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Ahora Éramos Paña

Imagen gracias a avidaebela.wordpress.com

A los pocos días unos hombres vinieron por Maye para llevársela para siempre, lejos de todos nosotros.  Estos Señores entraron en la habitación donde la velábamos y nos ahuyentaron tanto a los adultos como los niños. Continue reading

¡Chombo!

La llegada de un grupo de trabajadores Westindian,
(“chombos” como le decían despectivamente), a Panamá,
presumiblemente en el puerto de Cristobal circa 1907.
Imagen gracias al BBC.


No fue hasta la década de los 1940 en la que eventos como el devastador incendio que prácticamente destruye la Ciudad de Colón en la costa Atlántica haría despertar en un niño el gran deseo de saber realmente quien era. Además, durante este periodo de mi niñez se me revelaría una cierta actitud de odio hacia nuestra raza de parte de uno de mis compatriotas panameños de habla castellana que aunque no era vecino conocido se atrevería murmurar esa palabra “¡Chombo!” haciéndome reconocer desde entonces el mundo en que había yo nacido. Continue reading

Las Agresiones Políticas de la Década de los 1930’s

Las imagenes muestran dos de los
numerosos, y muy respetados English
Teachers, Teacher Millington (Colón) y Teacher Webster de La Boca.

Fue durante esos difíciles años en que mi Tío Eric se estuvo esforzando por salir adelante en su vida educativa y privada, en que los epítetos contra la nuestra raza aparecieron. Era algo insólito que nunca antes se había conocido, ni visto que se utilizaran en los entornos de nuestros barrios. Además en las ciudades urbanizadas se había hecho tan popular aquello de negativamente estar incendiando ánimos beligerantes con aquellos negativismos para representar a nuestra etnia de negros Westindians. Pero habían llegado los tiempos de agresiones en que muchos de los vecinos iban a estar usando esos epítetos de Chombo, Yumaco, Meco y otros términos denigrantes.

Fue que de repente comenzaron a aparecer en los editoriales de los diarios, esos medios locales que se jactaban de estar comunicando las noticias. Los primeros años de la década de los años treinta del Siglo 20, marcaron los inicio de un período en que, las gentes que conocíamos como Latinos frustrados y empobrecidos llegaban de los campos.

Ellos eran aquellos a quienes iban a estar utilizando como ejercito de choque para estar haciendo los mandados de políticos renegados, ademas eran quienes al parecer, clases de personas que no pudieron untarse a las filas de las clases de la élite, esos quienes vivían en los barrios empobrecidos que se hicieron pasar por radicales de partido político alguno. Para mi eran esos quienes antes eran empobrecidos campesinos, quienes estuvieron a montones entrando a las ciudades en auto buses repletos que cruzaban el flamante Ferry de La Boca. Tiempos fueron tambien en que aquellos quienes se les iba a estar encontrando reforzar los nuevos ideales políticos, además de que eran “ideales” que resultarían siendo no más que imitaciones de las fascistas ideologías Alemanas, tan populares en el resto de América Latina.

Fueron períodos de tiempos justo antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, tiempos en que residentes de los barrios de Panamá, se encontraron en retrocesos cultural, a ser parte de un entorno comunal un poco menos civilizado e intolerante. Resultarían ser tiempos en que se estuvo haciendo de los entornos vida en que nuevas formas se encontraron para estar acosando a los vecinos Westindian, ellos quienes una vez estuvieron conviviendo con todos en pacífica armonía. Surgió que habían esas personas encontrado armamento verbales oportunos para estar perturbando la armonía comunal, que con sus nuevo vecinos habían antes encontrado. Los incisivos asaltos verbales racistas llegarían a los patios de los caserones y a las escuelas primarias, instituciones que habían encontrado razones para negarles la educación primaria a niños de la raza Westindian.

Los nuevos vecinos dejaron entrever que en las campiñas panameñas no exixtian gentes de la raza negra, usando los adquiridos bestiales comportamientos de la clase élite, que en sus pujas y repujas por el poder político y económico, habían inventado como suministros de insultos para lanzarles a vecinos con quienes una vez habían estado conviviendo en paz. Los vecinos de la raza negra acediada se refugiaban en sus cuartos calientes, y asi se las pasaron tratando de minimizar el adicional estrés. El estrés adicional que las familias Westindian estuvieron experimentando en esas horas de la historia, era esta vez del lado panameño de las vallas de ciclón instalada por los norteamericanos.

