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De Ser Joven, Superdotado y Westindian

La imagen muestra el talentoso
escritor e intelectual Westindian Panameño,
George Westerman.

Eran tiempos en que siendo joven y superdotado y Westindian en la escuela secundaria del Instituto Nacional de Panamá, representaba para mí algo que todos los varones de la etnia Westindian, tenìamos que experimentar. Fue para mi lo que el Tío Eric Reid, así como para muchos de los jóvenes de nuestra etnia que fuesen intelectualmente dotados del Panamá de nuestros dias del litoral pacífico, de nuestra etnia Westindian tenian como su mayor reto. En realidad las desafiantes circunstancias que tenían que resolver no eran sobre materias como la matemática, el español o cualquiera de las ciencias, sino que eso de encontrarse en un ascenso decidido por triunfar por escalones que llevaban al éxito, parecía despertar la mortal envidia.

Entre tanto Eric estuvo entre los de almas resistentes, siendo entre los que se habían envalentado para desafiar ese volátil clima hostil, incluso para hasta estar considerando esa posibilidad de introducirse a las filas de los que querian desafiar ese clima, para llegar a obtener una educación patrocinada por el Gobierno para luego estar planificando futuro alguno por medio de la educación universitaria panameña.

Esos tiempos eran tan hostiles, que para que tal oportunidad se hiciera realidad disponible, en tiempos como esos, en que para obtener formación profesional entre jóvenes tan excepcionales, iba a ser milagro de Dios. La realidad era que la nueva Universidad de Panamá, fundada en el año de 1935, y que en mis tiempos de los años de la decada de los 1950, todavía estuvo compartiendo espacios en la infraestructuras del venerable Instituto Nacional de Panamá. Aquello para mi podría significar lo atrasodo que estuvo en todo aspecto educacional y que ademas no se habia visto poder comparar con universidades en países en que la educación universitaria fuera más antigua y coherente.

Sin embargo, aquella preparatoria, que era toda varonil en esos entonces, fue institución de la elite entre las instituciones de educación superior. Entre tnato para un joven como Eric Reid ese hecho histórico del 15 de junio de 1937, en que el boxeador Joe Louis Barrows llegase a ser campeón del mundo de los pesos completos, noqueara al rival James J. Braddock, un hombre de raza blanca norteamericana. Aquello iba a ser para los de la raza negra un evento singular que esa oportunidad se diera, ademas que en esa hora para jóvenes de la etnia Westindian todos de la raza negra, ese eventos en el mundo del deporte del boxeo, no iba a hacerles la vida difícil a esa juventud.

Para Eric como los otros jóvenes, a quienes les habían gustado todo lo que tuvo que ver con los deportes, además de ser unos entre los raros estudiantes Westindian de estar matriculados en las filas de las clases calificadas de primer rango, salones en que estuvieron solamente estudiantes no solo las buenas notas, sino que tambien tenían que permanecer siendo esas calificaciones muy altas. Aquello seguramente les atrajo mucho importunos, como las negativas posturas en retos encolerisados, que amargaban la vida de cualquier alumno estudioso. Entre tanto eran de parte de algunos de sus compañeros de clase elite de la raza blanca quienes iban a querer destronar a los negros. Aquellos eventos, además de ser hechos que él no podía permitirse, la otra era que estuvo siempre vestido con ropa que el mismo se habia costeado. Esa ropas de moda en tiempos que eran muy notables estar vestido asi mas que cualquiera de los otros chicos de la élite blanca ademas de la clase que tenian ese poder adquisitivo. Todo eso llegaría a ser motivo de verse enfrentando a aquellos que iban a intentar ensuciarle no solo las ropas sino la reputacion.

El joven Eric era individuo que no pudo mas que brillar, con solo su buena apariencia, intelecto e ingenio; mas con su estilo de comportarse en esas horas de la vida, le iba a estar atrayendo ingratas observaciones de compañeros envidiosos. Añadiendo todo eso al hecho de que había podido llegar a graduarse de unas de las escuelas primarias, como era esa Escuela Primaria de Pedro J. Sosa, como el otro centro educativo que estuvo localisado en el mismo vecindario de Calidonia y con el nombre del ilustre educador el Maestro Guillermo Andrade.

Los tiempos eran tales pero, volvamos a hecho que marcaran esos tiempos en que un hombre negro había noqueado e humillado a un hombre de la raza blanca, en un deporte tan varonil como era el boxeo. Además no importaria que esos eventos eran a varios miles de kilómetros lejos de Panamá en Estados Unidos, aquello iba a esa hora estar estableciendo retos difíciles para un joven como Eric Reid. Entre tanto el era uno que estuvo tratando de salir de los entornos de esos barrios pobres y iba a tener que verse además desafiado a unirse a la lucha de clase, que incluso llegara a ser de moronchos entre sus compañeros de clase.

