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El Reinado de Walter Ferguson- 1ra Parte

Walter Ferguson sentado con su guitarra en su
querido rincón de Cahuita, en Costa Rica.
Imagen gracias a tragaluzpanama.com

 

“Una cierta mujer me dijo que yo era un extranjero con sólo un par de pantalones, que no debiera estar entre nuestra sociedad, que era un extranjero…Las autoridades llegaron con pistola en mano y su artillería exigiendo ver mi cédula.”
Walter Ferguson. Fragmento de “One Pants Man” (Hombre de Un Pantalón).

Aunque Walter Ferguson Gavitt nació en Panamá, en su infancia sus padres decidieron probar suerte trasladándose a Costa Rica. De ahí se define su vida y su talento como músico intrínsecamente vinculado a la rica cultura de Costa Rica. Walter Ferguson nació en 1919 en Guabito, Panamá, pero su familia se muda pronto a Costa Rica y se críe en la localidad de Jamaica, un distrito de Puerto Limón. Sus padres permanecen en Cahuita y con el tiempo Walter logra reunirse con ellos para reclamar su propio espacio.

Su padre, Melsha, quien era cocinero en los hoteles de lujo de la Ciudad de Panamá, canjea sus cazuelas por un machete y semilleros de banano en Cahuita, atraído por las concesiones para abastecer a la United Fruit Company. Aunque el trabajo resulta duro, al menos se siente hombre independiente y puede pasar tiempo con su familia.

Walter pasa su infancia entre plantas de cacao, árboles de almendra y fantásticas historias de piratas y buques fantasmagóricos, ya que el área estaba saturada con ese folclor de bucaneros. Pronto Ferguson desarrolla habilidades especiales en el uso del biombo sobretodo con su mano izquierda, un hecho que en más de una ocasión, le salvó de ser mordido por serpientes. “La gente pensaba que estaba protegido por brujería porque nunca fallaba,” dice Walter al recordar sus años de infancia.

Tuvo una infancia envidiable donde cada juego era una invitación a explorar su entorno descubriendo los deslumbrantes cielos de Cahuita con pequeños barriles caseros que hacía él mismo y balsas de madera que él fabricaba para montar las olas. Su infancia estuvo rodeada por la música, estudiando el órgano en casa de su tía en la ciudad de Limón y tocando una guitarra prestada en la pulpería del turco Tabash en Cahuita.

Su trayectoria musical comienza con un laúd (lute) que su hermano le regaló. Posteriormente aprende a tocar y dominar el clarinete. Más tarde toca en su primer grupo musical llamado “Miserable,” conocido por su variado repertorio Caribeño como la guaracha, la rumba y el bolero en la que comparte muchas experiencias con Calypsonios como Ollé y Rají.

Un interesante artículo de la Wikipedia describe Ferguson como un símbolo de Cahuita, considerado como la cuna del Calypso costarricense y Walter Ferguson Gavitt como su monarca simbólico. De hecho, Ferguson siempre ha sido bastante obstinado en cuanto a su amado Cahuita y nunca ha salido de su querido rincón Caribeño para hacer cualquier tipo de grabación. Por lo tanto, si el Calypsonio no irá a la ciudad, la ciudad vendrá al Calypsonio. Se trata de cómo un grupo de producción profesional transfiere su equipo de producción a esa zona del Caribe para registrar una de sus grabaciones profesionales llamada “Babylón” (“Babilonia”).

Literalmente tuvieron que hacer maromas para poder grabar este portátil genio musical. Improvisaron un estudio de grabación en una de las cabañas familiares de Ferguson, cubriendo las paredes de la habitación con colchones para elevar la temperatura hasta poder aislar su voz y el sonido de su guitarra solamente. Entretanto logran hacer callar a la multitud de perros y loros que viven en el patio de la casa del Calypsonio, silenciando los perros alimentándolos con largas cuerdas de salchicha mientras la grabación estaba en curso. De no ser por estos “inventos” el equipo de grabación no nos podría brindar la magia del gran intérprete de esta querida música del Caribe.