Los niños del vecindario querian juntos compartir las tardes pero para toda una comunidad la vida cotidiana se volvería caótica y desafiante. A esas mismas horas de la historia panameña la ciudadania común y corriente se iban a estar untando a ver llegar nuevos vecinos, que llegaban a refugiarses desde el más allá de las fronteras Panameñas. Ellos como todos los otros vecinos también llegaban a estar residiendo en barrios económicamente pobres, aunque de ellos se sabia que sus principales preocupaciones eran estar escapando de la tiranía gubernamental en sus países de origen.

Esas familias provenían de lugares como de Centro, Sudamérica y de Europa como lo era de Nicaragua, el Salvador, Colombia, Chile y Argentina, luego encontraremos esos refugiados llegar desde España como eran los Vascos con sus boinas negras, de Italia, Grecia y hasta los Hebreos, y de la China los Asiaticos llegaban a vivr de refugiados hasta del interior del pais.

Eran tiempos en que nuestros países de las Amèricas estuvieron tratando de salir de su versión del colonialismo Europeo, tan sólo para aumentar las cenizas del colonialismo europeo con sus propias versiones de tiranía. Para este quien escribe sus experiencias fue que la Iglesia Católica Hispanizada sería el origen de bienvenida para esos nuevos extranjeros, que en su mayoría eran de la raza blanca. La Iglesia Católica de entonces comenzaba a establecer escuelas parroquiales que abrían sus puertas como entidades educativas privadas a dar bienvenida a esos nuevos niños de la raza blanca, asi transformándolos, casi de la noche a la mañana, en parte integra de la nueva clase élite panameña.

Para cualquiera de los jóvenes de la raza negra Westindian que intentaran ingresar a escuela Secundaria de habla Castellana en el Panamà de esos entonces, aquello iba aquello a llegar a ser logro muy importante para sus familias. Era que las circunstancias que rodeaban las relaciones entre los negros de la raza Westindian con la élite Latina Panameña, iban eso a ser factor que propiciara que en su mayoria esos jovenes se mantuvieran alejados de querer asociarses con las gentes de habla Castellana. En su mayoríalos jóvenes de la raza negra Westindian se estuvieron agrupando tan solo entre los de su comunidades en Panama y la Zona canalera. Asi fue que eso de querer llegar a educarse se iba a tornar ser razones claves de una migracion silenciosa al exterior.

Fue entonces de que para llegar a ser gentes educadas entre los que aquello lo deseaban, iban a estar encontrandose que oportunidades no las habian. Entre tanto en su mayoría los chicos de esa raza negra, al llegar a esa edad en que se verían poder llegar a ser empleables, no estuvieron considerando estar ingresando a las filas de escuelas alguna. Era para aquellos el salir en busca de algún tipo de empleo que usualmente era en la Zona del Canal en que las ofrecían. Fueron esos los entonces de hecho en que para esa mayoría las escuelas Inglesas se iban a convertir en sus unicas oportunidades de adquirir educacion alguna. Pronto se ibana estar viendo que las pocas escuela de los caserones de madera ibana estar usando argumentos para alentar a esos jovenes para que se unieran a sus filas, los cuales estuvieron en esos momentos formando a sus estudiantes para la fuerza laboral.

Los próximos veinte años de la historia panameña los de la etnia Westindian vería desatarse en la comunidad Westindian una sed por emigrar, que era usualmente hacia los Estados Unidos, por ser también que jóvenes Westindian estuvieron siendo reclutados por algunas de sus Universidades. Así fue que los egresados de las escuelas de los Profesores Westindian de las escuelas privadas que enseñaban en Ingles, como lo era el viejo Teacher Phillips y el Teacher Thomas se volverian iconos en sus “English Schools.” Casi todas esas instituciones estuvieron situadas en la ciudad capital, aunque preveian un futuro triste para sus escuelas. Sería así que sus alumnos no estuvieron durando en Panamá, porque aunque no todos eran reclutados por escuelas y universidades en Estados Unidos, hasta los conocidos de crianza en los barrios con idioma maternal de habla español los estuvieron siguiendo en sus traslados a estadosunidos.

Tristemente era así en esos momentos de un Panamá, en que la historia de la educación panameña tenia necesidad de capaces maestros y profesores de Ingles y demás materias, por haber tenido en su mayoría esos jovenes de haberses refugiandos en las escuelas de esos pioneros maestros Westindian de barrio.

