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La Celebración de la Etnia Negra en Panamá

Vista del Desfile de la Etnia Negra en Colón.
Imagen gracias al talentuoso artista y fotógrafo
Quintín Aguilar M.. Disfrute de sus impresionantes
galerías de imagenes aqui.


El hecho de pertenecer a la
Etnia Negra Panameña que se ha celebrado anualmente el 30 de mayo, no quiere decir que el resto del año en Panamá no podamos ahora tener motivo de vestir día a día con los atuendos de nuestra etnia. Eso demostraría a toda la población de que esas celebraciones anuales tienen un lugar permanente en nuestro país y además demostrar nuestro orgullo por nuestro aporte a la diversidad cultural.

Sin embargo, hay una historia especial detrás del reconocimiento de nuestra identidad étnica negada, hasta por nosotros mismos que por tanto tiempo. La verdad es que todavía nos menospreciamos y entre nuestras etnias olvidadas creamos hitos de hasta quienes somos los que llevamos mas o memos sangre “Española” por las venas para creernos los mejores del grupo Africano o africanizado.

En cambio entre los desprestigiados “Esclavos” de antaño esclavista de hasta el siglo XIX y XX iba a resultar que unos de sus descendientes iba a resultar persona responsable de iniciar los acontecimientos que culminarían en que se reconozca nacionalmente y se celebre esa fecha mencionada del 30 de mayo como día de la Etnia Negra. El Señor Dios de la Justicia iba a hacer que ese proviniese de la Provincia de Chiriqui y que el fondo histórico detrás de esas celebraciones llegase a ser un día festivo nacional, destacando la abolición de la esclavitud en el año de nuestro Señor de 1851. Esa real “Libertad” por que el “Libertador” Simón Bolívar había llegado a estar luchando para luego ser decepcionado hasta en nuestro país Panamá en 1826, cuando durante el período en que nuestro pequeño Panamá estuvo unido en hermandad al país de Colombia, formando entonces el llamado Nueva Granada y la Gran Colombia.

“¡Somos libres!” No fueron palabras que iban a poder los de nuestra etnia pronunciar plenamente hasta que el gobierno de Panamá por medio de la Ley Número 9 del 30 de mayo de 2000 estableciera, oficialmente esa fecha anual para la celebración del día de nuestros grupos étnicos de ciudadanos negros nacionales. En cambio la idea original para esta celebración, iba a nacer de la inspiración y visión de uno de los hijos nativos de Panamá, oriundo de esa horda de obreros que llegarían a trabajar en el Silver Roll Americano de la Zona del Canal de Panamá. Entre tanto años iban a pasar hasta que la Provincia de Chiriqui, en el área de La Arena del distrito de Puerto Armuelles viera aparecer al Honorable Claral Richards Thompson. Ese que iba a estar casi a solas trabajando para ver ese día de la Gran Libertad, en que negros pudiesen adornarse con los atuendos vistosos de su África olvidada.

De humilde cuna era ese lanzador de disco de raza Afro Panameña declarado campeón durante los Primeros Juegos Nacionales del año de 1955, en el cual representó a la República de Panamá. Iba también tener el honor de representar al país como lanzador de béisbol y firmar contrato con el equipo de los Gigantes de San Francisco de la ligas menores como jugador profesional. Es de notar que todos esos años de su historia deportiva tuvo que laborar a la vez que se esmeraba a ser atleta excepcional, y que hasta la fecha de su jubilación, iba fungir como unos de los supervisores, respetados y queridos, de la compañía bananera de la United Fruit Company, en el área de Puerto Armuelles.

Tanto así era respetado y querido que el Honorable Legislador Osman Gomez, en cumplimiento de promesa de campaña personal, que hizo al Honorable Claral Richards Thompson, tomó materia en el asunto al llegar a la Asamblea Legislativa con el Proyecto de Ley. El Legislador en sus esfuerzos de resolver el paso de la ley, coordinaría de cerca con el precursor y con el comité ad hoc. para logar el paso de esa ley Conmemorativa del Día de los hombres negros y mujeres de la raza negro en Panamá. Lo que llegaría a ser de importante fue la labor abnegada e incansables esfuerzos de todos y en especial del Profesor Elias Colley cuyas investigaciones y documentaciones afirmaron técnicamente esos hechos históricos encontrados en ese primer bosquejo de la ley. Entonces la Comisión de Derechos Humanos del cuerpo legislativo acepta el proyecto de ley para discusión debida de la misma.

