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Las Relaciones Entre Los Coolíes y Los Westindian

imagen  wikipedia.com

Desde los inicios de la época ferrocarrilera y el desarrollo del imperio bananero en la región centroamericana y el Caribe el chino siempre ha aparecido junto a los esclavos negros Westindian. Tan cerca trabajan y se relacionaban el uno con el otro que algunos estudios han demostrado que los siervos africanos efectivamente adoptaron algunos de los matices de la cultura china en su diario vivir y hasta en su perspectiva cotidiana. Continue reading

El Aislamiento de Inmigrantes- Un Modo de Vida Panameña


Aquel día entero que pasamos con
Doña Luisa y Jack, para nosotros todavía sintiendo el ostracismo de los foráneos, nos pareció un día extremadamente glorioso y extraño a la vez. En realidad este que escribe estas líneas que se consideraba escritor, historiador e investigador criminal, uno que a las gentes debió reconocer casi por instinto, reconocía a esa pareja de sobrevivientes nonagenarios como símbolo de la vida de antaño en que las circunstancias para nuestra gente inmigrante llevaba una vida en completo aislamiento.

Aquel país de Panamá que la historia indica haber sido enmarcado por el aislamiento de la mayor parte de su población mucho antes de los principios de siglo XX, todavía hacía sentir a este varón de raza negra un blanco de ese aislamiento promovido institucionalmente desde los principios de las excavaciones norteamericanas. Tanto había sido ese aislamiento emocional que aun en esa era moderna el país emanaba ese temor de ser cazado y de querer volver a las áreas mas remotas para nuevamente llegar a sentir ese natural aire de divina libertad que debiera ser asegurada para todo hombre libre de nuestro continente.

Entre tanto, no me sentía libre de esos numerosos encuentros con la actitud grosera e irrespetuosa por ser persona de raza negra. Ese inhumano sentir volvería a tocar mi alma aquella noche después de tener que decirle adiós a mi nueva familia. Ellos eran los que se sentían seguros, así como hacen los seres del reino animal que se reproducen por los miles de millares de individuos. Así debíamos ser los humanos para asegurarnos de sobrevivir y de la sobrevivencia de nuestra especie. La inteligencia biológica nos exige aquello. En cambio, la preñez humana pareciera requerir que abortáramos a nuestra prole por el rechazo generalizado de la sociedad a los de nuestra raza negra.

Aun las devotas lamentaciones por nuestra raza negra hacía que permaneciera conmigo esa escena que acababa de presenciar orando que nunca jamas olvidara lo que había visto en esa pareja inolvidable. Como descendiente de aquellas personas que llegué a conocer como pioneros de raza negra de esa vida en el Canal Zone, los había llegado a reconocer como una de las primeras familias “Silver” con suficiente coraje para hacer esa separación y hacer sus vidas fuera del Canal Zone, y ponerse bajo la protección del gobierno Panameño desde esos primeros años de 1913, que comenzaban una nueva década como inmigrantes en Panamá.

Esta historia continúa.

Guacho de Cabeza de Puerco con Arroz

Una cabeza de puerco ya cocida, deshuesada y lista para guisar con el sofrito y su salsa preferida.


Sabrosísimo arroz con coco.
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Mientras me estuve recordando de los gratos momentos que había pasado conviviendo en la Provincia de Colón con mis gentes Westindian, no tendría mucho tiempo para meditar ya que llegaron a servirme. Tenía delante de mi en la mesa un plato que era tan colorido y bien presentado tanto como prometería ser delicioso. Ese primer bocado revelaría un sabor que no había yo probado desde mucho antes de que había dejado la Madre Patria para irme a probar fortuna en el extranjero. Continue reading

La Cena con Amores de Antaño

La hoja del Calalú o Callaloo


El amor que se tenían esos ancianos se revelaba cuando el Señor
Jack comienza a relatarnos que él estuvo al tanto de todo lo que su mujer nos había contado. Además, él deseaba darnos su versión de los hechos de esos días que nunca volverían a ser. Inmediatamente y con energía que sorprendía para un hombre de su edad comenzó a narrar su historia.
Nos contaba como había sido que él llegó a esos entornos de una jungla Panameña trabajando en una de los mas importantes proyectos de construcción del Canal, la construcción de la Represa Madden.

