Tag Archives: los-frutos-del-espíritu

Madame y La Ecuación de la Vida Resuelta

whitecandle

Recordando a Madre Campbell – Madame– sólo falta retroceder un poco. Poco después de llegar a Panamá de lo que en su momento habría sido mi viaje de luna de miel en 1974. Ella, incluso en ese momento, después de muchos años habían pasado sin oír de mí en los Estados Unidos, se acordó de mí, a quien había conocido desde que era un niño. Yo siempre la había admirado por siempre llevar una actitud autoritaria como la líder espiritual que yo había conocido desde que tenía unos ocho años de edad y cuya iglesia era una parada frecuente para mi abuela y yo. Continue reading

¡Celebremos el Día de África!


Hoy miércoles 23 del mes de Mayo de este año del Señor de 2007 se nos ha reportado que es el III Aniversario del declarado Día de África por la Organización de Naciones Unidas (ONU). Nuestro diario local el Panamá América ha dedicado un espacio en su sección Aldea Global a lo que llama “Un Continente en Deterioro.” La periodista ha reseñado un continente que rápidamente se deteriora y entre otras cosas nos ha iluminado sobre la condición económica precaria que sufre esas gentes de esa región de nuestro mundo actualmente. Las gráficas presentadas nos muestran niños que todavía entre tanta pobreza encuentran momentos de esparcimiento en esa zona sub-Sahariana. Además la autora nos relata una historia que es repetida desde que acuerdo los trágicos y conmovedores de 1969, momentos que observaba por la televisión a un país africano llamado Biafra, en que niños como esos de las fotos morían de hambre, sin que persona alguna les diera apoyo alimenticio.

Esa fue la imagen que la autora quería mostrarnos mientras vagamos por un rico y afluente Panamá con nuestros quehaceres a diario. En cambio lo que mas me impresiona es que ella describía estadísticas impresionantes en que como la pobreza y la hambrunas tienen en sus garras a mas de 60% de los 900 millones de almas divididos entre 54 Estados del mundo. Además nos dice que esas personas al sur del Gran desierto del Sahara representan los mas pobres de nuestro planeta tierra. Así fue que este, su servidor, se enteró, como Panameño Westindian, de esa maravillosa ocasión para persona como lo soy de descendencia Africana para nuevamente sollozar y a la vez orar por esos trágicos acontecimientos de nuestro modernismo que agobian y menoscaban nuestro espíritu como gentes de descendencia Africana.

Al mismo tiempo, con llanto en mis mejillas, procuro hacer homenaje a nuestros ancestros de la raza Negra Africana. Recordar esas personas de quien procedemos y que fueron personas que se encontraron inmiscuidos en un mundo de un pavoroso grosor en pobreza espiritual. Aquella fue legado de pobreza que nos han legado nuestros ancestros de la razas blancas desde el siglo V, que sigue con su arrasador violencia fratricida. Nuestro legado es historia que no se ha querido contar, para no contaminar las mentes de culpabilidad. En cambio desde el principio de nuestra historia nuestros abuelos se vieron estrechamente relacionados con gentes que los esclavizaban y también a otros seres humanos.

Ese siendo hermano mas fuerte con caineszca osadía se atrevía a encadenar física, económica y socialmente a otros de su raza humana. Aquella historia nos han legado graves secuelas mentales. Legado que nos deja hoy una pobreza de espíritu espantosa que se manifiesta en violencia a muerte. Ese fue nuestro legado esclavista, aquel que no mostraba respeto a los seres humanos hasta de su misma raza. En nuestro día es el mismo espíritu de pobreza que se presenta a menudo, hasta como recreativo, violentando nuestras tardes día a día en el medio audio visual. Es aquel que no reconocemos como el que violenta a nuestros cuerpos e indica cuando y que debemos comer y vestir. Las hambrunas en el mundo no son sino ese mismo espíritu indigente que condena a millones de personas hasta el alma misma con los pagos por trabajos mutantes con remuneraciones paupérrimas a una economías de subsistencia precaria.

Es esa la misma que violenta las almas con esclavitud tan palpable, que las frustraciones de las adicciones acaban en odios. Así que los que están mas cerca del infectado con el virus del odio es el familiar, un hermano, vecino o colega con quien se ha de batir violentamente. Lo mismo les ocurrió a nuestros ancestros Negros Hispanos hasta llegar a los Negros Westindian a quienes decepcionaron y mantuvieron apartados con odio y pobreza de espíritu. Difamaron y denigraron a los westindian para desanimarlos para luego dominar a todos los trabajadores. Entre ellos los que no terminaron muertos enterrados en el único panteón para ellos en Corozal, entre los sobrevivientes fueron aislados, tanto en el área de la Zona del Canal Estadounidense, como en las áreas controladas por los gobiernos panameños.

Aquello para este su servidor es indigencia espiritual de parte de los poderosos, arma tan mortífero y vil para una sociedad, que sus secuelas se sienten hoy en nuestros días. Aquello se propaga como cualquier virus contagioso de salubridad que se apodera de comunidad o nación cualquiera para desatar mortal exterminio. Así es que este día para celebrar a África es para este servidor otra ocasión para reseñar las actividades de mis abuelos, quienes fueron hombre y mujeres que simplemente habían viajado en largas trayectorias para llegar en busca de mejor vida en un empleo. Esas gentes de raza africana probablemente nunca hubiesen pensado que eran gentes que traerían beneficio al mundo en que vivían. En cambio eran esos que llegaban aceptando empleo en ese ambiente del trópico que era en esa hora hostil.