Debemos todos los descendientes de la etnia Afro Panameña permitir que nuestro ser mismo silenciosamente tanto a toda voz gritar “¡Por fin somos Libres!” Al observar las valiosas contribuciones de los que componían el Comité ad Hoc. Por su abnegados trabajos en Conmemoración del Día de la Etnia Negra en Panamá, incluyendo mención del director de la Cámara de Comercio Afro Panameña (CAMCAP), La Cooperativa de Ahorros y Crédito de Cristobal, La Sociedad de los Amigos del Museo Afro-Antillano de Panamá (SAMAAP), y otros ciudadanos notables que han hecho posible lo que se ha convertido hoy en ocasión de alegría además que es lo que honra a nuestros antepasados y ciudadanos de ascendencia Afro Panameña.

De modo que el 30 de mayo, el día de nuestro Señor hecho para dedicar y celebrar nuestra permanencia y de anunciar al mundo entero nuestra pertenencia a la honorable Etnia Negra Nacional. Es nuestro deber, primero y principalmente, ser los que con respeto y en paz estar recordando ese día como el que se conmemora no solo una ley que terminaría la práctica de una barbarie y inhumana habito de querer esclavizar a otro ser humano. La Nueva Granada en 1851 vuelve a recordar que fue en el país que hoy llamamos Madre Patria la República de Panamá, que se hizo realidad nuestra real “Libertad.”

Esta serie continúa.

El Espíritu de la Africa Negra Unida



Nuevamente se me unía esa idea gloriosa de ver al Africa perdida unida en las Américas mientras observaba a los niños y adultos conviviendo como hermanos del mismo Clan. Era un día memorable día en que no podía más que ver mi contribución a que ese rezo mío anhelado por muchos años se hiciera realidad. Así que, mis sentimientos se voltearon a estar silenciosamente adorando a mi Dios y aI Dios de todos los dioses de nuestros ancestros africanos.
Admiraba esos preciosos momentos en que nos veíamos sumergidos en esa singular familia. Fueron momentos en que no veía ningunas brechas generacionales, sino una singular familia en que los miembros más ancianos se unían como raíces arraigadas para conectarse con los que se habían reencontrado por primera vez luego de tanto tiempo.

Todo se había logrado sin mucha planificación para lograr llegar a ese perfecto momento en que pudiéramos expresar como habían sido nuestras vidas durantes todo ese transcurso de tiempo en esta campiña panameña. Nosotros, los mismos que nos mandaron a ver y los que estuvieron escondiéndose del azotador racismo inmisericorde, somos del vientre de la misma Madre Africa.

Doña Luisa y yo, ambos saciados de las energías de nuestro entorno, estábamos sentados observándolo todo y a la vez gozando de nuestro singular afecto. Me sentía afortunado de haber encontrado a esta joya de la historia oral- una cuanta cuentos insuperable. Noté, de pronto, que Miss Luisa reflejaba en su rostro esa serenidad que decía, “Ya se lo he dicho todo y ojalá pueda ponerlo él a buen recaudo.” Su faz lo decía todo sobre su satisfacción de haber encontrado alguien que se interesara por su especial historia familiar que ella se había guardado todos estos años.

Me sentía incentivado por ese entusiasmo de una persona que había dado con la gran suerte de encontrar a un viviente libro de historia, personaje que había vivido esos momentos históricos para nuestra gente los Westindian de Panamá. De repente hice que ceremoniosamente nos sentáramos a estar tomándonos ese brebaje de té de monte nuevamente, acompañado de otras porciones del ricos bacalaitos salados.

Esta historia continúa.

¡Celebremos el Día de África!


Hoy miércoles 23 del mes de Mayo de este año del Señor de 2007 se nos ha reportado que es el III Aniversario del declarado Día de África por la Organización de Naciones Unidas (ONU). Nuestro diario local el Panamá América ha dedicado un espacio en su sección Aldea Global a lo que llama “Un Continente en Deterioro.” La periodista ha reseñado un continente que rápidamente se deteriora y entre otras cosas nos ha iluminado sobre la condición económica precaria que sufre esas gentes de esa región de nuestro mundo actualmente. Las gráficas presentadas nos muestran niños que todavía entre tanta pobreza encuentran momentos de esparcimiento en esa zona sub-Sahariana. Además la autora nos relata una historia que es repetida desde que acuerdo los trágicos y conmovedores de 1969, momentos que observaba por la televisión a un país africano llamado Biafra, en que niños como esos de las fotos morían de hambre, sin que persona alguna les diera apoyo alimenticio.

