Tag Archives: Coclé

Selvas de Negros Acosados

Imagenes de la Escuela Pedro J. Sosa en Ciudad Panamá en la actualidad.

Obviamente en estos entornos estuvieron escondidos Negros, existiendo como Negros que vivían tan lejos como en la Provincia del Darién, las montañas de Coclé y Veraguas como también estuvieron los Indígenas. Ellos eran las gentes que habían por siglos llegado a conocer aquel sistema Esclavista en su totalidad y que luego iban a, frente a frente, estar a diario siendo atropellados por un sistema que estuvo implantando casi al mismo tiempo del descubrimiento del continente de las Américas por mas de cuatro centurias. Poco sabrían de una historia que no se atrevían a estar enseñando en las escuelas, y a la vez ocultando el pecado de todos los que todavía gozan de ese vil y infernal racismo en contra Indígenas y Negros.

No iba a ser difícil imaginar yo como era de fácilmente estar existiendo en entornos como los que había estado revelando Doña Luisa. Esas mismas vistas imaginarias eran la que yo tenía cuando me había sentido acosado por los maestros en la escuela primaria de nombre Pedro J. Sosa. Recuerdo que había pensado que no me iba ser difícil mantenerme día y noche fuera de vista de las gentes de los cuales en casa y en la escuela me estuvieron acosando a diario y maltratando sin tregua. Así que fueron sus tiempos de estos ancianos los mejores para mantenerse libres y sin ser acosados por racistas policias.

Chilibre desde Pueblo Nuevo y Río Abajo por las montañas atravesando no debería ser tan lejos como estar viajando unas 30 millas en auto en nuestros días. Así que para mi eran pruebas suficientes porque además en esos días de la juventud de Luisa y Jack estos bosques y selvas lo daban todo para que el intrépido Negro pudiese sobrevivir tranquilamente sin tener que robarle a persona alguna. Había también viajado explorando por estos bosques y selvas y era un privilegio que recordaba para siempre de my niñez y juventud adolescente. Conocía todos los caminos y cuando no iba a estar rezando en la gruta de la Virgen Madre de la parroquia Cristo Rey, los montes ofrecían guarida en conocidas sendas.

Recordaba estar gozando de todo ese verdor de las bóvedas de los arboles frondosos. En cambio los tiempos me habían transferido nuevamente al presente en que estuve observando a niños contentos y alegres jugando para la alegría de sus abuelos. La mente se me escapaba a esas escenas monteses cuando notaba que los adultos presentes estaban sentadas esperando que los de la cocina les sirvieran otra de las deleitantes preparaciones que habían cogido toda la tarde en preparar.

Esta historia continua.

El Caudillo Condenado a Muerte

“Ese Hombrecito Indio” El General Victoriano Lorenzo. Imagen gracias a www.angelfire.com

Los arreglos se habían dado entre los erróneamente denominados Liberales de la ciudad capital de Panamá, y la facción Conservadora, facción que se aferraba a la esclavitud y al centralismo. Ambos bandos, antiguos y jurados enemigos, ahora se unían en su oposición a las gentes criollas de casta considerada baja, las gentes de los arrabales. Esos arreglos que habían sido hechos en secreto habrían de salvaguardar para siempre el clasismo y concertar su alianza para siempre. Continue reading

El Reo Lorenzo en Chiriquí

Victoriano Lorenzo, “El Cholo de la Negrita” de Coclé
Imagen gracias a: www.mipenonome.com

Lorenzo, el convicto, oriundo de su provincia de Coclé, fue llevado en carreta en un largo viaje de unos trescientos kilómetros hasta lo más extremo del interior del país a purgar prisión en la Provincia de Chiriqui.

Como reo riesgoso iba a tener que pasarse los próximos nueve años de su vida con otros reos quienes eran menos instruidos que él. Lorenzo cuando tuvo la oportunidad demostraba su proeza en el arte de leer y escribir que fue notado de inmediato por los otros reos y la guardia custodia. Estuvo Lorenzo tan lleno de juventud e inexperiencias en las cosas de la vida en prisión que muy pronto se vio reconocido por todos como ese “Cholo de La Negrita de Coclé.” De que era de esa región de Penonomé pareció agradarles a los custodios y lo hicieron su secretario personal.

La “prisión” en Chiriqui en realidad era un almacén de puerto y la vida de reo de confianza sería que desde ese escenario el joven Victoriano Lorenzo aprendería todo lo que tenía que ver con las cuentas de los puertos y con el almacenamiento a escala mayor.

Tan eficiente lograría ser su actuar que se ganaría la confianza de todo el personal de la guardia y de los reos quienes hacían todo lo que El Cholo Victoriano mandaba. Iba esta experiencia a durar los nueve años, una experiencia que mas tarde él usaría para la lucha en que su comunidad se vería enfrascada.

