla de plata o negras también habían comenzado a emerger dentro de los asentamientos de los Negros de la Zona del Canal, en esos mismos tiempos. En nuestra siguientes entregas cavaremos lo de la evolución de las escuelas Silver, “del Padrón de Plata,” que desde su inserción en el sistema segregado seria parte integro del paquete de control social, y que existían alrededor de los límites de la zona del Canal de Panamá designado para los de la nomina de “Oro.”

Esta historia continúa.

 

Entre La Zona y La Ciudad- Transiciones

La imagen presenta un cupón del clásico libro del Comisariato de la Zona del Canal. magen gracias a czbrats.com

La imagen presenta un cupón del clásico libro del Comisariato de la Zona del Canal. magen gracias a czbrats.com

Llega la época en esta historia en que los Afro Antillanos comenzaban a gozar cierto grado de euforia por haber, por fin, llegado a ser gente de pensamiento independiente además de poder mostrar ese libre albedrío promulgada en las leyes divinas. Continue reading

Un Tributo a Mi Abuelo, Joshua Austin Reid


Es probable que nadie recordará al Señor Joshua Austin Reid y sus hazañas como yo; realmente no, y creo que ni mi abuela, su adorada esposa. Mi abuela, Fanny de Reid, había podido llegar a Panamá para gozar de una vida plena sin el miedo de que de repente muriera antes de despertar en una mañana cualquiera. En realidad fue en ese tiempo en que ella y luego sus hijos pequeños, pudiera haber perecido de no ser, en gran parte, al monumental trabajo de organizar la limpieza y las construcciones en que él estuvo involucrado. Damos gracias a esas grandes hazañas en esos los tempranos en las excavaciones y en las construcciones de la Gran Zanja, los Hombres Silver como mi abuelo Joshua.
Sería aun antes de que llegaran esos momentos históricos en que mi abuelo había llegado alrededor del 1906, dos años después de que habían comenzado los trabajos por locuaz él se había el aventurado uniéndose a las filas de hombres denominados los trabajadores Westindian, esos a quienes más afectarían esas plagaslas enfermedades tales como la fiebre amarilla, la malaria, la disentería, etc. había diezmado. Pertenecía a la fuerza laboral de raza negra como también todos los que se aventuraran a llegar a Panamá.  

Sería poco enfatizar que esos trabajos iniciales que se hacían y que dirigían hombres como mi abuelo en las construcciones en la Zona del Canal transformarían dramáticamente estas áreas, focos de muerte segura, en lugares seguros y habitables. Según los recuerdos de mi abuela paternal, por casi dos años después de que el Señor Joshua Reid llegara a trabajar en los trabajos del Canal de Panamá había él trabajado incansablemente, bajo condiciones adversas a su salud sin quejarse, dirigiendo a cuadrillas de hombres y suministros, mientras seguían llegando mareadas tras mareadas de hombres Westindian a sustituir las diversas cuadrillas en los cambios de turnos. Estos labradores llegaban como trabajadores contratados y nuevos empleados.
Su primer trabajo fue uno de los trabajos más peligrosos que en esos tiempos llevaban a cabo los muchos supervisores jamaicanos o “jefes jamaicanos” como se les conocía entre los trabajadores de su raza negra.
Él a menudo se había encontrado dentro del hoyo gigantesco y extremadamente peligroso que fue excavado para acomodar las aguas de los océanos que eventualmente iban a llenar el vacío. Con las explosiones constantes y con las voladuras de tierra, además del constante vaivén de los trenes cargadores de tierra, se multiplicaban las perdidas de vida y los desmembramientos de hombres antes sus propios ojos.

