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Lloyd La Beach: Eternamente Héroe Panameño

Byron LaBeach y su Señora Esposa, Violet.

El Tributo en frente del nicho de Lloyd La Beach en el Santuario Nacional.
Presentes el Sr. Victor Lopez y Ricardo Sasso y su Esposa.

Samuel LaBeach y su Esposa, Nell.

El inmortal campeón olímpico, Lloyd LaBeach,
Gloria de Panamá

Nunca podría yo contar la historia de Lloyd La Beach si no fuese por un niño con el cual habíamos estado creciendo juntos en la vecindad de Calidonia aquí mismo en el Panamá de nuestros días. Los juegos de esa olimpiada del verano de ese año de 1948 habría pasado a la historia para nosotros, como los fueron para otras olimpiadas de nuestra niñez. Eran tiempos en que nosotros como comunidad Westindian de Panamá estuvimos atravesando por los peores tiempos de nuestra historia, como comunidad de raza Africana en el país tan nuestro como era ese Panamá que adoramos. Fue durante los tiempos de la guerra y sus períodos de posguerra en que éramos gentes sufriendo una continua vilificación tanto en la economía del país de Panamá, etiquetados como “esa gente” cuya presencia tildada de responsable de ser carga para los recursos magros del país.

Habían pasado tres años después de que acabara la Segunda Guerra Mundial y todavía los rumores persistían en la atmósfera politiquera de los hispanos parlantes de nuestro país Panamá, como había sido a través de su historia, en cambio habían permanecido virtualmente pasivos a la ocupación Estadounidense en la mas importante franja de tierra de nuestro territorio patrio. Eran realmente épocas difíciles y tensas, de hecho en que gran cantidad de trabajadores Westindian estuvieron llegando a la Zona del Canal Negra y que pronto estarían en busca de vivienda en otras partes del país. Incluso hasta para servicios médicos iban a estar esas gentes necesitando, mientras que una gran parte de esa zona del canal negra, Silver Roll o del padrón de la plata estuvo viéndose eliminada y la disponibilidad de empleo para ellos se viera casi totalmente coartadas.

Los titulares del único periódico que los representara en el país, ese Panamá Tribune, quien hablara a favor de las gentes Westindian en Panamá, se había y era unos de los medios de comunicación social fundados un poco antes de los tiempos a principio de siglo. Fue en sus últimas tiradas que se vio tener algo benéfico que publicar a ese populacho agredido. El domingo 19 de octubre de 1947 la Panamá Tribune publicó titulares que decían, “Los Altos de Balboa se opone a la deportación de extranjeros, y tomará las acciones apropiadas en defensa de los trabajadores Silver leales.” Este titular merece aclaración para los lectores quienes no conocen el manejo de las políticas de las autoridades estadounidenses del Canal de esos entonces. Era a las faldas del imponente “Cerro Ancon” que se había construido un imponente edificio para las oficinas oficiales de la Administración del Canal de Panamá. Desde esas alturas con sus imponentes escalinatas parecía en esos entonces poderse hacer llegar edictos y declaraciones que tenían peso hasta para los que gobernaban en el gobierno de Panamá.

Entre tanto para los meses de invierno del 7 de noviembre de 1948, el mismo periódico semanario todavía iba a tener que publicar titulares que demostraran la frustraciones de la comunidad coloreada Westindian de Panamá cuando iban a estar leyendo, “Profesores niegan demandas de los Padre de familia sobre discriminación racial, en la Escuela Pedro J. Sosa, Escuela numero uno de Calidonia.”