Como reo de confianza tenía ciertos privilegios y en sus horas de descanso sus compañeros convictos lo podían observar absorto en sus lecturas. Lorenzo solía recoger todos los documentos, libros y periódicos descartados y de esa forma iba aprendiendo lo que ocurría en el país además de que podía tener tiempo para serles útil a otros de los compañeros confinados. En esos tiempos de encarcelación Victoriano aprende, además, a ser sastre. Conjuntamente, los otros compañeros le daban la oportunidad de practicar la barbería, cosa que los guardias también llegaron a ocuparlo en hacer para ellos.

Nueve largos años pasarían como una eternidad para el joven Lorenzo quien estuvo cursando sus 32 años de edad, hasta ser dado de alta. La vida en prisión había sido placentera pero habían dejado rastros de una inseguridad y un temor de que volviera a sucederle otro horroroso ataque como el que le había oscurecido la vida en un momento de batalla. Entretanto, daba gracias que aun estaba con vida, aunque todavía pesaba sobre él ese estigma de ser un criminal.

El largo viaje de retorno a casa en Penonomé sería una bienvenida pausa en su vida para calmar sus aprehensiones y, tal vez, permitirle a sus gentes que lo juzgaran por lo que había ocurrido en su vida; ese incidente que había hecho que por fuerza dejara desamparada a su comunidad aun pesaba sobre su mente.

Había sido una injusticia que había penado su vida por más tiempo de lo que debería por ser un incidente en que se tuvo que defender a muerte. En cambio, esa era su suerte, el precio que había que pagar él como cabeza y dirigente de una gente completamente desprotegida. Pensaba en esas cosas cuando ese amor que tenía por su comunidad nuevamente llegaría a surgir en su persona.

A casa se dirigía a vivir lo que viniera para proteger a sus gentes desamparadas de los abusadores. Era él Indígena y Cholo de esa comunidad de “La Negrita de Coclé,” que le daba la bienvenida al arribar al área en que se veían los altos picos de las montañas que parecían estar llamándole con su majestuosa vegetación que las rodeaba. Parecían estarle diciendo, “Victoriano, hijo, ven a casa.”

Esta historia continuará.

El Vil Estruendo de la Envidia

Imagen: Podemos apreciar la ubicación de Penonomé en la Provincia de Coclé
Gracias a www.worldheadquarters.com

Es así que nos llegaría la historia de esas personas Indígenas, historia que estaba muy ocultada, y que nos llegaría en trozos y de relatos inconclusos. Como hemos notado los Cholos del área de Coclé y Veraguas era una raza mixta de nuestras gentes que eran indígena con “desconocidas personas. “(Arias, La Prensa, 2004).

De hecho, los estudiosos panameños han hecho estudios recientes sobre esas personas tratando de realmente encontrar sus raíces y el por qué de su hondo celo por la libertad. Además que para nosotros los estudiosos no nos han dado indicios de cómo adquirieron esa mansedumbre aunada a su honda integridad. Entre tanto este escritor reconoce los indicios de la divinidad y el amor por la libertad de Espíritu en ese a quien honramos.

Entonces, nos encontraríamos con un Victoriano Lorenzo quien a los 18 años de edad en el año de 1885 fue uno de los que parecen, por sus hazañas, haber heredado un especial don de gente. Fue uno entre muy pocos que nació para servir a su comunidad indígena, uno quien era divinamente preparado para esa misión que en vida cumpliría; aquel a quien la providencia le delegaría la protección de esa jurisdicción.

Al cumplir los catorce años de edad Victoriano iba a, inteligentemente, adherirse a un sacerdote de la parroquia de un pueblecito llamado Capira. Había en esos días que irse a tempranas horas de la madrugada para llegar al lejano Capira. Habría uno que remontarse a la historia de esos tiempos para apreciar la inteligencia y el hondo entendimiento de ese muchacho. Iba el menor a estar viajando por regiones de junglas boscosas y de cruzar montes por que carreteras no habían en esos tiempos en que viajaba aproximadamente 150 millas a pie. En realidad era mas para ese joven estar en la pequeña capilla de una nueva parroquia con un sacerdote quien no conocía todavía la región.

Entre tanto, se iba a conocer la perspicacia del jovencito Indígena quien fungía de acólito, cocinero y criado del cura. La pequeña sacristía se iluminaba al estar ambos en sus rondas de aprendizaje. La alfabetización de Victoriano Lorenzo se iba a concretar, como estar cumpliendo esa misión divina por la cual había llegado a este mundo ese divinal héroe de nuestra historia patria. El joven, por supuesto, había aceptado el cargo de monaguillo para aprender los rudimentos de la escritura y la lectura del idioma español. Había de aprender durantes los meses que estuvo de monaguillo a leer y a escribir, y eran entre los tiempos en que no estuvo atendiendo las misas ni la cocina curial.

