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Suenan Las Campanas de Boda

Aquí vemos un Studebaker del año 1930, muy parecido al
de mi papá Cobert Reid.

Aquí estoy con mi hermana, Aminta, posando por
una de las muchas y bién concurridas bodas de las
gente “Silver” de los 1930’s y 40’s.

Cuentan desde esos entonces que la niña mujer Rosa Lena Green y su joven pretendiente Cobert Reid, como ocurriría con la mayoría de la juventud de sus tiempos, encontrarían que tendrían muy pocas nociones sobre las enormes responsabilidades, como pareja al llegar a esas decisiones de matrimoniarse. Iban a estar como lo es hoy en día con las jóvenes parejas de noviazgo, y demasiados ocupados enamorándose, disfrutando de sus amistades, quienes eran las pocas cosas que tenían disponibles para entretenerse, alrededor de los Corregimientos de Calidonia y de Santa Ana en la ciudad Capital. Pues así era la vida en esos entonces con jóvenes de barrio en casi todos los casos en barrios urbanos del Panamá de esos años.

En la historia de los tiempos encontraríamos que casi nada tenían las autoridades para ofrecerles a sus jovenes moradores cursando la adolescencia. A pesar de que aquel varón del Silver Roll iba pronto a ser padre, como varón Cobert Reid, estuvo en esos tiempos cursando la mayoría de edad por los veinte años, ademas estuvo gozando de cierto grado de libertad que no tenian los otros jovenes de su raza. Además era él el mayor de la camada de la familia Reid de Calidonia, ademas había tambien ya obtenido empleo fijo en la Zona del Canal, como unos de los empleados del Silver Roll, desde hacían varios años.

Ademas para èl fue época en que el planeamiento de la boda le hacia estar sintiéndose estar nuevamente joven adolescente y en presencia de la bella Rosa su amada. En cambio la joven Rosa quien aún todavía no había llegado a la edad de emancipada, todavía era muy joven teniendo tan solo los quince años de edad. Los sucesos de la vida de la niña mujer fueron que había ella estado en la capital enviada por sus padres, quienes eran de la Ciudad de Colón, para que estuviera “estudiando” la confección de modas, con conocida y respetada “modista” y costurera. Entre los padres y su tia fueron arreglos para que permaneciese vivindo con su tía, la Viuda Ethel Anglin Francis, quien vivía en un cuarto de alquiler en la famosa Calle Mariano Arosemena del barrio de San Miguel. La Viuda, quien también estuvo habitando junto con su hija Viola, de aproximadamente ocho años de edad, en ese barrio de Calidonia, área de la ciudad preferida por las gentes trabajadoras del Silver Roll o “planilla de Plata” de la Zona del Canal.

Los arreglos inclian que desde la Ciudad de Colón los padres de la niña, enviaban a la viuda Tía Ethel algo de dinero periódicamente para sufragar los costos de la niña Rosa, ya que ella también había enviudado recientemente y en esas horas laboraba y no se había vuelto a casar. La Viuda Ethel estuvo de madre soltera, empleada en la Gran Lavandería de Ancón, localizada en la Zona del Canal, en la cercanìa al barrio en que residian, fue en donde llegaría a estar conociendo a otras mujeres Silver, trabajadoras todas como la Viuda de Reid, quien iba muy pronto a ser abuela paternal del que escribe estas líneas.

Los años pasarían en que iban esas dos mujeres Silver trabajadoras, volverse mas que compañeras de trabajo, por los incidentes de boda y de familia. Tiempos eran en que la niña mujer Rosa en plena juventud, de tez de natural color canela, un chocolateado, bronceado desplegando una bonita sonrisa pero de baja estatura. Para esos tiempos tambien la Rosa de Calidonia estuvo demostrando hábilidades con la máquina de coser de marca Singer. Era su herramienta de toda la vida y fue de las originales, hechas de hierro puro y pintada del color negro con marcas doradas, de esas pesadas que pedaleaba con ingenio de estadounidense.

Rosa ya había aprendido muchos trucos sobre el comercio de la costura en esos momentos de su vida, estuvo todavía aprendiendo su nueva e importante profesión. La niña estuvo calificada suficientemente y ademas astuta, como lo eran muchas de las otras costureras de esa época. En especial era en aquello del “arte del diseño” en que ella se estuvo excediendo, como lo estuvieron haciendo las costureras de su Colón. Como ellas de su ciudad de crianza creyo poder tener fama, como esas quienes podrian convertir un trozo de tela en pieza de vestir de diseño original, para luego coser no-solo sus propios vestuarios sino para otros tambien.