Tiempos eran en que esos maestros daban bienvenida a esos jóvenes de su raza negra Westindian de habla Inglés, además las escuelas se tornaban no solamente de niños de la raza negra Silver, sino que en números cada vez mayores, estuvieron encontrandose jóvenes que se habían decidido ser ya adultos a estarse continuando a estar educandose en horas nocturnas en esos centros de barrio. Eran esos jóvenes de la raza Westindian quienes antes mostraban temor a asistir a escuelas de educación pública panameña, debido a los frecuente roces de aires agresivos que encontraban aun entre los docentes.

De hecho, muchos panameños que vivieron aquella época tendrán que admitir, que muchos de los funcionarios del Gobierno Panameño, quienes laboraron en oficinas públicas de gobierno o en ministerios, en plazas de secretarios y personal auxiliares, eran de la raza Westindian. Además que, más a menudo que lo contrario, habían sido entrenados y eran egresados de las escuelas de esos maestros de habla Inglés, de los vecindarios populares descritos.

Así que no solo eran esos egresados de las escuelas Inglesas fueron aquellos que llegaron a ser excelentes trabajadores, como oficinistas y administradores, sino también excelentes conocedores de ambos idiomas que con fluidez manejaban labores, tanto en el Inglés como también en el Español. Además eran personal adaptable, puntuales, honestos y estuvieron abiertos a la instrucción y a los cambios. En cambio lo más triste de nuestra historia fuera que muchos tuvieron que emigrar, para escapar de los tiempos en que no los quisieron contratar en la zona canalera ni en el Panama de su nacimiento. Para poder llegar a educarse con educación universitaria emigraban, y así fue que nuestro Panamá pierde excelentes adiciones entre las filas de sus ciudadanos.

Esta historia continuará.

Las Olimpiadas de “Poder Mundial” de Londres 1948

La imagen capta el “foto finish” de
la competencia de 100 metros (final)
de las Olimpiadas de 1948 en Londres.
Foto gracias al BBC.

El año era 1948 y las olimpiadas para los cuales Lloyd La Beach había estado arduamente entrenando por toda su joven vida iban a ser celebradas en el mes de mayo en Londres, Inglaterra. Fue interesante observar que hasta esos entonces que eran tiempos de la última parte de la cuadragésima década del vigésimo siglo de nuestros tiempos, en el país llamado Panamá las personas de la raza negra y en especial los descendientes de los denominados Westindios o Antillanos derivados de esos que habían sido trabajadores en el Canal de Panamá, esos quienes eran los mismos que habían sido burlados y llamados “Chombos” por la población nativa criolla. Habían sido cucados y obviados, aun mientras habían sido la fuerza más voluminosa de trabajadores y además prominentes en campos deportivos en la pequeña nación Ismeña. De hecho, era el único grupo de haber realmente organizado el atletismo de pista y campo y de haber formado clubes atléticos y por lo tanto, dominaban en el deporte de la pista y campo en el país.

Entre tanto para el joven Lloyd LaBeach quien había llegado a su máximo nivel de preparación, estuvo en esa hora acercándose a los 26 años de la edad, y el viaje a Londres, Inglaterra iba a ser el viaje más largo que había hecho desde los principios de su carrera universitaria en los años tempranos de la década de los 1940’s. Su arribo al aeropuerto de Heathrow de Londres le hizo sentirse como el único panameño en todo el país entero de Inglaterra. Así fue que aunque Lloyd acostumbraba a estar caminando y charlando a menudo con el entrenador jefe del equipo atlético de UCLA, de nombre Duke Drake, había preferido la compañía de su amigo y entrenador de muchos años de Panamá, el joven Coach Carlos Belizaire Bussette.

Durante las semanas que precedían los grandes acontecimientos olímpicos Lloyd había estado teniendo sueños de lo que era sus actuaciones en esos juegos. Sueños que se repetían y que en los cuales él “había abatido en el campo” todos sus competidores. Estos sueños proféticos, sin embargo, habían llegado a verse eclipsados por una tristeza cuando despertaría y parecía todavía no entender el porque. Lloyd La Beach, sin embargo, era extremadamente valiente, y sabía que sus hermanos del Club Atlético Roxey de Panamá y de toda la gente de Calidonia, además de sus familiares en Jamaica hacían que sus rezos se fijaran en él.