Decía el Señor Jack, “Yo realmente me vine a Panamá con muchos otros hombres, y me quede con ellos. Eramos del sur de la India y conseguimos trabajo al llegar. Nos decía con esa calma de uno que apenas recuerda su vida en la India. Luego lo escuchábamos decirnos “Nosotros conseguimos trabajo por allá y nos quedamos en esos entornos hasta que el trabajo terminara, o sea, hasta que termináramos de ver la Represa Madden terminada y funcionando.” De pronto Luisa, tan animada como siempre, dice “¡Sí Señor! Así que cuando yo tuve mis primeros hijos con él me los llevaba hasta allá conmigo. Por esos montes nos íbamos a ver a nuestro viejo Jack.”

Mientras nuestros anfitriones hablaban me habían hecho olvidar que estuvimos en una fiesta, hasta que repentinamente el primer curso de la faena sale de la cocina. Así fue que el embriagador aroma de una excelente y tentadora sopa entusiasmaba mis sentidos, ya que a esa hora era lo mejor que habían podido servirnos para nosotros que estuvimos totalmente engrosados en conversación tan amena. La sopa era un “guacho” de verdura del apreciado Callaloo con Cangrejo, y estuvo sazonada con el caliente picante Hindustán del curry, servido en una sopera desde la cocinita bien caliente.

El silencio en la mesa lo decía todo, mientras comíamos con gusto metidos en nuestro mundo de las especias de la cocina. Me perdí en mis propias emociones dando gracias por haber tenido a una anfitriona como Luisa que me había podido mantener alerto a otras cosas que no fueran los olores que emanaban de la cocina y que invadían a todo nuestro entorno. En esos preciados momentos de estar saboreando la rica sopa de mariscos podía darme el lujo de perderme en mis pensamientos- en esas historias que se nos habían revelado de una época que a nadie mas se lo habían revelado.

Hubiera querido salir, mentalmente, de esos espacios en que me encontraba para estar a solas anotando, con lujo de detalle, las historias que me contaban en un diario. Eran cosas que Doña Luisa y el viejo Jack habían hecho brillar con vida y relevancia ya que ambos de estos personajes monumentales habían vivido y sobrevivido una vida única y muy cercana a los tiempos coloniales de de nuestra historia Panameña.

Sentado a la izquierda de este ángel femenino, entidad que me había sacado de un depresivo estado mental, me di cuenta que antes de haber llegado a conocer a Luisa me había estado preguntando el por qué mi afán de estar cargando con un millar de información recabada de mis gentes que, al mejor, nunca llegaría a publicar. Antes de conocer a ese personaje que estaba sentada a mi derecha se me había ocurrido, varias veces, llegar a casa, recoger todos esos estudios, papeles y libros que había comprado y otros que me habían regalado y deshacerme de todo ese peso de estudios. Y es que la frustración me había hecho pensar de ese modo; sin embargo en esos momentos me sentía revivido, como el muerto vuelto a nacer.

Con el ánimo revivido le echaba, disimuladamente, vistazos a esa genial pareja que existían igual de enamorados el uno del otro por casi una centuria. Daba gracias a Dios por haberme facilitado ese encuentro con su ángel Luisa, que además de bella me había maravillado con una historia de la vida de los días de nuestros ancestros y, además, me honraba con la presencia de los ancestros que comprendían la gente de los tres continentes de la tierra que son el Asia, el Africa, y la América Indígena. De pronto me di cuenta que aquel había sido uno de mis sueños y que se me había concedido, y hasta en mejores circunstancias de lo que habría podido imaginar en ese momento y en el futuro.

Esta historia continuará.

Selvas de Negros Acosados

Imagenes de la Escuela Pedro J. Sosa en Ciudad Panamá en la actualidad.

Obviamente en estos entornos estuvieron escondidos Negros, existiendo como Negros que vivían tan lejos como en la Provincia del Darién, las montañas de Coclé y Veraguas como también estuvieron los Indígenas. Ellos eran las gentes que habían por siglos llegado a conocer aquel sistema Esclavista en su totalidad y que luego iban a, frente a frente, estar a diario siendo atropellados por un sistema que estuvo implantando casi al mismo tiempo del descubrimiento del continente de las Américas por mas de cuatro centurias. Poco sabrían de una historia que no se atrevían a estar enseñando en las escuelas, y a la vez ocultando el pecado de todos los que todavía gozan de ese vil y infernal racismo en contra Indígenas y Negros.