Fue de esta manera, con el ruido, la humedad y sólo con su voz y su guitarra, que eran capaces de producir el registro para el sello de Papaya. Hasta entonces Ferguson se conocía por realizar grabaciones caseras en casete y venderlos a los turistas que jamas se perdían la oportunidad de visitar la casa del cantante para una actuación en directo. “Babilonia” fue grabada en Cahuita el 11 y el 12 de junio de 2002.

Como en Dr. Bombodee, otra de las grabaciones de Papaya, Walter se parece al Dr. Bombodee, el médico de la aldea que cura a todos con su letra, documentando los disturbios civiles del distrito y la inquietud de las calles. Con su guitarra en mano expone sobre los pequeños desastres y nos acompaña a través de la “rumba de Cahuita.”

Haga click abajo para oír a Walter Ferguson cantar “Goin to Bocas.”

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Esta historia continúa.

Luís Russell-Una Leyenda Panameña en la Música de Jazz

Arriba: El mega talentoso Luis Russell


Luis Russell
nació en el año de 1902 en la Isla de Carenero, en la antes desconocida Provincia de Panama llamada Bocas del Toro. Eventualmente llegaría a ser conocido como unos de los primeros músicos del género musical Jazz, encontrando grandeza y reconocimiento internacional. Probablemente fue su encuentro y estrecha relación con ese gran y famoso Louis Armstrong, quien llegaría a estar iniciando algunas de sus primeros arreglos musicales en sus actuaciones en giras internacionales.

Es preciso para nosotros poder llegar a estar viendo la asociación de ese Amstrong con Russell como una que en el mundo Estadounidense fue panameño super-talentoso, que con sus melodías llegarían en su mayoría, a estar distinguiendo la carrera de Armstrong. Mas tarde el gran Armstrong iba a comprarle esa banda incomparable con que lo había encontrado y además lanzado a la fama.

Toda la vida de Luis Russell, de hecho, fue crónica fascinante de supervivencia y de la inventiva. De hecho fue en sus comienzos que tras haber podido ganarse $ 3000 dólares en la Lotería Nacional de Panamá en el año de 1919, a la edad de los 17 años, traslada a su madre y a su hermana menor a esa ciudad de Nueva Orleans, en ese estado del jazz que es Luisiana, y fue allí que pudo verse estar realizándose en vida como pianista con paga.

En el año de 1925 Russell se mudó a la ciudad de Chicago para unirse a otro músico popular quien era Doc Coth y su Orquesta Dreamland, y poco tiempo después pasó a ser pianista en la banda del King Oliver. Entre esos entonces se le vio trasladarse a la Ciudad de Nueva York nuevamente con Oliver en 1927. Poco antes se le vio estar formando su propia famosa Orquesta de Luis Russell formada con varios otros músicos con que tocaba no tan regularmente como lo hacia con King Oliver. En 1926 llegaría a estar grabando seis canciones, con sus músicos y los llamó sus Hot Six y el Heebie Jeebie Stompers.

Al llegar al año de 1929 esa banda o Orquesta de Luis Russell, había crecido a tener diez integrantes y habían llegado a grabar un registro de una docena de grabaciones que se consideran hasta hoy discos que son entre los mejores ejemplos del género, y los primeros y mejores ejemplares de lo que es en realidad la Música Swing. Luego esa banda iba a comenzar respaldando a Louis Armstrong nuevamente, y son algunas de sus primeras grabaciones con orquestas. En el año de 1935 Louis Armstrong asumió la dirección de la orquesta por completo, y los siguientes ocho años funcionaron como una banda acompañante de Armstrong, con nuestro Maestro Luis Russell como director musical. Russell se le encontró liderando una nueva banda musical entre 1943-48, banda que tocaba en esos conocidos sitios nocturnos como lo son el Club Savoy y en el escenario del Teatro Apollo de Harlem, mientras tanto también hacían algunas grabaciones.