Esa fue la imagen que la autora quería mostrarnos mientras vagamos por un rico y afluente Panamá con nuestros quehaceres a diario. En cambio lo que mas me impresiona es que ella describía estadísticas impresionantes en que como la pobreza y la hambrunas tienen en sus garras a mas de 60% de los 900 millones de almas divididos entre 54 Estados del mundo. Además nos dice que esas personas al sur del Gran desierto del Sahara representan los mas pobres de nuestro planeta tierra. Así fue que este, su servidor, se enteró, como Panameño Westindian, de esa maravillosa ocasión para persona como lo soy de descendencia Africana para nuevamente sollozar y a la vez orar por esos trágicos acontecimientos de nuestro modernismo que agobian y menoscaban nuestro espíritu como gentes de descendencia Africana.

Al mismo tiempo, con llanto en mis mejillas, procuro hacer homenaje a nuestros ancestros de la raza Negra Africana. Recordar esas personas de quien procedemos y que fueron personas que se encontraron inmiscuidos en un mundo de un pavoroso grosor en pobreza espiritual. Aquella fue legado de pobreza que nos han legado nuestros ancestros de la razas blancas desde el siglo V, que sigue con su arrasador violencia fratricida. Nuestro legado es historia que no se ha querido contar, para no contaminar las mentes de culpabilidad. En cambio desde el principio de nuestra historia nuestros abuelos se vieron estrechamente relacionados con gentes que los esclavizaban y también a otros seres humanos.

Ese siendo hermano mas fuerte con caineszca osadía se atrevía a encadenar física, económica y socialmente a otros de su raza humana. Aquella historia nos han legado graves secuelas mentales. Legado que nos deja hoy una pobreza de espíritu espantosa que se manifiesta en violencia a muerte. Ese fue nuestro legado esclavista, aquel que no mostraba respeto a los seres humanos hasta de su misma raza. En nuestro día es el mismo espíritu de pobreza que se presenta a menudo, hasta como recreativo, violentando nuestras tardes día a día en el medio audio visual. Es aquel que no reconocemos como el que violenta a nuestros cuerpos e indica cuando y que debemos comer y vestir. Las hambrunas en el mundo no son sino ese mismo espíritu indigente que condena a millones de personas hasta el alma misma con los pagos por trabajos mutantes con remuneraciones paupérrimas a una economías de subsistencia precaria.

Es esa la misma que violenta las almas con esclavitud tan palpable, que las frustraciones de las adicciones acaban en odios. Así que los que están mas cerca del infectado con el virus del odio es el familiar, un hermano, vecino o colega con quien se ha de batir violentamente. Lo mismo les ocurrió a nuestros ancestros Negros Hispanos hasta llegar a los Negros Westindian a quienes decepcionaron y mantuvieron apartados con odio y pobreza de espíritu. Difamaron y denigraron a los westindian para desanimarlos para luego dominar a todos los trabajadores. Entre ellos los que no terminaron muertos enterrados en el único panteón para ellos en Corozal, entre los sobrevivientes fueron aislados, tanto en el área de la Zona del Canal Estadounidense, como en las áreas controladas por los gobiernos panameños.

Aquello para este su servidor es indigencia espiritual de parte de los poderosos, arma tan mortífero y vil para una sociedad, que sus secuelas se sienten hoy en nuestros días. Aquello se propaga como cualquier virus contagioso de salubridad que se apodera de comunidad o nación cualquiera para desatar mortal exterminio. Así es que este día para celebrar a África es para este servidor otra ocasión para reseñar las actividades de mis abuelos, quienes fueron hombre y mujeres que simplemente habían viajado en largas trayectorias para llegar en busca de mejor vida en un empleo. Esas gentes de raza africana probablemente nunca hubiesen pensado que eran gentes que traerían beneficio al mundo en que vivían. En cambio eran esos que llegaban aceptando empleo en ese ambiente del trópico que era en esa hora hostil.