No iba a ser difícil imaginar yo como era de fácilmente estar existiendo en entornos como los que había estado revelando Doña Luisa. Esas mismas vistas imaginarias eran la que yo tenía cuando me había sentido acosado por los maestros en la escuela primaria de nombre Pedro J. Sosa. Recuerdo que había pensado que no me iba ser difícil mantenerme día y noche fuera de vista de las gentes de los cuales en casa y en la escuela me estuvieron acosando a diario y maltratando sin tregua. Así que fueron sus tiempos de estos ancianos los mejores para mantenerse libres y sin ser acosados por racistas policias.

Chilibre desde Pueblo Nuevo y Río Abajo por las montañas atravesando no debería ser tan lejos como estar viajando unas 30 millas en auto en nuestros días. Así que para mi eran pruebas suficientes porque además en esos días de la juventud de Luisa y Jack estos bosques y selvas lo daban todo para que el intrépido Negro pudiese sobrevivir tranquilamente sin tener que robarle a persona alguna. Había también viajado explorando por estos bosques y selvas y era un privilegio que recordaba para siempre de my niñez y juventud adolescente. Conocía todos los caminos y cuando no iba a estar rezando en la gruta de la Virgen Madre de la parroquia Cristo Rey, los montes ofrecían guarida en conocidas sendas.

Recordaba estar gozando de todo ese verdor de las bóvedas de los arboles frondosos. En cambio los tiempos me habían transferido nuevamente al presente en que estuve observando a niños contentos y alegres jugando para la alegría de sus abuelos. La mente se me escapaba a esas escenas monteses cuando notaba que los adultos presentes estaban sentadas esperando que los de la cocina les sirvieran otra de las deleitantes preparaciones que habían cogido toda la tarde en preparar.

Esta historia continua.

Tres Continentes Sentados Juntos

Otra vista de la Represa Madden.
Aun se puede ver la espesa selva que rodea el area,
tal y como era en los días de los jóvenes Jack y Luisa.


La próxima ronda de delicias fueron servidas cuando nuestra anfitriona me lleva nuevamente a los días nuestros de la realidad de lo que era el Panamá de nuestros ancestros. Era una historia de la cual las gentes nuestras todavía no se atrevían a contar, y ni aun llegar a imaginarse. “¿Vez este hombre que esta aquí sentado?” pregunta ella de pronto esperando que yo reaccionara. Intrigado, ya no podía apartar la vista del caballero anciano que, a pesar de su aspecto humilde y reservado, parecía tener mucha historia que contar también. Enfocado ahora en aquel Señor,
Jack London, lo juzgaba ser un Señor Hindú, solo que no portaba ese turbante característico que lo delatara como tal.

Pausé mientras lo observaba por primera vez, ya que el varón parecía permitir a su esposo liderar las conversaciones en compañía de foráneos. Me daba cuenta del significado de estar en la presencia de otro de nuestros ancestros Westindian, y, sobretodo sentado junto- los tres continentes en una mesa. De pronto escucho a mi esposa preguntar, “¡Y ustedes, ¿que tiempo tienen de estar casados?” Como cualquiera otra esposa la Doña Luisa contesta, “Hemos estado casados por mas de….”

De pronto había cortado la respuesta que nosotros ansiosamente esperábamos. Luego pregunta, “Les apuesto que no podrán adivinar cuantos años son?” Sonreía pícaramente, la Doña Luisa, mirándonos a nosotros los jóvenes foráneos con ese brillo especial en los ojos. Ya que nosotros éramos los supuestos profesionales graduados en el rango de la Gerontología, parecían sus ojos decir que deberíamos poder calcular algo tan simple como eso. Decidí rendirme ya que no podía imaginarme el tiempo que esos dos enigmas estuvieron casados. Buscaba en el rostro de nuestra anfitriona alguna pista, luego dejé subir y caer los hombros y dije, “No…realmente no tengo idea de cuanto tiempo tienen ustedes de casados.”