En la noche antes de la reunión competitiva en la cual él estuvo empizarrado a estar compitiendo él otra vez había tenido ese sueño preocupante. Esta vez, sin embargo, él se despertó con un sentido del reaseguro que alguien le decía, “En lo que suceda hoy no te deprimas y no protestes.” Llegaría a estar Lloyd en calentamientos con el resto de los atletas en el estadio en donde otros competidores de la pista y campo hacían las mismas cosas. El estadio muy pronto parecía estar lleno a capacidad con una fanaticada expectativa que esperaba ansiosa ver a esos seres humanos más rápidos del planeta de su tiempo competir.

El llamado llegaría repentinamente de funcionarios del equipo olímpicos para que los corredores competidores aparecieran en sus puestos en los bloques que dieran comienzo a la carrera legendaria y esperada carrera de los 100 metros planos. Fueron momentos espeluznantes desde que esos juegos de olimpiadas especiales, habían sido reinstalados después de los finales de la Segunda Guerra Mundial. La atmósfera durante estos eventos no había resultado tan electrificantes como, por ejemplo, durantes las olimpíadas de tiempos de preguerra. El corredor competidor que representaría al país pequeño de Panamá, después de todo, sería el que iba a estar desafiando los velocistas de las potencias mas importantes del mundo como los de Gran Bretaña y los Estados Unidos de América. De hecho, ese día no había tenido interés alguno irónicamente para la mayoría de las gente de un Panamá, que estuvo redoblando esfuerzos para repeler de su país a esas gentes Westindian quien Lloyd iba a estar representando en este unos de los mas grandes eventos de estos acontecimientos.

El escenario estuvo fijado, pues los corredores se habían al fin colocados en sus bloques de partida para una carrera que iba a durar a penas los 10 segundos, Carrera que iba a marcar jalón de siglo en el cual las gentes “Westindian” como gentes, iban a estar alcanzando tanto para la humanidad entera y del cuál iban las gentes del mundo saber tan poco de ellos.

Antes de que ese tiro de partida sonara claramente, parecía a los espectadores que los corredores habían despegados. Los dos velocistas Estadounidenses quienes, en su país de Estados Unidos, eran además enemigos jurados por la disparidad en el color de su piel, repentinamente estuvieron en contra del Panameño Westindian, Lloyd La Beach, quien había estado representando todo lo extraño y extranjero a ellos. Aquel día, para ese inmortal La Beach, el campo entero de velocistas eran sus enemigos, pues que sus piernas largas pronto servirían como alas y timón para mantenerlo en la pista hacia la línea final de la carrera.

Tenían ellos todos los corredores un buen comienzo después del estallido y estuvieron amontonados en un calor a muerte cuando se estuvieron acercando a la línea del final. Se les veía estar estirando el cuello y torsos para ser los primeros en marcar en la travesía de la cinta. Los fanáticos privilegiados de ese día eran los muy pocos que habían tenido la suerte de tener asientos en la línea del final. Algunos juraban haber visto al corredor Panameño batir la línea antes del grupo entero de velocistas que llegaron a la línea del final. Sin embargo, tendrían que aguardar la decisión de los jueces de línea que tomaban un interminable largo plazo para decidir quien había ganado. Examinaron las fotos desde todos los ángulos del final de la carrera una y otra vez.*

La decisión pronto fue rendida. El Primer lugar: El Señor Harrison Dillard de los EE.UU., registrando 10.3 segundos, y fue el que se le concedió la medalla de oro. El Señor Barney Ewell, de los EE.UU., llegaría en segundo lugar con una marca de 10.4 segundos y se le fue concedida la medalla de plata. El Señor Lloyd La Beach de Panamá, registró también 10.4 segundos se le fue concedido la medalla de Bronce. Cuando los aplausos tronantes de la muchedumbre de las gradas terminaron había sido evidente que eran para el desafiador intrépido, Lloyd La Beach de Panamá. Cuando después de haber escuchado el Himno Nacional de Panamá nuevamente la muchedumbre en las gradas aplaudía mientras que permanecían los tres campeones en el círculo del honor durantes las ceremonias, que marcaban por primera vez en los famosos juegos olímpicos del mundo medalla para el país de Panamá famoso por su canal.

* “Cabe destacar que en esos entonces no había relojes electrónicos de sincronización automática en Wembley, tan solo se usaban foto-finish normalmente para carreras de caballos, y tan solo fue utilizado para ayudar a los jueces decidir las colocaciones de esos animales. Aunque los sistemas automatizados fueron utilizados en las olimpiadas de 1932 y 1936, a partir de los anos de 1952 a 1968, estos cronómetros sincronizadores no fueron reconocidos como había sido en los juegos de 1972 en Munich, Alemania. Las estadísticas que se obtuvieron después y que comparaban los tiempos oficiosos, horrorizaron a los oficiales olímpicos por las diferencias de tiempos, a veces excesivas, entre los electrónicos y sincronizaciones manuales oficiales.” Viene de la BBC- de la serie Una Moderna Historia de Gran Bretaña.