Sin embargo, ese verano de 1948 los pelaos de la Calle Mariano Arosemena estuvieron todos envueltos siguiendo las hazañas de alguien que nunca llegaron a conocer y que era de esa vecindad, pero quién había inculcado orgullo en ellos quienes eran también Westindians. De hecho, habíamos comenzado a que recordara todo Panamá y también el mundo entero de que un Westindian, un “Chombo” nada menos había puesto su marca en las Olimpiadas, y que todo el mundo, en especialmente toda América Latina racista, debería prestarnos la debida atención. En esos días hacíamos carreras alrededor de todo el vecindario exhibiendo nuestras proezas atléticas y diciendo un inolvidable refrán de, “¡Así como Loyla!” Como para siempre recordar el nombre de Lloyd La Beach. Pero había un niño menor que todos nosotros del grupo del Edificio Magnolia, quien iba a tener el honor de ser conocido como “Loyla” por el resto de su vida.

Es solamente en estos días recientes que nosotros los del Silver People Chronicle, tuvimos el honor de estar presente entre otros descendientes del Silver Roll o gentes de plata, quienes íbamos a tener el honor y privilegio de estar entre ésos que deseaban honrar la memoria del ilustre Señor Lloyd La Beach, quien en vida fuera ese héroe de nuestros sueños de niñez.

En misa ceremonial solemne el Santuario Nacional en donde reposan los restos del inmortal Lloyd La Beach, nos congregamos para rogar a Dios con sus familiares y viejos amigos que si conocían a ese legendario prócer de nuestra cultura Panameña. Nosotros, los de la segunda generación de las familias Westindian Panameñas quienes poblamos la ciudad de Panamá, rogábamos silenciosamente con el prelado de esa misa diaria e invocamos el nombre de Lloyd La Beach.

Levantamos plegarias pidiendo que su nombre sea honrado en el cielo como lo habíamos estado honrando en esos años cruciales de nuestra historia. Fueron tiempos históricos cuando que unos niños se vistieron de luto al recordar la profunda tristeza recordando como nuestra gente los del Silver Roll Canalero sufrimos las exclusiones debido a un racismo dañino. Continuamos invocando en rezos personales mientras nos unimos a familiares y amistades cercanos a este Panameño Westindian inmortalizado.

Ese día 29 del febrero de 2008 marcó el pasar de 60 años desde el día en que Lloyd La Beach había galardonado el nombre de Panamá ganando el primer y única medalla olímpica en atletismo para hasta esos momentos de la historia para Panamá. Había vuelto a su Panamá con aquel memorable tesoro y que nos iba a recordar un nene de la vecindad nos hacia recordar que habia sido el gran Lloyd La Beach quien había competido con los mejores del mundo y que eso era cosa muy grande. Este día 29 de febrero del año de 2008 para nosotros seguirá siendo muy especial en que siempre recordaremos como conversamos con los hermanos de Lloyd La Beach. Su hermano Byron y Samuel La Beach quienes estuvieron siempre juntos entrenando con ese inmortal Lloyd La Beach.

Ese día inolvidable en que también se nos presentaron los Honorables Presidente de la Confederación Centroamericana y del Caribe de los deportes y de los atletas de Pista y Campo, el Señor Víctor López, quien fuera ficha instrumental en la promoción de esa velada ceremonial en esta fecha en la cual, el nombre de Lloyd La Beach sería instalada en el Salón de la Fama Regional. Se nos informo que Fue elección que finalmente tuvieron que hacer lastimosamente después de haber pasado 60 años de la fecha en que Lloyd La Beach unos de los atletas más sobresalientes y excepcionales en toda la región y quien había logrado ganar más de una medalla olímpica en los mismo juego mundiales de olimpiadas.

En cambio para nosotros los pelaos del Edificio Magnolia de esa vecindad de Calidonia, habíamos reconocido a ese ilustre desde esos tempranos comienzos de nuestra vidas. Lloyd La Beach fue y continuará siendo uno de los atletas más grandes que ha producido la comunidad Westindian Panameña uno quien ha sin lugar a dudas ha demostrado y seguirá siendo siempre nuestro héroe vengan tiempos mejores o peores. Síganos la pista buscando otras entregas de ese ilustre y otros atletas de variados deportes producidos por nuestra gente del Silver Roll de la diaspora Westindian Panameña.

Esta historia continúa.