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El Susú y los Viejos Barrios Silver Roll

Una calle de Calidonia en el 1940, aun siendo pavimentada.

Una calle en Calidonia en el 1940, aun siendo pavimentada.

Una vez que me encuentro viviendo con mi abuela paterna, gradualmente empiezo a familiarizarme con los populares barrios de la ciudad debido a mi participación directa a la afición de mi abuela por los juegos de azar. Entre sus favoritos había uno al que ella se refería como el ” Susú” y esa respaldada “Lotería” oficial que, en su léxico Westindian, se pronunciaba como “Latry”.   Al llegar al sexto grado habría llegado a conocer a todos los barrios en donde los Westindians vivían en la Ciudad de Panamá gracias a las rondas que hacía por mi abuela y sus extensos y complejos compromisos con sus juegos y sus clientes. Continue reading

El Lenguaje y los Matices del Insulto

Ahora vivíamos en Casa Magnolia con nuestras tías y nuestra abuela, Fanny.

Después del turbulento divorcio de mis padres mi padre siguió viviendo en nuestro viejo uni-cuarto como su residencia y nos confió al cuidado de sus dos hermanas, Gwendolyn y Berenice y su madre, mi abuela Fanny. Mi madre, por supuesto, fue a vivir con su familia en Colón. Continue reading

Una Diferente Realidad

Así lucía una calle de Calidonia en 1940
antes de que sanearan las calles y pavimentaran
las áreas urbanas. Imagen gracias a los amigos de
afro-panavisions.com

Aqui vemos a la Avenida Central en el año 1940.
Imagen gracias a czimages.com

Para alguien como yo en esos entonces de la historia panameña, quien experimentaba vida como unos de los niños de la raza de negros identificados con la Zona del Canal Silver Roll, y también a la vez era niño negro Panameño, puedo dar testimonio con seguridad, que aquella visión que he deducido de lo que significaba ser parte de los trabajadores Silver Roll, provenía de la breve experiencia que viví con mi abuelo materno.

El Señor Seymour Green, padre de mi madre, sin saberlo, me había desde temprana niñez impactado con sus comentarios al leer a diario su periódico. Sin embargo, la mayoría de mis experiencias al crecer a ser uno de los jóvenes Silver iba a también fue adquirida de experiencias en la infancia conviviendo con mis padres. A lo largo de ese proceso de estar creciendo, nosotros quienes éramos panameños nacidos de padres Westindian y a la vez miembros de la segunda generación, y a menudo algunos eran de tercera generación, íbamos a estar rezagados, incluso mucho antes de que tuviéramos disposición de irnos en busca de empleo en “la Zona Dorada” del Canal, e íbamos a estar experimentando una constante actitud de rechazo.

Esta revelación, de hecho, iba a ser acertada para mí después de estar llevando a cabo mis propias observaciones e investigaciones personales. Descubrir iba yo a reconocer que el día y mes de mi nacimiento que el periódico Panamá American, en su sección en el idioma ingles del día fechado 17 de abril de 1936, se había publicado una historia con respecto a rumores acerca de jóvenes de la “Zona del Canal,” rumores que después fueron totalmente negados por el gobernador de la Zona del Canal. Aquel articulo decía: “El gobernador de la zona toma Seriamente excepciones a tales historias sobre la Educación y el Aprendizaje en la Zona del Canal de Panamá. Niega la existencia de vedas o prohibiciones contra el emplear jóvenes de la Zona y además que, “La Oficina de Servicios no se opone a emplear Jóvenes de la Zona del Canal.”

La historia continúa diciendo, “Tomamos serias excepciones al artículo publicado en el periódico Panamá American recientemente, con respecto a la oposición de algunos funcionarios sobre empleos a segunda y tercera generaciones de niños de la Zona del Canal, publicadas en la Panamá América. Lo anterior fue tomado en declaraciones emitidas por la Oficina del gobernador el jueves pasado.“

Cualquiera que fuese la verdad sobre la veracidad de esta historia publicada en realidad los niños de la Zona del Canal que sí buscaban empleo, eran en su mayoría, miembros de la Zona del Canal Negra. Además, aquellos que luego iban a ser como lo era yo al llegar a la edad de buscar empleo y como me había ocurrido, como tantos otros quienes éramos descendientes de las originarias familias de trabajadores negros y aquellos que se vieron obligados a trasladarse a vivir en barrios pobres aledaños a la zona y áreas urbanizándose rápidamente cercanas a esa zona canalera.

Eran esos todavía tiempos en que el país aún estuvo joven y incapaz de proporcionar trabajo para su propia población trabajadora. Además que en su mayoría esas familias negras iban a convertirse en población de gentes que ya no iban a ser acogidos con beneplácito en esa zona e incluso tratados como si nunca tuvieron patrimonio cultural ni descendientes de esos primeros trabajadores Caribeños, que el mismo gobierno norteamericano había fomentado una vez para llegaran a trabajar en el país.

