En los artículos posteriores hemos estado dando al lector un breve bosquejo de lo que eran los tiempos para mis ancestros, en tiempos de la historia antes de partir hacia Panamá. Los viajeros al principio eran todos varones, hombres fuertes y saludables, que además demostraron tener la gran resistencia que demandaba el clima tropical desfavorable a otras razas. Así que en olas de grandes grupos llegaban, y siguieron llegando mucho después de la segunda mitad del siglo XX. Esos hombres y, luego, las mujeres no solo llegaban de la isla de Jamaica, pero salían de todas las islas de la región conocida como las Indias Occidentales, o los West Indies en Ingles, para aparecer en lo que ellos creían ser ese misterioso Panamá.
El país entero de Panamá era en esos tiempos topográficamente cubierto de junglas y bosques densos y de árboles y plantas de la era primaria de la historia del la creación del planeta tierra. Los nativos eran de habla Española, pero estaban virtualmente gobernados por Estadounidenses, que se reconocían con el distintivo de Americanos. Esos Americanos eran, en su mayoría, hombres blancos de ramales europeos, que habían, desde los 1600′s llegado a dominar el extenso norte del continente Americano. Eran tiempos en que encontraríamos a esos extranjeros involucrados en proyectos enormes de ingeniería, comenzando, en esos momentos con el de construir un ferrocarril. La vía férrea debería unir a sus pasajeros que desde el Océano Atlántico llegaban, y luego de un corto viaje llegar al otro extremo que eran las costas del Océano Pacifico.
El periodo de tiempo de que hablamos comprendía desde los años 1840 a los 1960′s de nuestra era moderna del siglo XX, en que, para nuestros ancestros afro-antillanos, era un comienzo que prometía ser para ellos tiempos de grandes riesgos al estar ellos desprotegidos por cualquier gobierno. Ellos todos eran gentes emergentes de haber sido esclavos, aunque fueron designados como “Negros libertos.” Los contratistas eran Estadounidenses comúnmente llamados “Gringos” por los nativos Latinoamericanos, y ellos a su vez estaban viviendo un tiempo en su historia en que ellos debatían el hecho de querer mantener un sistema de esclavitud latente en su conformación y cultura.
Además de los Americanos estar en ese periodo de contiendas intelectuales se verían muy pronto inmersos en una horrible guerra fratricida, sobre eso de la esclavitud de los de la Diáspora Africana en su país. Este periodo de nuestra historia estaría ligada a la de Estados Unidos por ser que en esos entonces para ellos tener sirvientes y criados significaba ser considerado parte de la clase alta y además uno de los muy ricos entre sus ciudadanos.
Para las gentes en el nuevo teatro de acciones la palabra jamaicano automáticamente significaba “negro” o gente de raza negra, y en las primeras instancias eran bienvenidos. Primero por sus empleadores y segundo por los nativos que encontraron en ellos una nueva fuente de ingreso económico. Además los jamaicanos eran los que hacían esos trabajos rudos bajo un extremo clima que conocían muy bien ambos, y que ellos los nativos nunca se atreverían a estar haciendo. Además al pasar de los tiempos con los trabajadores jamaicanos, para sus empleadores Americanos muy complacidos con el trabajo de los negros, les era obviaban la actitud negativa de los nativos. Sin embargo, los nativos calificaban a los negros como gente de actitud servicial, pero esa era la actitud que los jefes Americanos apreciaban en sus trabajadores.
Al llegar los años de 1911 y 1912 que menciona mi abuela en su entrevista, ella y otras mujeres que llegaban con ellas habían iniciado sus experiencias de ser entre las primeras mujeres negras en llegar al área a colonizar con familias negras esa área llamada la Zona del Canal de Panamá. El área en que ella había aterrizado antes era uno de los campamentos para obreros negros en tiempos que se estuvo después construyendo el canal de Panamá por los americanos. Con la entrevista ofrecida entonces podremos compartir parte de la historia de una de las primeras familias Westindian y la esencia de lo que era el lugar. Además vamos a poder también ver algo de lo que había pensado un hombre como era mi abuelo paterno, quien tuvo que trabajar con una gente como los Americanos que no habían cambiado su modo de pensar desde los años de los 1750′s.
En efecto, nada iba a cambiar en el comportamiento de esas gentes blancas del norte hacía sus leales, honestos, expertos en trabajos rudos, y además de serviciales y puntuales criados. Las futuras relaciones de esos jefes Americanos serían prueba de que nada cambiaría para hacer que las relaciones fueran duraderas entre jefes y subalternos. Aunque los negros tendrían oportunidad de haber trabajado con otros europeos como los franceses, entre 1880 a 1889, y cuando los vestigios de la esclavitud eran todavía evidentes, su trato con los franceses se llegarían a considerar como uno de los mejores.
De que eran tiempos, además, en que muchos individuos de diferentes razas llegarían a estar compitiendo para venderse a pleno contrato no debería sorprender ni alarmarnos, porque el estar obligado por contrato era un aceptado fenómeno de la época entre los Europeos de todos los países (indentured servitude) y entre millones de Asiáticos de la China que también llegaban a estas tierras tropicales de Panamá en números importantes.
Así que nuestra entrevista con la Doña Fanny Elizabeth McKenly de Reíd continuara para que nos ofrezca su punto de vista en eso de haber llegado a vivir en una área controlada por los Americanos. Aunque los tiempos de mi abuela eran tiempos mucho después de las experiencias de sus gentes los Westindian llegaran a tratar con los franceses y sus proyectos cuando trataban de construir un canal en el área, veremos que muy poco había cambiado para los negros después de ese inicio en que los primeros Westindian habían llegado a ocupar un espacio en el Istmo de Panamá.