Seis años después laboraría en oficio de importancia siendo uno de los primeros Jmaicanos escogido como Director del Dispensario de Paraíso, hogar de los trabajadores de las gentes del Silver Roll. En esos entonces su trabajo iba a ser el de servir medico y consejero a un gran numero de trabajadores, así como también a sus familias. Sus tareas a diario iban a ser el encargarse las dolencias de los que acudían a él para que los auxiliara.
También estaría siempre disponible para emergencias de familias enteras junto a lo que hacía a diario con los trabajadores Westindian. Esas eran familias que habían llegado a construir viviendas en áreas apartadas en los montes aledaños. Fueron viviendas construidas de materiales que estuviera disponible a las gentes en esos lugares selváticas, construidas en forma de bohíos, casuchas además construidas con materiales desechados tales como cajones de madera en que se cargaba la dinamita que se usaba en las excavaciones. Era en esas selvas cercanas que ese hombre estuvo constantemente en alerta a las emergencias, llamada que le llegaba a toda hora del día o frecuentemente de las noches.

El Señor Reid trotaba solo a caballo en todos esos alrededores de Paraíso y hasta en otros campamentos de trabajador Westindian Silver, vestido se decía como si fuese hombre de la raza blanca. Vestía en esa forma en que se le respetara pero ganándose una popularidad y respeto como personaje importante en la vida social de los trabajadores negros Westindian de esos tiempos.
El Señor Reid se iba a estar convirtiendo en parte importante de la vida laboral y social de la comunidad. De acuerdo a mi abuela él era un “aparador” vestidor, por decir lo menos, y vestía a menudo aun mejor que los supervisores de la raza blanca, quienes pronto llegarían a desconfiar de él y de lo que hacía con y por su gente muy trabajadora del Silver Roll. Frecuentemente intentaban desmoralizarlo como para rebajarlo de ese buen aspecto que llevaba. Además que junto con su mando de la lengua Inglesa había parecido haber hecho que representara amenaza a hombres de esos tiempos de ambas razas, que eran tanto blancos como eran los negros.

Con todos los contratiempos de esos tiempos, por supuesto, se iba a encontrar siendo venerado por hombres quienes llegaron a haber trabajado con él bajo su mando, quienes a la vez fueron ayudados siempre por él. Contaban que, “Afuera en los variados campos se le vería frecuentemente entre los hombres y de lejos se le reconocía por estar vestido en su casco de campaña de jefe de esos días de la historia. Su vestimenta de trabajo lo marcaba de jefe y incluía unas polainas de cuero de color negra o chocolate toda vez brilloso por ser pulidas, que él mismo se había manufacturado como era talabartero de profesión.” Llegaría a ser que iba a tener que aguantar la envidia tanto de sus paisanos como de otros que iba a ser algo que él no iba a poder evitar. Iba a ser algo que había él percibido por ser elegido como unos de los supervisores negros mas confiados.

“El Señor Reid era persona muy indispensable que siempre necesitaban en alguna parte de esas inmensas obras de construcciones.” Decía todavía animándose muchos años después de su desaparición física de su lado. “Eran tiempos en que las lluvias copiosas caían día tras día que causarían inundaciones y derrumbes poniendo en peligro las vidas de los trabajadores, a quienes él tenía a su cargo y que a veces tenia el que ir a rescatar cuando estuvieron atrapados en la gran fosa. Además que el fango hacia imposible a que hombre o máquina cualquiera trabajara en esos entonces.” Decía la Viuda de Reid a ese nieto preguntón.

Ella relataba de tiempos en que su marido fungía de Director del Dispensario del Asentamiento Silver de Paraíso. Decía,

“Una cosa era en que ese tiempo ese hombre tuvo que bastársela haciendo funciones médicas por ser que tan solo abundaban galenos de la raza blanca, quienes realmente nunca visitaban esos asentamientos de la raza negra. Entonces se le vería en esos años que rondaban desde 1907, hasta que dimitió en 1912, con su equipo de ayudantes por todos los derredores. Sus ayudantes comprendían un equipo de auxiliares de enfermeros, camilleros y carretilleros, quienes cuidaban de los caballos para las ambulancias. A menudo tendrían emergencias que los meterían en áreas de peligro después de catastróficas explosiones de dispositivos de pólvora o de la súbita bajada de una gigantesca montaña de tierra que había cobrado muchas vidas.”