Sin embargo, Eric se había acostumbrado a estar atravesando la vida valiéndose por sus propios medios y hqabia encontrado que tenia que superar aquellas cuestiones de la escuela toda la vida. Habria que recordar que ese joven estuvo siempre a solas, por ser que su madre estuvo empleada a tiempo completo en la misma zona del canal. Aquello surge desde ese mismo año en que había perdido a su difunto padre por una muerte súbita. Así fue que pudo él manejar esos enfrentamientos como un real caballero. Como hemos mencionado aquí anteriormente, el dinero no era problema para ese Eric Reid quien estuvo acostumbrado a estar manejando el negocio de la ruta a diario de entrega de periódicos, que aumentaba en ganancias paulatinamente, como real empresario era joven serio, emprendedor, en tiempos en que sus ganancias y ahorros empezaron a amontonarse.

Eran tiempos en que también el era el único miembro de su familia capaz de estar contribuyendo para gastos del hogar, y eso a tan temprana edad en su vida. Había él comenzado a demostrar la confianza, que muchos hombres de mayores de edad que él, no había podido igualar, y eso que era uno de tan corta edad y ya con carrera por delante. Aquello era para un joven de su etnia Westindian algo que apreciar, aquello de que muchos no poseían esa habilidad a tan temprana edad, en tiempos tan económicamente turbulentos como los fueron era algo que había que recordar. Una vez más en la historia por tanto, se nos harían ser tiempos en que se le iba a estar cuestionando, aquello que para él se haría peor, por ser uno de perfil sobresaliente en su carrera educativa, anuque fuese eso fuente de orgullo familiar. Entre tanto era eso también para sus profesores quienes reconocieron su brillantez y ellos estuvieron recomendandole a lo largo de su carrera educativa, comensando en la escuela primaria y en esas horas de la secundaria.

¿Cómo así? Responderemos que para bien o para mal, se estuvo convirtiendo en blancos de muchas envidias, y eso también por sus habilidades de ser un líder. Iba a ser que como el Instituto Nacional fue primera escuela secundaria y permanecía siendo la única institución de su tipo en esos momentos de la historia panameña, ofrecia educación académicamente orientada a la preparación profesional, no para el comercio, sino para oficios comunes en su instrucción profesional, como era igual con otras escuelas que le seguirian.

Entre tanto, se había convertido ese plantel en bastión de pensadores y de líderes, así también como en ese “Nido de Águilas,” que representaba la nueva guardia entre los intelectuales y especialistas del derecho. Tiempos en que se estuvieron graduando profesionales listos para cualquiera de las profesión. Entre tanto llegaría ese Instituto Nacional a ser histórico enclave de muchas figuras históricas y claves para un país en formación como lo era Panamá. De allí salían los legisladores, presidentes de la República, y de ese Instituto Nacional de Panama se habían estado graduando la mayoría de los abogados e ingenieros en el pais.

Habia que recordar que incluso, hasta para ingresar en esa institución se basaban no solo en la disponibilidad de cupos; sino que tambien el candidato necesitaba recomendaciones escritas de sus profesores de las escuelas primarias y, por supuesto, de notas impecables. En estos momentos de la historia, otros profesores Westindian estuvieron apareciendo en escena del Instituto Nacional y en las ciudades del Pacífico, en las regiones del interior además de las costas del Atlántico panameño llegaban. Hasta del exterior se contrataban profesores y esos educadores eran personajes que se añadieron las nuestra etnias estuvieron enfrentándose a las críticas de sectores nacionales.

Luego los profesores criollos, tanto de sectores oficiales como de los familiares y amigos de los de la comunidad Westindian, estuvieron solicitando que se abrieran mas escuelas privadas que enseñaran en el idioma Inglés. Los profesores de los barrios pobres, como los negociantes, eran en esos entonces los únicos con sabiduría para enseñar ingles, pero muy pocos estuvieron económicamente solventes en llegar a estar invirtiendo en esos menesteres de la educacion. Los que se atrevieron también se encontraron que tuvieron que admitir estudiantes pobres de “la caridad” ademas a estudiantes con lengua materna que era el Español; moradores de esos barrios y en esas horas de la historia eso era cosa muy común.

Entre los que recuerdo estuvo, por supuesto, el Teacher Phillips, quien fundó su escuela en la Avenida B, en los altos de unos de esos caserones en el Barrio del Marañón del Corregimiento de Calidonia. Incluso hasta hoy en día es recordada esa escuelita por algunos de sus estudiantes de ese mismo vecindario de Calidonia y además por la mayoría de los de la comunidad Westindian.