Esta historia continuará.

Los Asentamientos Segregados de Plata- La Ciudad de Colón

Imagen es de Ciudad de Col’on alrededor del 1910
cuando la ciudad era principalmente una ciudad Westindian.
Photo gracias a Wikipedia.

 

En la imagen podemos apreciar la gran
destrucción dejada por el implacable
incendio en Colón del 1940.
Derechos reservados.


Colón
es la ciudad portuaria en la costa Atlántica del Caribe de la República de Panamá y es realmente la entrada del lado Atlántico del Canal de Panamá. La ciudad es también la capital de la provincia de Colón y ha sido históricamente y en virtud de su población la reconocida ciudad en la segunda en lugar de importancia de la Republica de Panamá. Continue reading

Encuentros con Los Viejos “Zonians”

Se aproximaba el tiempo en que toda una vida, una historia, y
una cultura…dejaría de existir.


Por casi dos horas quedé encantado escuchando de esa natural historiadora oral reseñas de su vida de niña que dejaba a un ávido historiador como yo imaginándome como iba a escribir y publicar algo de lo que ella me estuvo relatando.

En ese año de 1994 yo me encontraba, nuevamente, entre mis gentes Westindian que, en gran parte, eran ancianos y, poco a poco, me había puesto en contacto con ellos antes de llegar a conocer a la inolvidable Luisa. De hecho, hacía poco que nos habíamos detenido en casa de uno de esos ancianos en el área de las riberas del Canal de Panamá, en Paraíso, a ver pasar un gran buque que nos devolvía los saludos. Como si el tiempo se había detenido, me maravillaba como ese pueblucho Silver Roll de los negros Westindian aun existía como parte de una comunidad panameña que se iba extinguiendo en ese nuevo “Canal Zone” Panameño.

Mientras Luisa continuaba sus maravillosos relatos yo reflejaba, de vez en cuando acentuando con un movimiento de la cabeza, animándola a que no se detuviera en su preciado narrativo. Lo tomaba como una gran oportunidad para volver con Luisa a contactar a otros ancianos Westindian Panameños quienes conocieron a mis padres y abuelos. Iguales a esos de Pedro Miguel que había conocido recientemente que me contaban como me habían cargado en sus brazos cuando tan solo era un bebe.

Pensaba en esos ancianos “Zonians” que todavía no habían podido acostumbrarse a la separada “Canal Zone” (Zona del Canal) Americana. Me recordaba de aquellas quienes me habían animado, unos días antes, al estar contando sobre los carnavales de su juventud, esas famosas “Fiestas Carnavalescas,” y como era esa vida en el viejo “Canal Zone” de los Negros.

Rezaba a mi memoria a que recordara en el futuro aquellas anécdotas que la hermosa nonagenaria me estaba relatando porque la vida montés que ella había visto y ese viejo “Canal Zone” de los “Chombos” y los Gringos, hasta como lo había encontrado, estaba por pasar a la historia en el año que se aproximaba de 1999. El mero hecho de que en tan solo 5 años veríamos todas las tierras y las bases militares de ese “Canal Zone” revertidas a manos Panameñas me daba mucho impulso para grabar estas recolecciones. Sería toda una vida, una historia y una cultura que dejaría de existir.

Mientras seguíamos conversando Luisa y yo, la mente se me escapaba a ese año de 1973 cuando había visitado a my abuela y ella, quien era miembro de uno de los muy pocos Centros para Gentes de la Tercera Edad, que era patrocinada por los de esa misma Organización religiosa llamada la Iglesia del Ejercito de Salvación en ese mismo distrito aledaño de Río Abajo. Fue ocasión en que ella me había pedido que la llegara a recoger cuando terminaran las actividades del día. De hecho, llegué un poco antes de que saliera en grupo todos esos que residían en el vecindario. Aprovechándome de la oportunidad, me senté a conversar con ellos ya que me habían presentado como el nieto de la que era una de sus miembros.

Pues, esa mañana pude, aunque brevemente, encontrarme con un grupo de orgullosos abuelos Westindian que se asombraban como me había podido venir desde tan lejos como ese “New York” en un carrito Volkswagen, y, solo nada menos, con mi esposa. Hablando con ellos casi apresuradamente, ya que iban a cerrar el centro, me percaté de que entre esos “old-timers,” algunos habían nacido en esos años que cerraban el siglo 19 con la última década de los 1800′s.