Es en realidad esa orquesta del Panameño Luis Russell, con que había comenzado en la ciudad de Chicago, se vio trasladarse a Nueva York. Aunque eran tiempos en que imperaba el racismo contra los artistas y músicos de raza afro, ellos fueron considerados unas de las bandas más innovadoras de sus días, en cambio iba a resultar que nunca iban a tener el éxito comercial que se merecían.

Como hemos dicho anteriormente en general se les había considerado unas de las primeras bandas musicales de ese ritmo Jazz llamado Swing. Entretanto ese conjunto de Russell se había destacado como entre los mejores y mas ardientes músicos del genero Nueva Orleáns y que era cuna de ese genero de ritmo pegajoso del Jazz. Hay que destacar músicos del genero como lo fueron los de la talla como Barney Bigard, Omer Simeon y Pops Foster, quienes eran entre los mejores músicos de sus tiempos.

Los muchos aficionados en el mundo moderno quienes son conocedores de la música que describimos aquí, recordaran que esa banda de Russell primero había aparecido respaldando a Louis Armstrong en el año de 1929, en la grabación de “Mahogany Hall Stump,” que traducido al español es “Pisando Duro en el Salón Caoba.” Al llegar al año de 1935 entonces fue que el Incomparable Louis Armstrong había asumido la dirección de la orquesta por completo, y en los próximos ocho años la banda funcionaria únicamente como banda para acompañar a Armstrong, y el Panameño Luis Russell iba a estar actuando como director musical.

Muchos conocedores e historiadores del jazz han llegado a estar criticando el hecho de que Luis Russell “Se haya vendido,” optado por tan solo estar apoyando a Louis Armstrong por el dinero, en lugar de estar desarrollando su propio estilo de musida distintivo. En cambio debemos recordar que todo lo antes dicho históricamente había ocurrido durantes y a alturas de tiempos conocidos como la “Gran Depresión” económica, tiempos que fueron cuando muchos grandes músicos de la raza negra se vieron obligados a abandonar el negocio de la música por completo. Además había también que recordar ese gran y enormemente mundo que afanaba, como era ese Louis Armstrong, personaje que con su reputación abrumadora convertiría el mundo del jazz en su reinado.

También cabe señalar que ese Luis Russell, como tantos de los artistas de la raza negra de ascendencia Westindian o además de los Hispanos parlantes del Caribe, iban a estar actuando en unos tiempos, en que incluso a expensas de su propia condición artística, habían estado dispuestos a convertirse en aliados de personajes como ese que era gran luminaria en sus tiempos como lo era Louis Armstrong. Además no les iba a importar estar tan solo presentes en su “esplendor.”

Históricamente eran tiempos en que incluso hasta los hijos de los “amos de esclavos,” llegarían a amar ese fenómeno musical africano que llamarían “el Jazz.” Lamentablemente, los últimos 15 años de su vida Luis Russell habría tenido que ganarse la vida afuera del mundo de la música que tanto amaba. Terminaría su vida siendo dueño de una pequeña tienda de golosinas en que, adicionalmente, vendía juguetes. También trabajó como chofer para gentes acaudaladas. Luis Russell murió el 11 de Diciembre de 1963.

Esta historia continúa.

Recapitulación de la Historia: 1880-1903


El periodo de la interrupción económica para los obreros y por ende las gentes westindian, quienes estuvieron en el área de los proyectos de las grandes construcciones en esos años entre 1880 y 1904, harían que los historiadores siguieran los rastros de esas gentes a la región de la Provincia de Bocas del Toro. Continue reading

Los Pioneros de Bocas del Toro y Puerto Armuelles


1 Bocas del Toro Province
2 Puerto Armuelles in Chriqui Province

En los años que marcarían la entrada del siglo XX los trabajadores pioneros Westindian estarían apareciendo en números cada vez mayores en el istmo de Panamá. Sería entonces que su presencia se haría sentir en esos remotos parajes en las provincias llamadas Bocas del Toro y Chiriqui, al extremo lado pacifico del país. Para esos señores Westindian, sin embargo, ese lugar que acariciaba el mar de las antillas era simplemente “Bocas.” Aunque estos dos lugares eran áreas distantes de lo que ocurría en las partes mas transitadas y conocidas de Panamá, esos obreros afro-antillanos serían la clave en el desarrollo de esas áreas, abriendo brechas agradables para que fueran atrayente a colonos que llegaban desde Europa y Estados unidos.