Nosotros, los sobrevivientes, tenemos el honor y un derecho de difundir las maneras en como la avaricia y el abuso de poder se apodera de las gentes trabajadora en todo el mundo. Para mi mis ancestros han demostrado que la libertad merecía esos sacrificios. Hoy, en cambio me pregunto: ¿Que mas quieren de esa Madre África que yace al desnudo? Esa Tierra Madre de toda la humanidad violada. En cambio nuestros ancestros fueron los que causaron que esas grandes naves de la virtud zarparan, esas cualidades de carácter que llegaron a implantar entre ese nuevo país que acababa de nacer llamado Panamá. Desde este punto de referencia en este Nuevo Mundo América, enviaron lo mejor que pudieron esas facultades con sus hijos. Fue también en tiempos que el Continente de Asia entregaba también sus hijos como una ofrenda de paz.

En cambio, como historiador, entristece ver como al llegar al altar con sus ofrendas se les fueron arrebatadas de las manos y arrojadas al suelo en rechazo. Aquel irrespeto a una humanidad con la facultad de contribuir sus magros sacrificios, y con las mejores de sus habilidades continuaron en el trabajo. Entre tanto esta todo escrito en archivos oficiales que nuestros ancestros si existieron y contribuyeron en sacrificios. Ningunos de los que presenciaron sus comportamientos han disputado esa verdad de que nuestros ancestros no solo se ofrecieron a ellos mismos como fuerza masiva de labor, para satisfacer sus afectos personales. Ni que ellos como gentes de la raza Negra presumía a ofrecer sus cuerpos para su propia gratificación y la delectación de hombres afluentes gringos.

En cambio esos incontables sufrimientos mentales, que aparecieron en mi abuelo como dolores de cabeza fueron causadas por su asociación con el rechazante sistema de separación de las razas, como ser rechazados socialmente como intocables. Aquello los hizo mas resueltos a demostrar primeramente su fuerza física, luego llegar a demostrar ese regocijo de espíritu del cual iban a ser reconocidos. Ese inherente placer por el que sus propios hijos iban a castigarlos luego por las rabia de sentirse abandonados. En cambio ese ofertorio que reconozco como pequeñas dosis de limosnas repartidas a sus intransigentes jefes gringos. Esa es la que quedaría en la memoria legado a todos nosotros como raza de gentes Westindian y panameña.

Algunos sabios podrían llegar a referirse a aquello como facultad de carácter de gente con ética al trabajo, y luego dejar el discurso que muera. Sin embargo las inmolaciones de espíritu fue para mis gentes una mejor contribución que cualquier riqueza material. Así que esa demostraciones de fuerza física para mi fue mas que tontería machista, diseñada a retar una muerte segura. En realidad el país de Panamá representaba en su tiempo climas que requerían ese don especial. Era además un don reconocido por los varones como don de Dios, en cambio lo veo como esos Samsonicos relatos de tiempos de antiguas relatos bíblicos. Eran inhóspitas las geografía diseñadas a cansar y desesperar hasta los mas valientes que se atrevieron a presentarse en busca de empleo. Para este servidor esos sacrificios eran una especie de ritos en que esos hombres adoraban a Dios Supremo mientras trabajaban. Era un ofertorio a esa nueva libertad que estuvieron gozando en esos momentos de su historia.

Es, además, bien conocido que en esos tempranos años de la construcción de ese primer ferrocarril hasta el fin de todas las construcciones en esa Zona del Canal, la mayoría de los varones westindian y las mujeres que los acompañaban fueron admirados por sus cualidades pero que fueron muy pobremente remunerados. Los salarios y el trato humano no los valoraban como seres humanos que llegaría a causar un rompimiento entre los obreros negros y sus jefes, y fue simplemente por sus tratos a los obreros como ellos se merecían. Desde esos año entre 1850 y 1950 esos jefes mantuvieron en pugna a los obreros, y por consiguiente a toda la comunidad Westindian. Mantuvieron esa mezquindad, y una avaricia de espíritu mientras tanto los trabajadores mantenían demostrando esos dones en esa Zona del Canal Norteamericana.

Para hacerles la vida un martirio los que siguieron en otras generaciones a lo largo de esos cien años señalados iban a sufrir el rechazante Jim Crow desde las ciudades de Colon y Panamá así como en las plantaciones de bananos en Bocas del Toro y la provincia de Chiriqui. Esos embates mentales y emocionales se sentiría en la comunidad de gentes, así que los historiadores que se atrevieron a estudiar el tema terminarían tan agotados y cansados de no poder publicar sus reportes. Este servidor como historiador ha encontrado que una sorprendente estadística que demuestra una muy baja índice de crimen y de problemas de salud mental entre las gentes de esta etnia. Sorprendente en una población que en números era entre 12 y 20 mil almas, a cualquiera hora de su trayectoria en el periodo arriba señalado.