Además, no sería mucho mas tarde cuando se abriría la escuela del Teacher Maynard, que fue respaldada por la Iglesia Adventista. Muchos jóvenes se volverían estudiantes talentosos, incluyo a este su servidor, quien eventualmente llegaría a aprender mis principiantes y básicos formaciones de la lectura, la escritura y la aritmética, bajo esos dedicados profesores, para luego continuar llegando a inscribieses en las escuelas oficiales patrocinadas por el gobierno. Fueron esos directores y propietarios de las escuelas inglesas, de hecho, que en primera instancia formaron la primera Unión de Escuelas Privadas, como sindicato de maestros de las primeras escuelas privadas del país.

Fueron tiempos de la historia educativa, en que después las escuelas patrocinadas por el estado, muy pronto surgieron. Siguieron abriéndose otras escuelas en el área Westindian de Calidonia, area en que más tarde sería conocido también como parte del Corregimiento de Curundu. Llegaría a ser área en que se estuvo albergando a algunas de las primeras escuelas primarias de gobierno y algunas privadas, como fue la Pedro J. Sosa y la Escuela Primaria de Guillermo Andrade y de Josefina Tapia.

Esta historia continúa.

 

El Espíritu de Eric me Seguía de Cerca

La Casa Magnolia, ubicada en
la Barriada de San Miguel en
Calidonia, República de Panamá.

Era algo insólito ver yo al difunto Tío Eric, a quien nunca en vida había conocido y que en mis rondas por esa escuela secundaria, en que todavía no había ingresado, realmente lo podía llegar a visualizar, allí en escenas, con ese hábito suyo de estarse quedando alrededor de la escuela, desde las horas de almuerzo y en las tardes, cuando se marchaba con compañeros a estar en grupo de estudiosos como compañeros de la misma clase.

Para mí era eso algo que mi tío Eric tenía el hábito de estar haciendo, ya que su madre casi nunca estuvo en el hogar asesorando se si él estuvo bien cuidado. Era eso debido a que ella siempre estuvo trabajando en esa planta de lavandería en la Zona del Canal. La escuela pasó entonces a ser para él, lo que llegara a ser muchos años después para mí, lugar que era más importante que estar a solas en nuestro hogar. En realidad no pude estar hablando en nombre de Eric, pero para conmigo en particular, la escuela se convertiría en ese lugar en donde llegue a estar requiriendo esa crianza que nunca recibía en casa.

Realmente era eso lo peculiar sobre mi relación con mi tío Eric, y sin embargo, era lo que fuera ella mi abuela era la única persona quien en realidad me podría proveer con información sobre ese joven. Esa abuela paternal mía, la Viuda Fanny de Reíd, que además para mi esos eran momentos en que yo la importunaba que ella me respondía. En cambio nunca fue así con mis padres o algunos de mis tíos, con quienes seguía yo en edad, siendo sus primer sobrino. Para esos tíos que fueron entre los más jóvenes, iba a ser que ellos nunca me hablaban de mi tío Eric, quien era para mí, alguien que era luminaria brillante, un ejemplo de hombría, uno quien era persona culta y refinada. En fin alguien a quien yo debí estar tratando de emular en esas etapas de vida, etapa en que yo como varón, estuvo creciendo a la edad de la adultez. En cambio para mí fuese como si toda su vida, era consagrada a estar mejorándose hacer de la educación su tranpolìn, además de estar ayudando a su viuda madre en lo que pudiera, a la vez que ella trabajaba para satisfacer las demandas económicas del hogar, y eso para mí fue muy admirable y a la vez un misterio.

En cambio iban ser años después en pude que pude comprobar lo que había yo sospechado del carácter de Eric, cuando conversàbamos yo y mis tías, en una visita que hicieran ellas sus hermanas en una visita a Estados Unidos. La que era mayor en edad y mi primera tía entre las dos ramales de mi familia, cuando nos pusimos a conversar, yo como siempre indagaba sobre mi tío Eric. Estuvieron la mayor y la menor de mis tías en mi hogar y ambas lo describieron como un joven muy serio quien era ese quien había iniciado el negocio de la ruta de entrega de periódicos. Ese quien también ayudara a su viuda madre, y ese quien había estado tratando de involucrar a sus hermanos a que participaran en la empresa con el fin de que eso les fuera a permitir poder expandir el negocio.

Aunque ellos todos se decidieran estar en busca de empleo en la Zona del Canal, ese joven quedaría metódicamente atendiendo a la escuela secundaria, además de estar organizando su vida alrededor de las entregas de sus periódicos y como cualquier empresario colectando las tarifas de las subscripciones de sus clientes. Eran momentos en que me parecía que ellas me decían que a ese joven su actitud permanecería inspirada y de mucha confianza en la vida que llevaba.