Esta historia continuará.

Solo Un Anticipo de lo Que Vendría

Imágen: Familia inmigrante West Indian
Cortesía de www.viewimages.com

Para los futuros herederos de la cultura West Indian el período que siguió el vergonzoso episodio de la traición del General Victoriano Lorenzo sería caracterizado por una cultura plagada de tensiones. Esta nueva generación de Westindians llegaría a entender muy bien en donde estaban ubicados en la sociedad panameña y descubrirían a lo largo de su experiencia “nacional” que eran víctimas, más bien corderos, listos para ser sacrificados en la política de los gringos y los panameños.

Por un lado estaban los envidiosos y airados miembros de la elite panameña a quienes se les había mentido. Eran personas que no serían instruidos en la verdadera historia panameña- historia que podría sacar a relucir con claridad como sus abuelos elites de la sociedad panameña, durante los tres últimos años del siglo anterior, habían cedido la tierra nacional en un arreglo “en perpetuidad” con los extranjeros americanos.

Entre tanto, quedaban los negros Panameños, que entre los del grupo hispano y los Westindian habían quedado rezagados en la vida histórica, social, y económica de una Panamá saqueada. Los Negros westindian continuaban demandando integración e inclusión en la vida social nacional ya que habían llegado al amanecer del siglo XX y todavía eran vistos como extranjeros en su propia cuna de nacimiento.

Eran momentos en que la historia encontraría a esos moradores antillanos, como una mayoría entre los negros, serían identificados con las áreas reconocidas como barrios de “Chombos.” Estas áreas conformaban las nuevas barriadas de Calidonia, San Miguel, El Chorrillo, el Marañon y Río Abajo.

De esos humildes barrios obreros saldrían, como los nuevos turistas, viajando desde el nuevo Aeropuerto de Tocumen. Luego, años después, se estarían lamentando el hecho de haber seguido la bandada de la Zona del Canal Negra. Entre tanto los años pasarían y sus nietos estarían produciendo una nueva generación que poco conocerían sobre sus ancestros o familiares ni en Panamá ni en Estados Unidos.

Los jóvenes y niños que se habían marchado desilusionados con el rumbo que había tomado sus vidas en su Panamá querida se encontrarían, en su mayoría, trabajando pero sin oportunidades de avanzar educacionalmente ganando salarios de miseria que no les alcanzaría para regresar a su tierra natal. Lejos de su país de nacimientos la lamentable verdad era que iban a encontrarse en el extranjero tan extranjero como lo estuvieron sus padres y abuelos en Panamá a lo largo del siglo XX.

Por el momento, sin embargo, solo revelaremos que esos panameños se encontrarían en esas tierras frías y extrañas del norte con gente que les parecerían tan extraña como ellos le parecían a los de otras latitudes que también se denominarían Westindians. En esos momentos de cambios económicos, en que las guerras influirían mucho en las vidas de quienes venían de las antiguas colonias británicas, españolas, y holandesas.

En Nueva York, sobretodo, se unirían en lo que se volvería una de las Meccas de la cultura Westindian en el extranjero. La ciudad de Nueva York, tanto como Chicago, se transformaría en un hogar tanto para ellos como para los Negros americanos que estuvieron huyendo de la segregación racial del sur de Estados Unidos.

En este período de transición poco se imaginarían que la segregación racial serviría para enseñarle a los Negros y Mestizos hispanos ser “segregistas” de clase, en áreas segregadas en si para esa clase de gente inmigrante. Descubrirían las grandes divisiones en las áreas apartadas para los negros americanos como lo era el Harlem del Oeste, y los Latinos en su Harlem del Este, y los Panameños Westindian en su Brooklyn.

El sistema encontraría a los panameños segregados de los demás mestizos latinos como los cubanos, puertorriqueños y, mucho después, los mexicanos y caribeños dominicanos. Estas áreas de concentración principalmente de negros se convertirían en comunidades de gente que vivirían bajo las mismas tensiones que habrían dejado atrás en los barrios bajos de Panamá. Para los Negros Westindian Panameños serían las mismas tensiones que vivieron en ambos lados de las fronteras de la Zona del Canal de Panamá, porque eso sería lo que la Zona CanaleraAmericana llegaría a significar para esas personas.
Esta historia continuara.