Era esa Rosa Green una de esas niñas adolescentes que sabían lo llamativo de su bellesa y presencia y fue bastante coqueta, además se encontraba siempre engalanada como unas de las sofisticadas de sus tiempos. De hecho, Rosa fue utilizada por su maestra de modistería, una Doña de habla española en la capital, como su modelo, además de ser su ayudante en eso de poder reunir clientela entre los negros Westindian y tambien promover el negocio de la “costura”. Cabe destacar que no habian almacenes de venta de ropa en esos entonces en toda la Republica de Panama.

Para la hermosa Rosa sus amistades y sus hermanas menores que ella, solian solicitarle antes y después de su muy codiciada boda, que les diseñara y cosiera prenda de vestir, que combinaran además con sus carteras y sapatos que teñian del mismo color. Parecía esta estar vièndose encaminada resultar ser unas de las codiciadas costureras del futuro. Luego que pareciera el joven Cobert en su vida como novio preferido, se vio reducir ese ascenso vertiginoso como profesión. Como comercio sostenible para esa niña mujer pronto se vio muy distraída y estar desplazándose con el joven Cobert en su auto. Llegaria a ser que tan pronto como las advertencias de su Tía habían parecido desgastarse seguia su propio camino. Como era siempre con Rosa, fue niña de carácter fuerte y en esa horas de la historia, en toda flor de su juventud, ella estuvo demostrando ser persona testaruda y rebelde e irracionales arranques, aunque iba a resultar ser rara vez prudente.

Tiempos era en que ella estuvo acatando los deseos de ese joven varón que se estuvo preparando casarse con ella. Después de todo, fueron tiempos muy excitantes de su juventud en que el varón estuvo empleado a su entender muy buien renumerado en ese Fuerte Clayton, de la armada norteamericana y estuvo siempre con ella dispuesto a estar gastando dinero en ella. Además Cobert pertenecía al muy popular y conocido Club Social “Sheffield,” en donde ella podría llegar a conocer a otros de la juventud Silver de la ciudad capital. Además estuvieron ellos inmediatamente a estar atrayendo a otros jóvenes a su grupo de jóvenes que eran de su edad, y además Cobert ya poseía ese flamante y todavía reluciente auto Studebaker.

Rosa Lena amaba estar notando las miradas de admiración que procedian de sus amigas y sentía ella ese especial imanar atrallente de la aparente envidia que mostraban los rostros de las niñas cuando aparecía Cobert, su novio en su flamante carro Studebaker de color negro, para llevársela envasada cautelosamente delante de todos. Ella mantenía la cabeza erguida como una reinita Westindian Panameña, mientras él ponía a andar ese coche en que tuvieron cita en alguna parte de la ciudad o de la Zona del Canal entre los Negros.

Entre tanto nunca Rosa había todavía informado a sus padres, pero a su maestra si, pero no a su pobre Tía Ethel, asediada despues con los acontecimientos. Rosa había cedido inmediatamente a las decisiones de Cobert de casarse con ella, aunque èl no había revelado cuando ni donde iba a ser la boda. La niña había comenzado a estar entusiasmadamente acumulando las costosas telas de seda, valijas de la China, encajes a montones de Bélgica, Francia y España, que estuvo haciendo todo para decidirse por el diseño exacto de la bata matrimonial para su boda. Aquello la llevaría a estar iluminada y en su propia boda de ese octubre de ese año de 1935.

De hecho, su maestra y mentora llegaria a ayudarle con los preparativos para esta boda y parecía que la boda no había podido llegar en mejores momento, por ser que desde a mediados de Septiembre, había ella comenzado a experimentar los primeros episodios de las náuseas de un embarazo. Cobert tomado de sorpresa pensaba del cómo tan rápidamente ella se había embarazado, al parecerle que en sus relaciónes, no habían tenido tantas oportunidades para estar a solas. Del todo no era como él habría deseado, en cambio pensó que después de todo, el iba a estar protegiéndole ese secreto, hasta que formalisaran en llegar a casarse.