Algo que ellas compartieron conmigo en esa ocasión fue el describir como Eric era de reacio a estar permitiendo algún tipo de comportamiento inmoral en casa de su madre, en especial mientras ella estuvo afuera trabajando. Me contaron que cuando sus hermanos alcanzaron la edad de la adolescencia y, en especial cuando los chicos se convertirían a esa edad de estar interesados en las niñas, él muy audiblemente les hacia saber que era comportamiento muy malo eso de estar haciendo llegar a sus novias a la casa.

Al parecer él siempre exhortaba a que sus hermanos mayores respetaran la casa de su madre y hacia que compartieran las tareas domésticas, para así aliviar la carga de su madre en casa. Probablemente, aquello podría haberle atraído gran cantidad de resentimientos de parte de sus hermanos mayores, y al parecer se convirtió en discordia entre ellos para el resto de su vidas. Aquello fue, por lo que al respecto pareciera razón suficientes para que ellos todos nunca hablaran jamás de su hermano menor, y sus actitudes de indiferencia ante su hermano más prometedor de la familia los delataba antes mis ojos.

De hecho, su deceso a los 19 años de edad también estuvo envuelto en misterio y de mucha angustia para mi abuela. Al parecer cuando Eric cursaba el último año en el Instituto Nacional de Panamá, cuando él se acercaba a la graduación de escuela secundaria y se acercara a lo que seria el comienzo ciertamente de una exitosa carrera de Derecho o de ingeniería en la Universidad de Panamá, repentinamente cae enfermo y muere.

Para los galenos de la Zona del Canal, en esos entonces al parecer su enfermedad, fue difícil de diagnosticar con precisión, al parecer fue que el joven seguía constantemente declinando en salud, poniéndose peor en vez de mejorar al acercarse el día de la graduación. Llegarían a su lecho de muerte entre sus compañeros y profesores favoritos, portando ese preciado diploma suyo de graduación encuadernada, para entregárselo a su madre. Era la única forma de ver ellos a una Viuda de Reid atesorar el valioso documento. Fueron momentos muy graves par mi abuela, una madre que sin embargo, hizo sorprendente acto de dolor, cuando rechaza el documento impreso en pergamino y dio ese grito de desesperación. “Qué bien sacare yo de esos ahora!” Decía la madre sumida en la tristeza y el luto de su inminente perdida.

Eric moriría a poco tiempo después a causa de la desconocida y misterioso padecer. Algunos de los parientes pensaban que el joven fue envenenado por uno de sus conocidos, en cambio los médicos conjuraron sin duda alguna, que había desarrollado un grave problema gastrointestinal, pero que estuvieron inseguros de cual era la real causa. Fuera lo que fuera, aquello apago la vida de un joven, sensible, floreciente, y prometedor para una familia Westindian y para su patria.

Entre tanto, la perdida iba a durar hasta mis días, días en que seria otro de los prometedores de llegar a ser abogado, ingeniero o organizador comunitario, otro de los que iba a perder un país atrasado como era nuestro Panamá. Los miembros de su equipo del club de ciclismo de su Barrio de San Miguel, así como muchos de sus admiradores y compañeros de la Secundaria Instituto Nacional, llegaron a su entierro en el conocido Cementerio de Corozal en la Zona del Canal de Panamá.

Mucho años más tardes, después de deceso de Eric, quien estuvo difunto por más de diez años, era cuando estuve yo viviendo en casa de mi abuela con esas dos de tías y eran a la ves casi tres años en que estuve estar persistiendo importunar a mi abuela a que recordara. Tiempos eran en que presintiendo una peculiar presencia varonil en casa como en la forma del en aue se presentaba antes el armario del Tío Eric. Aparentemente la abuela nunca se había deshizo de las ropas del difunto hijo después de su muerte, como era costumbre hacer. Ella y yo parecíamos ser los que mantuvimos todo ese armario suyo de su ropa, como si a cualquier hora o día, él iba a aparecer en la puerta sonreído llegando a estar saludándonos.

Incluso, las fotografías que permanecían colgando en la sala fueron testigos de la presencia de Eric. Yo estuve constantemente creyendo que estuve seguido por las imágenes de ese barón y los otros miembros masculinos de la familia ya difuntos, quienes decoraban las paredes de la pequeña sala de nuestro hogar, en ese edificio que conocíamos como la Casa Magnolia. Uno de ellos era mi joven Tío Eric y el otro era mi abuelo, Don Joshua Reid vestido en su taje dominguero.

Trágicamente, hasta el día de hoy, no he sido capaz de mantener una fotografía de mi amado Tío Eric ni de mi abuelo Don Joshua. Esa presencia de Eric, sin embargo, me pareció ser su espíritu que siempre ha estado conmigo, y es realmente a él a quien debo muchos de mis logros y ese empuje ambicioso que me han hecho, que de algún modo, llegase a ser mejor hombre en este mundo nuestro.

Esta historia continúa.

Mi Predecesor- Mi Tío Eric

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