Nosotros, los sobrevivientes, tenemos el honor y un derecho de difundir las maneras en como la avaricia y el abuso de poder se apodera de las gentes trabajadora en todo el mundo. Para mi mis ancestros han demostrado que la libertad merecía esos sacrificios. Hoy, en cambio me pregunto: ¿Que mas quieren de esa Madre África que yace al desnudo? Esa Tierra Madre de toda la humanidad violada. En cambio nuestros ancestros fueron los que causaron que esas grandes naves de la virtud zarparan, esas cualidades de carácter que llegaron a implantar entre ese nuevo país que acababa de nacer llamado Panamá. Desde este punto de referencia en este Nuevo Mundo América, enviaron lo mejor que pudieron esas facultades con sus hijos. Fue también en tiempos que el Continente de Asia entregaba también sus hijos como una ofrenda de paz.

En cambio, como historiador, entristece ver como al llegar al altar con sus ofrendas se les fueron arrebatadas de las manos y arrojadas al suelo en rechazo. Aquel irrespeto a una humanidad con la facultad de contribuir sus magros sacrificios, y con las mejores de sus habilidades continuaron en el trabajo. Entre tanto esta todo escrito en archivos oficiales que nuestros ancestros si existieron y contribuyeron en sacrificios. Ningunos de los que presenciaron sus comportamientos han disputado esa verdad de que nuestros ancestros no solo se ofrecieron a ellos mismos como fuerza masiva de labor, para satisfacer sus afectos personales. Ni que ellos como gentes de la raza Negra presumía a ofrecer sus cuerpos para su propia gratificación y la delectación de hombres afluentes gringos.

En cambio esos incontables sufrimientos mentales, que aparecieron en mi abuelo como dolores de cabeza fueron causadas por su asociación con el rechazante sistema de separación de las razas, como ser rechazados socialmente como intocables. Aquello los hizo mas resueltos a demostrar primeramente su fuerza física, luego llegar a demostrar ese regocijo de espíritu del cual iban a ser reconocidos. Ese inherente placer por el que sus propios hijos iban a castigarlos luego por las rabia de sentirse abandonados. En cambio ese ofertorio que reconozco como pequeñas dosis de limosnas repartidas a sus intransigentes jefes gringos. Esa es la que quedaría en la memoria legado a todos nosotros como raza de gentes Westindian y panameña.

Algunos sabios podrían llegar a referirse a aquello como facultad de carácter de gente con ética al trabajo, y luego dejar el discurso que muera. Sin embargo las inmolaciones de espíritu fue para mis gentes una mejor contribución que cualquier riqueza material. Así que esa demostraciones de fuerza física para mi fue mas que tontería machista, diseñada a retar una muerte segura. En realidad el país de Panamá representaba en su tiempo climas que requerían ese don especial. Era además un don reconocido por los varones como don de Dios, en cambio lo veo como esos Samsonicos relatos de tiempos de antiguas relatos bíblicos. Eran inhóspitas las geografía diseñadas a cansar y desesperar hasta los mas valientes que se atrevieron a presentarse en busca de empleo. Para este servidor esos sacrificios eran una especie de ritos en que esos hombres adoraban a Dios Supremo mientras trabajaban. Era un ofertorio a esa nueva libertad que estuvieron gozando en esos momentos de su historia.

Es, además, bien conocido que en esos tempranos años de la construcción de ese primer ferrocarril hasta el fin de todas las construcciones en esa Zona del Canal, la mayoría de los varones westindian y las mujeres que los acompañaban fueron admirados por sus cualidades pero que fueron muy pobremente remunerados. Los salarios y el trato humano no los valoraban como seres humanos que llegaría a causar un rompimiento entre los obreros negros y sus jefes, y fue simplemente por sus tratos a los obreros como ellos se merecían. Desde esos año entre 1850 y 1950 esos jefes mantuvieron en pugna a los obreros, y por consiguiente a toda la comunidad Westindian. Mantuvieron esa mezquindad, y una avaricia de espíritu mientras tanto los trabajadores mantenían demostrando esos dones en esa Zona del Canal Norteamericana.

Para hacerles la vida un martirio los que siguieron en otras generaciones a lo largo de esos cien años señalados iban a sufrir el rechazante Jim Crow desde las ciudades de Colon y Panamá así como en las plantaciones de bananos en Bocas del Toro y la provincia de Chiriqui. Esos embates mentales y emocionales se sentiría en la comunidad de gentes, así que los historiadores que se atrevieron a estudiar el tema terminarían tan agotados y cansados de no poder publicar sus reportes. Este servidor como historiador ha encontrado que una sorprendente estadística que demuestra una muy baja índice de crimen y de problemas de salud mental entre las gentes de esta etnia. Sorprendente en una población que en números era entre 12 y 20 mil almas, a cualquiera hora de su trayectoria en el periodo arriba señalado.

Aquellos índices de estadísticas sorpresivamente no produjeron esas violencias inherentes en nuestra gente en tiempos de nuestros abuelos. El otro índice de estadística recordada era que esas personas habían podido mandar remezas a casa en las Antillas, aunque no existían bancos como los conocemos hoy en día. Al escribir estos renglones la palabra “Templanza” ha resaltado como unas de las cualidades de nuestras gentes negra westindian, a quienes hoy yo me he referido como Westindian Panameños. Los muchos estudiosos que han escrito reportes sobre las gentes en discusión pueden atestiguar que las gentes Westindian de Panamá seguían valores cristianas, a pesar de las decepciones perpetradas contra ellos como etnia por Cristianos de otras razas blancas. En caso de que me he equivocado por favor deje comentario relativo al tema. Además si alguien puede que me explique, ¿cuáles son los frutos del Espíritu? Véase en su Santa Biblia a Gálatas, cap. 5: 22 y 23.