En los años siguientes a mi nacimiento, sin embargo, otras oleadas de esas personas de la raza negra llegaban a nuestros barrios, esos que todavía venían desde dentro y fuera de las fronteras Panameñas llegando en busca, de alguna manera, de obtener empleo en la Autoridad del Canal de Panamá. En esos años los obreros Westindian y sus familias fueron llegando cada vez más a asentarse en el país, pero en áreas que estuvieron bajo el auspicio del gobierno Panameño.

Sus hijos quienes habían nacido años antes de la inauguración del Canal, y que en su mayoría habían nacido nacidos en áreas urbanizadas del país, como en la Ciudad de Panamá y Colón de esos entonces, que eran las únicas áreas urbanas. En esos entonces las áreas reservadas para los obreros de la nomina o planilla del Silver Roll y sus familiares en la Zona del Canal, como hemos explicado anteriormente, en esas horas estuvieron con niños que habían llegado a edad de mayor de la adolescencia. Cuando al llegar a edades en que estuvieron teniendo sus propios hijos tuvieron que mudarse de esa zona.

Entonces veríamos con claridad que la mayoría de los negros de esa era y horas de la historia estuvo residiendo en barrios pobres económicamente y rodeados de las valladas que marcaban la separación de Panamá de las áreas de la zona del canal de Panamá. Fueron tiempos en que este grupo grande de personas de la raza negra estuvo llegando a residir bajo las virtudes de las leyes panameñas, además de estar participando en sus costumbres y sus hijos naciendo todos en el Hospital Santo Tomás, el único nosocomio de funciones generalizadas fundada para servir a las gentes mas empobrecidas de Panamá.

Notaremos entonces que esos jóvenes no estuvieron naciendo como anteriormente lo hacían en el Hospital Gorgas de la Zona del Canal. Los nacimientos de esos niños y niñas dentro de las infraestructuras del país de Panamá, de hecho, habían llegado relucir cuando los talones del desespero habían hecho ocurrir otra reciente ronda de malestares laborales, haciendo que se radicalizara los movimientos laborales, y que fue cuando se intentaría “blanquear” por completo todo la zona del canal de Panamá.

Iban a ser tiempos en que muchas familias fundadoras de esos asentamientos y de la raza negra, conscientemente estuvieron sido expulsadas de sus viviendas en la Zona del Canal. A través de las “reducción en fuerza laboral” las falta de empleomanía, o a través de sutiles y no tan sutiles maniobras por parte de las autoridades de la zona del canal de desalojarlos de sus viviendas. Hubo en esos días personas negras que se dedicarían a ser espías notorio de vivienda, y que si sirvieron con la finalidad esa práctica benigna de hacer mantener las áreas de viviendas habitables y tranquilas.

Así mantenían una vida ordenada con mínima habitabilidad para los obreros descansar, en cambio en esas horas de la historia sirvieron para hacer de enfrentamientos entre vecinos y a la vez mantener toda una población de la zona de negra en constante temor de ser desalojados y si no expulsados. A menudo, una acusación infundada contra un vecino de estar albergando a visitantes o parientes, muchas visitas de amigos por mucho rato, sería suficiente motivo para que toda la familia se viera desalojada sumariamente, con todo sus hijos y pertenencias fuera de la zona por completo.

Todo aquellos eventos agregado al desempleo, y las reducciones de plantillas iban a hacer surgir situaciones de vida en constante tensión en las viviendas de la Zona, y a verse aumentar las alzas en los alquileres de viviendas en esa zona negra. También hubo ese acoso general en los puestos de trabajo, algo que tan sólo había sido continuó, en esa horas de la historia se intensificó desde los días de nuestros abuelos quienes realmente fueron los inmigrantes.

Todos estos factores se hicieron sentir durante este período de tiempo y explican el movimiento de un gran número de personas de la etnia Westindians que llegaran a residir en los nuevos grandes edificios construidos de madera con techos de zinc corrugado, todas de forma muy parecidas a la que mis padres nos llegarían a establecer a mediados de ese año de 1940. Así había sido la huida o el desalojo en la Zona del Canal Negra, ese lugar que estuvo equipada con los más modernos Comisariatos o lo que conocemos como Supermercados de todo el mundo. Tan modernos eran como los supermercados que tenemos hoy en día que fue algo que para ellos significaría adaptarse repentinamente a lo que estuvo disponible o no disponible en el Panamá de aquellos tiempos. De hecho, durante este período, se verían el proliferar de las tiendas Chinas o los “Chinitos,” tendajos que llegaríamos a aprender a apreciar, incluso hasta la entrada del país en el siglo XXI en Panamá.

Mientras tanto, cuanto más y más familias negras Westindian estuvieran que ahora tener que hacer frente a tiempos en que estuvieran acostumbrándose a estar sin empleo o sin sus “privilegios” de la zona del canal, y que en esas horas de la historia llegarían dependiendo de los magros servicios de salud pública panameña y de sus recursos educativos en un país que todavía estuvo luchando por convertirse en una República respetada y reconocida mundialmente.

Las secuelas psicológicas y tensiones familiares comenzarían a tomar grave consecuencias en una juventud de la segunda y tercera generación que se encontrarían acorralados por el rechazo generalizado y aunándose a los confusos ciudadanos panameños, que en esas horas de la historia panameña llegaban de áreas rurales luchando por sobrevivir.

Esta historia continuará.