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El Espíritu de la Africa Negra Unida



Nuevamente se me unía esa idea gloriosa de ver al Africa perdida unida en las Américas mientras observaba a los niños y adultos conviviendo como hermanos del mismo Clan. Era un día memorable día en que no podía más que ver mi contribución a que ese rezo mío anhelado por muchos años se hiciera realidad. Así que, mis sentimientos se voltearon a estar silenciosamente adorando a mi Dios y aI Dios de todos los dioses de nuestros ancestros africanos.
Admiraba esos preciosos momentos en que nos veíamos sumergidos en esa singular familia. Fueron momentos en que no veía ningunas brechas generacionales, sino una singular familia en que los miembros más ancianos se unían como raíces arraigadas para conectarse con los que se habían reencontrado por primera vez luego de tanto tiempo.

Todo se había logrado sin mucha planificación para lograr llegar a ese perfecto momento en que pudiéramos expresar como habían sido nuestras vidas durantes todo ese transcurso de tiempo en esta campiña panameña. Nosotros, los mismos que nos mandaron a ver y los que estuvieron escondiéndose del azotador racismo inmisericorde, somos del vientre de la misma Madre Africa.

Doña Luisa y yo, ambos saciados de las energías de nuestro entorno, estábamos sentados observándolo todo y a la vez gozando de nuestro singular afecto. Me sentía afortunado de haber encontrado a esta joya de la historia oral- una cuanta cuentos insuperable. Noté, de pronto, que Miss Luisa reflejaba en su rostro esa serenidad que decía, “Ya se lo he dicho todo y ojalá pueda ponerlo él a buen recaudo.” Su faz lo decía todo sobre su satisfacción de haber encontrado alguien que se interesara por su especial historia familiar que ella se había guardado todos estos años.

Me sentía incentivado por ese entusiasmo de una persona que había dado con la gran suerte de encontrar a un viviente libro de historia, personaje que había vivido esos momentos históricos para nuestra gente los Westindian de Panamá. De repente hice que ceremoniosamente nos sentáramos a estar tomándonos ese brebaje de té de monte nuevamente, acompañado de otras porciones del ricos bacalaitos salados.

Esta historia continúa.