Con la ancha sonrisa de la victoria pintada en los labios Doña Luisa anuncia orgullosamente, “Actualmente estamos juntos mas de setenta años, y hemos tenido once hijos y ahora mas de veinte nietos.” Había visto parte de la gran tropa que componía ese Clan, pero antes de que pudiera preguntar como fue que se habían encontrado para enamorarse, nuestra anfitriona ya lo relataba. “¿Saben que? Yo me iba caminando desde por acá hasta Chilibre por todo ese monte…y solamente para irme allá a ver a este donde él trabajaba.”

O sea, nuestra querida anfitriona no había dejado que algo tan insignificante como las grandes distancias, los montes, ni las selvas se interpusieran en ese gran romance entre ella y su Jack. “¡Simplemente me tiraba para allá solita!” siguió contando tranquilamente con esos ojos juguetones que brillaban mas que la luna llena en una noche tropical, revelando ese sentido de triunfo de haber hecho tales cosas. “Me iba para encontrarme con él,” finalizando ella su relato de sus días de joven romance.

De pronto Jack afirma lo que faltaba para completar la historia. “Si es cierto, así fue. Yo estuve trabajando por allá fuera en esa Represa de Madden, cuando, de pronto, ella se presentaba y así fue con nosotros todo el tiempo que estuve por allá trabajando. Eso era porque yo no salía de esos entornos, en realidad ninguno de nosotros salía a ninguna parte saben.”

Esta historia continúa.

Amor Que el Control Social Nunca Apagaría

Ruta de la Carretera Panamericana
Imagen gracias a wikipedia en Español


Envuelto en la historia de los primeros momentos de la historia Panameña y de los que laboraron en la construcción del canal de Panamá y observando a
Luisa y Jack tan solo me podía decir que ese era Amor que el control social nunca había ni podría apagar. Lo bello de esos momentos de estar observando ese amor entre dos personas que habían superado el rechazo de los gringos y de los Industanes Panameños, me hizo considerar el amor que teníamos yo y mi esposa.

Ella de tez blanca y yo hijo nativo de un Panamá Westindian que quería compartir con ella, entonces habíamos arriado nuestro amor a un Panamá que atravesaba cambios y nos fuimos por La Carretera Interamericana (conocida como La Carretera Panamericana en el hemisferio Americano) en esos tiempos del General Omar Torrijos de 1974. Aquello se me había ocurrido por ser otras de mis aventuras, algo que habíamos preparado entre nuestros planes desde que nos habíamos conocido.

Cuando, al fin, llegamos a Panamá casi inmediatamente nos dimos cuenta de que Panamá, como país, aun en esos entonces a mediados de esa década de los 1970, estaba en pésimas condiciones en sus infraestructuras como todos los países de Centroamérica por donde habíamos peregrinado.

El país que había, a principios de la centuria, dado paso al mundo del comercio todavía se mantenía en la pobreza visible, en que casi todas la carreteras permanecían como estuvieron en los tiempos del General Victoriano Lorenzo. Era un país que, como todos los otros países de la región Centroamericana, permanecía con carreteras sin pavimentar, casi sin ser trazadas en mapas, así como estar totalmente cubierta de forestaciones tropicales; un país que yo, realmente, nunca había conocido en mi adolescencia aun cuando me había aventurado en esos años de mi juventud a las provincias de Bocas del Toro y de Colón en esos años memorables de la década de los 1950.

En esos años yo puedo atestiguar que no sabía casi nada de la historia panameña, ni de leyes ni constitución que nos regía, cuando aun había nacido, ni aun de la construcción del Canal de Panamá, ni, tampoco, de la ruta viajera en que estuve viajando como turista.
De hecho, estaba convencido de que esa Carretera Interamericana era sumamente vital para el desarrollo de todos esos países de Centroamérica. Esa carretera que luego pude llegar a estudiar, había sido, inicialmente, construida por el gobierno Norteamericano durantes la segunda guerra mundial. Sería una de las primeras carreteras pavimentadas para la mayoría de esos países de Centroamérica por muchas décadas por llegar en ese siglo 20 que cursábamos.

He aquí estuve viajando en automóvil como turista en luna de miel, arreando un amor que el sistema de control social nunca apagaría, aun en tiempos de la historia en que esos países permanecían vinculados mas con los tiempos de la barbarie y bestiales periodos de colonialismo Español. En cambio, al despertarme nuevamente en el presente de ese año de 1994, me inspiraban mis huéspedes, Luisa y Jack, y como daban cátedra de Amor eterno.

Esta historia continúa.