Continuando su historia teniendo por audiencia de uno este servidor dice, esa quien era mi querida abuela y esposa del hombre a quien veneramos hoy contaba a un niño, ella quien nunca podía imaginarse ni llegar a comprender el tremendo enfoque de ese hombre quien era su marido. Era solamente eso del porque su marido no llegaba al hogar por las demandas del horario de su trabajo.

Además, llegaría el tiempo en que él trabajaría como si sin su presencia no se iba a nunca construir y mantener esa maravillosa obra que llegaría a ser Canal de Panamá.

Incluso se contaba que los hombres blancos a quienes debía su lealtad en ocasiones llegarían a tener que llegar a estar salvando de una muerte segura, cuando acudía adentro de ese “gran hoyo” que se construía como una de las mas grandes obras de la humanidad. Esos eran los que llegarían a admirarlo y a la misma vez odiarlo. En cambio lo que su viuda había visto era que él no llegaba a casa y que ella siempre lo estuvo esperando. Era algo que se hacía parte de sus vidas eso de que ella esperara que él volviera a casa.

En cambio, mi abuela seguía siendo ama de casa y madre de familia desde el mismo día en que había llegado al istmo de Panamá. Esa mujer que a menudo no entendía eso del cómo los trabajos de su Joshua Reid exigían tantas horas que él podía pasar con su familia.

Ella, por supuesto, nunca había sufrido los riesgos que un hombre tal como era Joshua Reid tuvo que sufrir. Ella nunca había tenido que enfrentarse a un hombre de la raza blanca Americana estadounidense. Sigue contando:

“Sus operaciones de rescates fueron frecuentes en que había que montar de inmediato una operación de rescate que salvara vidas de sobre todo a hombres que en su mayoría eran hombres de la raza negra. Ellos eran quienes eran mayoría de trabajadores en esos tiempos. Ese director del dispensario se hizo visitante crucial a los hogares de trabajadores Silver Roll y había en más de una ocasión salvado a hombres de su raza, sacándolos de adentro del fango de la muerte y muy debajo de las quijadas de ese ‘hoyo de la muerte,’ que llegaría a ser el Canal de Panamá.”

Sin embargo, serían esos trabajadores y empleados en la preferida Planilla de Oro, esos de la raza blanca o Gold Roll, que disfrutarían de las mejores ventajas.

Hasta llego el momento en que él tuvo que unirse a sus compatriotas en batallas campales con una gerencia obtusa y obstinada. Ella nunca recordaría haber participado en paros de manos caídas, unirse a trabajadores quienes demandaban solamente derechos a mejores condiciones de trabajo, justas compensaciones, viviendas para sus familias y una enseñanza noble para sus hijos.

Esta historia continúa.

La Nómina de Plata- Facilidades Separadas y Desiguales

Un antiguo imágen postal del Comisariato de La Cascadas (nómina de oro),
hoy bajo agua. Gracias a www.czimages.com

Los privilegiados americanos blancos recién reclutados por las oficinas del reclutamiento del canal en Nueva York, Nuevo Orleans, y en otras partes de los Estados Unidos, llegan a tierra Panameña con la mentalidad del sistema “segregacionista.” Aunque, y contrariamente a la creencia común, la mano de obra americana era casi enteramente norteamericano al principio, tal era la actitud de los recién llegados blancos que parecían haber sido reclutados por la más radical de las racistas sociedades secretas.  Continue reading

1904 – El Sistema de la Nómina de Oro y de Plata

Dólar de oro, Liberty Head, de 1904. Imagen gracias a www.wikipedia.com

Luego de todas mis referencias a la “Nómina de Plata” o la gente de plata y de oro (Silver Roll y Gold Roll), se estarán preguntando de donde provienen los términos. De hecho, este nefasto sistema se establece por las autoridades del canal en 1904, y fue denominada el sistema de la nómina o planilla de oro y de plata, la versión importada de “Jim Crow,” o el sistema racialmente segregado de los Estados Unidos. Continue reading