Sería durante ese periodo de tiempo que en esa lejana provincia de Chiriqui se empezaría a trazar la red de bananeras en una región que los negros llegarían a conocer como Puerto Armuelles. En muy poco tiempo las matas del Banano sería el rubro de mayor cosecha en toda esa provincia mucho antes de que los primeros arbustos de la arábica café fueran a sembrarse. Realmente eran los años finales de ese siglo XIX cuando la nueva división del viejo United Fruit Company, ahora la Chiriqui Land Company se habría estado encontrando con que le iba a faltar una fuerza laboral en su división de Bocas del Toro y toda esa área que comprendía hasta Limón en Costa Rica.

Nuevamente serían los obreros negros de las Antillas Británicas los que llegarían pagando, con sus propios medios, para rescatar a la prometedora compañía. Los negros serían un eslabón importante que ataría toda una industria de producción de ese rubro tropical de la banana. Pasarían más de veinte años, sin embargo, antes de que se amargara esa relación que antes había sido favorable entre los trabajadores Westindian y sus empleadores. A lo largo cesarían los buenos tratos, y los levantamientos de obreros se iban a hacer sentir mientras que las huelgas y las demandas por mejoras laborales harían entorpecer la producción de toda una región de la Chiriqui Land Company (CLC).

El hecho de haber preferido a una fuerza laboral Westindian había, hasta entonces, llegado a ser notorio. Eran tiempos en que las bananeras de Bocas del Toro y Costa Rica habían impulsado las jugosas ganancias de la compañía haciendo que se conocieran sus productos en todo el mundo. Algunos estudiosos del tema enfatizan la falta de trabajadores entre los nativos quienes pudieran estar disponibles a esa clase de labor de peón de campo en las bananeras ya que para muchos ese trabajo no era lo que ellos estaban dispuestos a hacer. Cualquier varón que se había atrevido a probar esas labores que a diario se hacían bajo ese clima tropical húmedo entendía lo rudo y peligroso que eran los trabajos, así manteniendo a los ciudadanos de habla Castellano alejados se de esos campos.

Entre tanto, para los negros Westindian se había hecho costumbre sobrevivir en condiciones de ruda labor, con lo mínimo de facilidades adecuadas lo cual comprendía el ambiente de trabajo en las áreas de Bocas del Toro y Puerto Armuelles en Chiriqui. De hecho, pareciera que el trabajo para esos negros no era solamente aceptable, sino que tenía un atractivo para esos jóvenes quienes llegaban con muchas ansias de trabajar. Ganarse un salario fijo, sobre todo, era lo más deseado sin importar que clase de empleo era, con tal de que pudiese ese joven sentir que iba a avanzar en algo en su vida.

Muchos de los solteros y solterones tenían la costumbre de quedarse un rato trabajando para luego vagar por ratos. La libertad les permitía entretenerse por un tiempo razonable, en cosas que a ellos les agradaba hacer. Era como un descanso en que viajaban a visitar con parientes y amigos en otras áreas conocidas, o simplemente se quedaban en casa a trabajar en alguna parcela de la familia, sembrando los rubros que les gustaban comer como el maíz, la yuca, los ñames y otros camotes. Algunos se dedicaban a la pesca y los golfos en el mar que rodeaba esa área de Centroamérica estaban repletos de vida marina que comer. Otros como yo, su servidor, tenían en esos entonces un sueño de ser universitario, y esos descansos de trabajar en bananeras me ayudaban sentirme y comportarme como un verdadero adolescente, libre, en cierto sentido, de las presiones de los adultos.