Eran tiempos de la historia en que aquello no era tan infrecuente, porque después de todo, muchas de las bodas entre jóvenes en esos días eran de esa variedad en que se volvían sucesos forzosos proceder. Llegarían esas últimas horas del día de la boda de octubre, y el cortejo de la fiesta de bodas con su par de damas, el mejor amigo del novio, un niño portador del anillo y además lo acompañarian unas niñas portadoras de flores en remolque. Los huespedes llegaban elegantemente vestidos para la fiesta en una iglesia repleta de conocidos de la comunidad Silver Roll. La joven Rosa estuvo orgullosa de sí misma, pero sin embargo ella tuvo la accesoria y ayuda de su mentora en toda la preparaciones.

La pareja se casó en la Iglesia Episcopal San Pablo, en pleno centro de la ciudad, algo que el joven Cobert había aceptado aunque regañadientes, puesto que él era reacio a entrar en iglesia alguna, en cambio para su Rosa, eran momentos de sus vidas en que haría casi cualquier cosa para complacerle a ella. Entre tanto Rosa en su forma habitual exasperante e impulsiva, iba después de esa forma de proceder suya, irse luego a la ciudad de Colón a anunciarle a su padres del matrimonio a ùltima hora. Esos que iban a resultar siendo mis abuelos Don Seymour Green y Doña Marcela Anglin de Green, luego aquel encuentro resultaría siendo el día antes del real evento matrimonial.

Fueron momentos en que los que iban a ser abuelos no habían tenido tiempo de estar expresando su ira o decepción, y mi abuela maternal Naní, tan sólo iba a tener tiempo suficiente para comprarle a su hija mayor un ramillete de flores especial para su boda. Habían movido cielo y tierra para hacer que las otras cinco hijas de su camada llegasen a estar tomando el tren para asistir a la boda el día siguiente en la ciudad de Panamá.

En el lugar afuera de la iglesia la procesión matrimonial había llegado seguido de un tren de automóviles y después de la ceremonia en la iglesia fue visto como extraordinaria espectáculo, digno de verse por las calles de la ciudad capital, tal como se hacia para los VIP o personas muy importantes del gobierno. Además probablemente aquel despliegue sería lo mas recordado de ese matrimonio, todo ese dia desde sus principios a hasta su desastroso final en divorcio. Habría que recordar nuevamente que el varon Cobert fue uno de los muy pocos jóvenes Westindian en tener medios suficientes para estar costeando boda tan extravagante, además de poseer su propio flamante automóvil.

Aquellos fueron los principios en que este quien escribe y que iba a estar naciendo siete meses más tarde, para hacer que todas las matronas Westindian de la colonia empesaran a estar con sus criticas de lengua suelta. En especial las hermanas del varon Cobert, quienes se las paseaban chismoseando alrededor de la sección de la ciudad conocida como el San Miguel en ese conocido Distrito de Calidonia. Fue asi los tiempos en que todas las gentes del Silver Roll de la Zona del Canal norteamericana se conocían. El nacimiento de un niño varón iba a seguir causando mironadas entre las chismosas del Silver Roll de barrios, cuando escucharon decir que los jóvenes recientemente casados habían tenido un nuevo bebé, y que había llegado “sietemesino,” en el hospital Santo Tomàs de la localidad.

Esta historia continúa.

Las Bodas entre Los del Silver Roll

Imagen de una boda Afro Antillana de 1912. Foto gracias al Sr. Gerge Westerman

Imagen de una boda Afro Antillana de 1912.
Foto gracias al Sr. George Westerman

Un matrimonio Westindian Panameño cerca de 1930. Imagen gracias al Señor G. W. Westerman

Un matrimonio Westindian Panameño cerca de 1930.
Imagen gracias al Señor G. W. Westerman

El año de 1935 fue año de primicias en el frente estadounidense, creo yo. La primera emisión de la comedia “Fibber McGee & Molly” ocurrió el 16 de abrile de ese año, y el que fue icono del pop musical, ese Elvis Presley, también nació ese mismo año. También fue ese el mismo año en que el Congreso de los Estados Unidos aceptó la propuesta para su “New Deal,” la “Nueva Propuesta Economica” del Presidente F.D.Roosevelt. En cambio en el Panamá de 1935, fue año en que mis padres de la etnia Silver decidieron formalizar su noviazgo con casarse. Continue reading