Aquellos índices de estadísticas sorpresivamente no produjeron esas violencias inherentes en nuestra gente en tiempos de nuestros abuelos. El otro índice de estadística recordada era que esas personas habían podido mandar remezas a casa en las Antillas, aunque no existían bancos como los conocemos hoy en día. Al escribir estos renglones la palabra “Templanza” ha resaltado como unas de las cualidades de nuestras gentes negra westindian, a quienes hoy yo me he referido como Westindian Panameños. Los muchos estudiosos que han escrito reportes sobre las gentes en discusión pueden atestiguar que las gentes Westindian de Panamá seguían valores cristianas, a pesar de las decepciones perpetradas contra ellos como etnia por Cristianos de otras razas blancas. En caso de que me he equivocado por favor deje comentario relativo al tema. Además si alguien puede que me explique, ¿cuáles son los frutos del Espíritu? Véase en su Santa Biblia a Gálatas, cap. 5: 22 y 23.

En los Comienzos: Encuentro de Ambos Ramales Africanos

En una de mis indagaciones personales en que rebuscaba valores y que calculo habría seriamente ocurrido cuando aun era un niño de ocho años de edad. En esas excavaciones mentales que hacía a mi abuela paternal, he de situar como mis primeros comienzos. En cambio mis preguntas eran ese motor que ella necesitaba para empezar a relatar una y otra vez acontecimientos que, simplemente, clasifiqué en primera instancia, como historias interesantes, aunque eran acontecimientos trágicos en la vida de algún miembro de la familia. Aquellos después me iban a resultar siendo trazos de lo que iba a entender fueran peripecias que usaría para construir la historia de mis gentes y antepasados en la región conocida como el Istmo de Panamá.

Las gentes Westindian de la República de Panamá a algunos parecieran haber aparecido en la conciencia nacional con el originarse la nueva república. Era ese mes de noviembre del año de 1903 y mis abuelos esperaban en la isla Antillana de Jamaica ansiosos algunos de ser nuevamente contratados al llegar a Panamá. La realidad de las cosas era que en verdad nuestra raza jamaicana había estado presente en esa parte del continente americano un poco antes de los años que comenzaron la segunda mitad del siglo XIX en grupos muy grandes de hombres trabajadores.

La atracción para ese grupo de jóvenes negros a esta parte del continente, en especial para hombres recientemente saliendo de condiciones sociales de esclavos, era sumamente fuerte. Eran en primer instancia hombres de la raza negra que hablaban el idioma ingles, la mayoría de ellos en plena juventud, que realmente tan solo conocían el trabajo forzado, y eso era lo que tenían que ofrecer a sus nuevos empleadores. Entonces para este que relata esta historia eran jóvenes extremadamente intrépidos.

En los años que me han tocado el estudiar el desarrollo de las gentes de la raza negra, que en mi vida encuentro a extremos de separados de nuestra historia, en mi búsqueda debí reconocer que esas interacciones históricas estuvieron divididas en dos culturas Afro-americanas. En cambio, como muchos de mis contemporáneos, he de descubrir que pertenezco a los dos ramales, la Inglesa y la Ibérica. Así que, no me resta mas que reconocer que nuestra relaciones con ambos grupos vienen de un devenir mas allá de la esclavitud en las Américas. Pero sin embargo debo reconocer que mis estudios han revelado que fue aquí en el país llamado Panamá que he encontrado esas marcadas circunstancias históricas han ofrecido las oportunidades para que ambos ramales de mis gentes lleguen a encontrarse.

Entre tanto que las circunstancias que crearon la clase social de gentes sirvientes fueran los mismos para ambos grupos de negros, se vieron a raso los caminos a andar para los participantes, en este teatro llamado Panamá al llegar a encontrarse, esos ramales de descendientes del Africa.

