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“Quiero una República Libre, con Iguales Derechos y de Hombres Libres.” (Manuel Carlos Piar)

La curiosa imagen es de una pintura titulada “Cuadro de Castas” por un pintor desconocido Mexicano del siglo 18 que señala el sin número de etiquetas raciales en el ambiente de mestizaje en las Américas

Aun después de su ascendencia militar el general mulato sería constantemente asechado por los altos militares en los campos de guerra; generales que, a pesar de sus demostradas habilidades, consideraban a Piar debajo de su casta. Creían ser ellos los de casta, esa clase de gente real, descendientes de la nobleza o clase dominante europea y Piar simplemente no daba la talla. Continue reading

Piar – “¡La Guerra es Hasta la Muerte!”


La preparación tanto académica como militar del joven Manuel Carlos había sido amplia e intensa y cabe aquí mencionar su minuciosa formación. Bajo la tutela del Coronel Tomas Mires, a quien se le había confiado instrucción del joven por su padre don Fernando Piar, estudió las matemáticas. Continue reading

General Manuel Carlos Piar (1782-1817) Su Juventud Inquieta e Idealista

Nuestra historia es del General Manuel Carlos Piar (1782-1817) y ha de comenzar con su nacimiento en la isla de Curazao que queda en el mar Caribe, también conocido como el Mar de las Antillas, casi a un costado del país de Venezuela. Continue reading

El Deber de Abogar: Los Luchadores por La Libertad


El General Manuel Carlos Piar (1782-1817) es aceptado como uno más de nuestros Padres Libertadores, uno que, como parte de nuestra casta, deja en alto nuestra raza Africana criolla. Como uno de nuestros antepasados es un fiel representante de lo que debemos ser todos nosotros. Ese que fue fiel a sus principios sobre lo que es la libertad del ser humano sigue hoy inspirando en este, su servidor, con la misión de divulgar los reales hechos muy poco conocidos.

Estas líneas rezan poder llegar a ser un medio para señalar los vestigios de sus recuerdos en la crónica de un pasado heroico en que nuestra raza Afro-Hispana surgió en las Américas; un pasado en que el espíritu de nuestra raza cautiva, en una duplicidad de personalidad y espíritu de confusión, no le ha dejado al individuo conocimiento de las vicisitudes de su raza ni de sus familiares más cercanos.

Para los que en esta hora se enteren de las experiencias de este ilustre, se darán cuenta de que así fue y seguirá siendo deslumbrado lo que es en realidad las verdad heroica de la mayoría de nuestros héroes de la raza indiana de nuestra América. Por consiguiente, las experiencias como las que hemos de resaltar en nuestros escritos todavía no son parte de nuestra enseñanza básica. Tampoco son parte de nuestra enseñanza básica las experiencias de nuestros ancestros antillanos y como fueron sufridos al ser apresados y esclavizados desde que fueron traídos a este continente.

Procuramos reparar ese gran daño que se nos ha hecho de no incluirnos en la historia moral de nuestros días. De no hacerlo, entonces, sería igual a seguir tentando continuamente unos hambrientos y esqueléticos actores que han sido capturados para “actuar” como comensales con todos los demás presentes en una gran obra teatral de historias de suntuosos banquetes de libertad y de libertadores para luego darles la tarea de lavar y limpiar los trastes y el lugar entero sin poder tocar ni una migaja que dejaran los otros comensales.

Somos, entonces, a estas alturas en la historia de nuestras patrias Americanas, poco mas que nuestros antepasados que como ganado los arriaban a venderlos en ferias como la de Portobelo. Almas inocentes que, hacen varios siglos, solo se desempeñaban, por lo general, como agricultores en su tierra Africana, cuando la desgracia de cazadores de seres humanos los alcanzó. Por el medio escrito proponemos el derecho implícito de librarnos de esas ideas erróneas que justifican nuestro cautiverio sociológico.

Es de nuestro patrimonio ideológico esto de estar revelando las historias de nuestros héroes Americanos de las razas marginadas, relegadas al olvido. Nos es menester hacer conocer estas hazañas heroicas con la verdad de los hechos. Es así de urgente que dejemos de estar apegados a los inventos del Señor Disney y de otros que nos han estado “racionando y llenándonos de tontas de historias,” con impresiones que son realmente erróneas en todo sentido, llenando nuestros niños y jóvenes de algo que ellos en si saben que no es verídico.

Es por ello que este, su servidor, quien es Afro-hispano, se ha esmerado por los últimos cuarenta años en encontrar historias verídicas sobre nuestras gentes. Me es de recordar que cuando habíamos, en mis días de universitario, abogado por que estudiáramos sobre nuestros propios héroes, esos que contribuyeron algo útil a la patria, nos dijeron, “¿Que van a estudiar si los negros nunca habían contribuido en nada a la humanidad?”

Lo más interesante de todo el drama de los últimos años de la década de los 1960 fue que los catedráticos universitarios eran gentes de renombre en sus cátedras. Desde entonces he tenido que hacer tales estudios sin la seguridad de ser aprobadas por los jefes de departamentos a los que estuve afiliado.

Bien que entonces de lo relatado los estudios e investigaciones que he podido llegar a recabar me han indicado que yo no había sido el único que había caído en ese encanto. Otros habían quedado fascinados por estos que yo hoy catalogo como “Los Luchadores por la Libertad,” que, en su mayoria eran seres letrados que dejaron su rastro histórico en los siglos 17, 18, 19, y 20. Hoy por hoy en nuestro siglo 21, sigo impresionado como niño que encuentra cada vez un héroe mas. Como investigador estoy lleno de humildad y de honor de poder hacerles llegar estos recuentos históricos.

Por la imagen le agradecemos a: www.classroomclipart.com

Esta historia continuará.