El Gran Experimento Humano 2ª Parte

Minor Cooper Keith
imagen: Wikipedia

Entre tanto, para los nuevos gobiernos como los de Costa Rica y Panamá, quienes habían recientemente (1821) logrado adquirir su independencia sin el baño de sangre que las guerras por la liberación había causado en casi todas las Américas, era un tiempo de grandes cambios. Ese nuevo periodo de verse independiente con sus economías devastadas por siglos de colonialismo, haría de ellos fáciles presas para esos los inversores foráneos como Minor Cooper Keith. Entonces, a esas acaudaladas personalidades que tan solo hablaban ingles, se les iba a dar todos los beneficios y ventajas que solicitaban para establecer sus imperios bananeros. Llegaría ser que esos países enteros iban a ser entregados a esos nuevos empresarios para que hicieran lo que les viniera en gana sin que se levantaran voces que objetaran por más de un siglo.

Además, eran tiempos en que esos experimentos laborales encontrarían una fuente de trabajadores que estaba mas que dispuesta a trabajar, sin quejas, bajo las mas adversas e inhumanas condiciones de trabajo. En realidad los ‘doctores’ descubrirían que el número de hombres, de diferentes razas y nacionalidades, que llegaban de todo el mundo incrementaría, hasta pagando sus propios pasajes con tal de que fueran incluidos en esos experimentos. Comenzando con una fuerza laboral en 1894, por ejemplo, de mayormente afro antillanos de 1,500 hombres, para el 1899 ya había ascendido a 2,120 hombres trabajando en la provincia de Bocas del Toro. En el año 1905 ese número de trabajadores habría crecido a 6,500, en su gran mayoría Westindian (afro antillanos).

De igual forma, en los dos países mencionados, Costa Rica y Panamá, los gobernantes veían estos experimentos con una vista de, al fin, poder ver el blanqueamiento de sus poblaciones sobre todo atraves de los inmigrantes europeos. Pero, los varones empobrecidos que llegaban desde el sur de Europa, de la India y otros lugares cuyas poblaciones se podían identificar como de origen caucásico, no durarían trabajando bajo esas extremas condiciones.

Entre tanto, los que sí iban a sobrevivir y ganarse el honor de ser los mejores o mas “apropiados” para esos trabajos brutales serían los negros de las Antillas Británicas. Sería en esa remota provincia de Bocas del Toro, toda esa área que colindaba con el país de Costa Rica, y luego en Nicaragua y Honduras, que estos experimentos con seres humanos iban a dar sus frutos en creces. La producción en esos empréstitos se podían comparar con minas de metales preciosos, aunque los hombres, sujetos en esos experimentos, se les iban a tratar como si hubieran empeñado sus almas al gran laboratorio, mejor conocido como “la Compañía.”

Durante ese periodo inicial las relaciones entre obreros y jefes serían vistas como perfectas relaciones simbióticas, hechas en el cielo. Con el paso del tiempo, sin embargo, los doctores principales se volvían peores que los viejos mayorales de la esclavitud, esos capataces o jefes que sabían como manejar a esos entrenados especimenes humanos, que habían hecho de junglas laberintos de matas de bananos, y quienes aun trabajaban con la rapidez y la docilidad de animales de carga.

No obstante, para los jefes los negros no deberían ser tratados como mascotas sino con estratagemas que harían que ellos creyeran que sus intereses fueran los mismos que los de la compañía. Todo anduvo bien para la compañía principal, la United Fruit Company, hasta que asumió el control de cada vez más territorio desde Panamá y otros lugares mencionados de Centroamérica, hasta la región de Santa Marta en el país de Colombia. Sería en estos tiempos dinámicos que la fruta del banano llegaría a ser popularmente conocido por todo el mundo. El banano se había convertido en el “oro verde”.