Los factores niveladores resultaron ser mas simples para los de grupo de gentes que se llamaban Westindian que habían llegado a laborar en ese proyecto que conocieron como la primera vía férrea que podía llegar a cruzar el continente y unir los océanos para un viajero en 1855. Mas tarde en 1881 también serian esos jóvenes Jamaicanos serian los preferidos trabajadores cuando se iba construir el primer Canal de Panamá. Realmente en primer instancia los hombres jamaicanos siempre estuvieron en preferencia por su habilidad de hablar el idioma Ingles, que era el lenguaje hablado por sus empleadores en los proyectos en progreso en aquella época. En realidad realmente me he de sentir a esta hora de la historia como un museo viviente, uno de los milagros de esa época que seguramente estoy viendo pasar sin que se divulgue mas el punto de vista de los participantes siendo yo un ávido observador en mi juventud.

Nuevamente vuelvo a recordar que como niño observaba todo lo que ocurría en mis entornos tratando de desarrollar una buena memoria, para así poder describir una vida y una cultura hecha de dos culturas. Dos culturas que siempre al parecer se habían apreciado con suspicacia, en cambio yo recuerdo estar entre ambas culturas que a los de afuera podrían parecer no importarles saber ni conocer las particularidades de las vidas ni la tierra natales el uno ni del otro.

Este breve comienzo servirá para que se familiaricen con este tema que creo será de interés a los que de historia se interesen.

El Hijo Predilecto

“Cultura, todo lo que contribuye al mejoramiento personal: además es cultura
esos conjuntos de creaciones del hombre y de su sociedad.”

Así dejó entendido un diccionario de la lengua española acerca de lo que debe ser la cultura. Luego logro salvarme al estar leyendo y digiriendo en total el discurso ofrecido por su santidad el Papa, Benedicto XVI, que aunque estuvo titulada “Fe, razón y universidad: Recuerdos y reflexiones, ” tenía también para mi amplio contenido de lo que debe ser para el hombre culto en nuestra nueva era sobre en donde se debe encajar sin olvidar lo valioso que son sus “recuerdos y reflexiones.”
Entre tanto, esas reflexiones mías siempre, como hombre culto, me llevan a recuerdos de mis días de universitario, que cuando con fervor discutía y abogaba con los que me quisieran escuchar, diciendo que yo no iba a estar completo si no estudiaba sobre mi proceder. Recordaba mis hondas reflexiones sobre querer estudiar el oficio del derecho, pero los impulsos eran más fuertes y me llevaban al estudio de mis gentes africanas y latinoamericanas.
Al parecer, los procedes de mi patria parecían llevarme al Hades de la Odisea de Homero. Era para verme discutir a los que habían estado antes llenos de ese mismo fervor estudiantil y que había luchado por verme, al fin, en una universidad discurriendo y dando charlas sobre lo poco que sabía de mis ancestros.
Pasaron antes mis ojos ese santo Martín de Porres, todavía pidiendo perdón ante los altares del Padre celestial y de Jesús Cristo, rogando por los atropellos a toda una raza de gente quienes aparecían ante su nicho del altar del Dios Todopoderoso a demandar justicia por su sangre vertida. Además, los libertadores guerreros pasaban a pie, sin cabalgadura, y yo me maravillaba por esos guerreros por la patria América.
Esa América, todavía llorosa por sus hijos, quienes pedían pendón por un trabajo dejado a medias. Trabajo en que hermanos guerreros, tan sanguinarios como los que nacieron al casi el cierre del siglo XX, y que atropellaban sin cuartel sus hijos predilectos.
Para mi no era ningún sueño ver como el coro de libertadores achicaban ante la presencia de un General Manuel Carlos Piar y General Toussaint L’Ouverture, quienes demandaban al sentirse estafados. Sentirse defraudados por un Bolívar quien llegaba dejando sus gentes en América todavía virtuales esclavos. Fue esa lección para mi que en esos entonces importunaba por los idiomas que dominaba. ¿Virtualmente esclavo? me preguntaba. Entre tanto, a mi me era mandado a despertar una y otra vez con el alma afligida, porque me correteaban unos que insistían en llamarse Malcom X, y el otro hecho santo recientemente, llamábase Mártin Luther King.
Incitabanme, al parecer, a no rendirme, a razón de sus gentes. En cambio, yo huía, queriendo escapar mintiéndome abatido por el oficio que se me imponía. A todo esto los recuerdos y las reflexiones me llevarían a poder todavía hablar con mis ancianas abuelas; la una contemporánea de la otro, que se decían nombrar en el idioma ingles “prayer warriors” (guerreras en la oración).
Sí, ellas eran clarividente y aconsejaban diciendo una y otra vez, “Escribe mi hijo…sigue tu escribiendo.”