Sin tener un caballo a su disposición, la distancia entre el pueblecillo de Capira y la zona de riscos a la falda de las montañas de Coclé, para el chico se convertían en largas caminatas. Semana tras semana el joven se la pasaba en Capira y luego la soledad y la falta de sus familiares les hacían emprender ese viaje a los cerros de Coclé.

Luego de terminar su oficio de acólito en Capira el joven demostraría su proeza intelectual entre sus gentes. El año de 1889 cuando Victoriano fuera nombrado Regidor, se encontraría, sin embargo, con el vil estruendo de la envidia, un encuentro que le causaría que surgiera esa rivalidad que estuvo soportando sus gentes desde los tiempos de la colonia.

Resultaría que uno de los de la clase mestiza, un concejal de su ciudad nativa de Penonomé, llegaría a insultarlo y además atacarlo vilmente a machetazos. De esperarse, era que el nombramiento a Regidor le iba a hacer un líder comunitario. Entre tanto, ese joven adalid estaría frente a un hombre armado de ira, resentido e indignado de que un indígena pudiese llegar a creerse igual. Era ese llamado Pedro De Hoyos, con quien Victoriano Lorenzo compartía un despacho de oficinas.
Esta Historia continuará.

Los Comienzos del General Indígena


Es con orgullo que en estas humildes líneas presentemos a uno de los que no se incluyen en la historia de Panamá. Nuestras líneas traerán a memoria a este ilustre con la intención de que todos le demos el honor entre los panameños héroes de nuestra historia republicana. Es aquello que reconoceremos a este divinal como se lo merece, como patriota y héroe de nuestra patria que nos vio nacer. Es uno de los pocos héroes y patriotas de nuestra Panamá quien puede alegar ser hijo natural de la patria. El nombre de Victoriano Lorenzo encarna ese espíritu Panameño de la libertad, espíritu que encierra en si ese valor por lo ético y la moral de lo que es un amante de lo que es ser panameño.

Victoriano Lorenzo nace por el año de 1867 en el área de la pequeña república que es la provincia de Coclé. Realmente es por ese área rural de Penonomé, que permanece como una de las tradicionales y olvidadas regiones de la campiña panameña que da fruto a este único ente de la humanidad de sus tiempos.

Su nacimiento fue uno de los numerosos y precarios entre los indígenas muy nativos de la tierra panameña, fruto de una mujer indígena. Los Ngawbé, a quienes muchas veces se les conoce como Ngobe, eran gentes entre las muchas y variadas tribus pacificas de nuestra nación. Eran cazadores y recolectores de la abundancia de lo que daban los frondosos bosques en las tierras cerca de las faldas de la cadena de montañas que aparecen en la región, las mismas que, luego en Sur América, forman parte de las majestuosas cordillera de los andes.

En esa Provincia de Coclé fue que sus gentes le dieron bienvenida a otros seres humanos, seres que iban a terminar siendo la bienvenida del mismo Demonio, salidos desde el mismo infierno. Su gente eran gentes pacificas que no dudaban en mezclarse con los muchos Europeos que comenzaron a traer entre sus colaboradores esclavos Africanos. Además, de aquellos cautivos también habían esclavos escapados que buscaban refugio entre esas gentes indígenas, y aceptación como uno de los suyos. Esa costumbre de mezclarse con otras razas transformaría a las gentes de esa región que llegarían a conocerse como los Cholos de la Provincia de Coclé.

Estas tribus de indígenas como personas que poblaban estas remotas tierras durante y después de lo que conocemos como la república de Panamá, al encontrarse con los primeros Europeo, los Españoles, fueron prácticamente diezmados por su manera de ser gentes pacificas. En ese espacio de nuestra historia en esas tierras poco conocidas esos indígenas, en los ojos de los extranjeros, eran esclavos mandado por un dios piadoso. Como virtuales esclavos fueron como comunidad puestos a trabajarles a esos europeos quienes se portaban como conquistadores en victoria, esclavizando y violando a los seres humanos de sus derechos como personas libres.

Así fue que los cronistas identificaron a esos extranjeros quienes se estuvieron comportando de la manera descrita al encontrarse con las gentes de esas tierras en todas las regiones del Continente Americano. Aun en tiempos en que llegarían los sacerdotes de la iglesia Católica con misiones a ponerlos bajo su tutela las gentes aborígenes vivían en constante terror y hostigamiento. Luego de dejar a los indígenas en la pobreza, vestidos en harapos y desprovistos de sus costumbres ancestrales, ellos se regaron por las montañas a lugares que no eran fácilmente accesibles. Esta Historia continuará.