Category Archives: Deporte en Panama

Pelea o Corre

A pesar de que me había convencido a mí mismo de rendición adecuada en mi defensa, como la lucha avanzaba comencé a sentirme avergonzado ya que empecé comencé a sentir que estaba perdiendo la pelea y seguramente tendría que luchar con este chico de once años de nuevo en algún momento en el futuro. Continue reading

El Ratón

raton

Imagen gracias a animalphotos.info

Supongo que heredé mi pasión por la auto-defensa de mi madre. A pesar de que siempre había conocido a mi madre como una mujer joven y delgada, bajita de estatura y de comportamiento femenino, ella era, sin embargo, una broncuda que dominaba a las mujeres mucho más grande que ella y, literalmente, barría el piso con ellas. Desde mi punto de vista, la lucha era sólo una necesidad para ganarme el respeto. Continue reading

Los Boxeadores del Barrio

El “Negro” Luis Thompson, como llegaron a conocerlo en Argentina.

Kid Zefine (izquierda) y Federico Plummer.

En el momento en que llegamos a realmente conocer  la comunidad panameña, nos sentíamos inmersos en un período de aislamiento y rechazo. De hecho, me parecía que no les iba mejor a los llamados Negros “afro-coloniales”, tampoco, ya que había pasado cinco largos años desde que habíamos llegado a vivir en la Ciudad de Panamá y habíamos visto muy pocos verdaderos negros “nativos” de cerca en el momento en que entré en la escuela primaria. Continue reading

Figurina

Ojalá existieran las clases que existen hoy para enseñarme como noquear mi oponente. Imagen y artículo.

Ojalá existieran las clases que existen hoy para enseñarme como noquear mi oponente. Imagen y artículo.

Figurina, el gran y duro chico callejero Westindian, se detiene repentinamente y se aleja de los stands, aparentemente avergonzado, y reanuda su persecución de a sus amigos del barrio. Insatisfechos con el espectáculo, la gente sentada allí ese día continúan alentando la bronca comenzando a entonar, “¡Vuelve, Figurina, ese pelao no te puede vencer”! Continue reading

Lloyd LaBeach y los Juegos Olímpicos de Londres 2012

Una imagen promocional de Los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Lloyd La Beach en la Universdad de Wisconsin. 1946

Hoy estamos a escasas tres semanas del inicio de los Juegos Olímpicos de Londres y este evento, por encima de todas las demás Olimpiadas, simboliza un hito notable para la gente Afro Antillana de la República de Panamá.

Fue en esos eventos hace justamente sesenta y cuatro años, que un hijo nativo, como es Lloyd LaBeach llegaría a traer a su casa y tierra natal dos medallas de bronce.  Fueron las primeras medallas olímpicas ganadas en la historia de nuestro Panamá en participaciones internacionales de esa índole y el mundo estuvo conociendo al país por ese joven. Continue reading

Carlos Belizaire Bussette- El Entrenador de Campeones

Una foto reciente del maravilloso Carlos Belizaire Bussette.
Aqui vemos al querido Coach Belizaire con
Lloyd La Beach

 

Al recibir la noticia del deceso del Profesor Carlos Belizaire a través de un correo electrónico, decidí dedicar una entrega especial a este extraordinario profesor del deporte. Fue uno que llegué a conocer de niño y a quien me vi reunido con él entre varios de esos niños que gustaron estar reunidos allá por los alrededores de ese conocido Estadio Olímpico aquí en nuestro Barrio de Curundú. Era por cierto figura enigmática para mí en esos momentos de mi vida, por ser que tan sólo estaba acercándome a la edad de la adolescencia, y que siempre lo veía con un semblante como de preocupación.

Sin embargo, estaba allí y nos daba la bienvenida como niños que éramos, listo para asumir su rol de mentor para cualquier de los niños que vería ser prometedores atleta de pista y campo. Cuando el grupo de nosotros, niños de los vecindarios cercanos llegaran a estar observando lo que estuvo sucediendo entre los atletas aspirantes al boxeadores, velocistas, saltadores y también a los jugadores del béisbol o los del baloncesto, el “Coach” estuvo presente allí para cualquiera de nosotros que anhelaban competir con los mejores de nuestra edad. Por supuesto, no íbamos a saber que estuvimos en presencia de uno de los mejores entrenadores del atletismo que Panamá produciría.

Carlos Belizaire Bussette nació en la ciudad en el año de 1917 de padres de la Isla de Martinica en el Caribe. El mismo fue un gran atleta pero, probablemente, fue mejor conocido como uno de los mejores entrenadores de campeones. Fue uno de los hombres claves, de hecho, en la formación de nuestro campeón nacional, Lloyd LaBeach, quien, hasta el regreso triunfal del saltador Irving Saladino quien regresaba de los Juegos Olímpicos de Beijín, China, con medalla de oreo para Panamá, en competencia de salto de longitud. Loyd LaBeach fue hasta esos momentos de la historia el único Campeón Olímpico de Panamá, habiendo ganado la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres, Inglaterra del año de 1948.

Carlos Belizaire Bussette se fue para estar con el Señor el (viernes) 29 de agosto del año 2008, habiendo tenido una vida de 91 años. Sus logros fueron el haber sido atleta excepcional en sí quien compitió en las competiciones de los 100 y 200 metros planos y también el de carreras de relevos de 4 x 100 metros en su juventud. Fue profesor de educación física en varias escuelas en la antigua Zona del Canal como los de Cocolí, Howard y Diablo. También fue docente en el Colegio Abel Bravo, nuestra Alma Mater en Colón- el “College” para los jóvenes Westindian de la época de los años 1935-1950- el Instituto Nacional, y el Instituto Fermín Naudeau, también gozaron de su arte de hacer campeones.

En todo caso había dedicado alrededor de 40 años de su vida a la formación de cientos de jóvenes que participaron en juegos nacionales e internacionales como las de América Central y Juegos Olímpicos del Caribe y también los Juegos Bolivarianos de Sur América. Muchos de los atletas que fueron entrenados por el Maestro Belizaire ganaron medallas para hacernos a los de los barrios orgullosos y también a nuestro país. Además, ayudó a más de 30 atletas panameños en la obtención de becas en las mejores Universidades de Estados unidos que mejoraron sus habilidades atléticas y académicas y así pudieron tener una mejor calidad de vida. Esa era unas de sus mejores características de aquel a quien muchos llamaron “Coach.” Aquello marcó al Profesor Belizaire como un muy exigente profesor así como un entrenador que verdaderamente creía en la excelencia académica.

Todos los atletas de esos tiempos como Lloyd LaBeach, Frank Prince, Manuel Rivas, Felipe Malcolm y Cirilo McSween, entre las damas Lilia Wilson y Nola Thorne, entre otros, fueron entrenados por el Coach Carlos Belizaire Bussette. Fue también veterano de la Segunda Guerra Mundial y en su vida personal fue dedicado hombre de familia. Las honras fúnebres se celebraron el 3 de septiembre de 2008, en la Iglesia Don Bosco en el Barrio de Calidonia a las 2 P.M. Les sobre viven su amorosa esposa de 55 años, Andrea Alfaro de Belizaire, enfermera retirada y cuatro hijas, Del Marie, Yolanda, Leyda y Noris. Fue también sobre vivido por Mario Belizaire, su sobrino en Washington, D.C. y sus hermanas Bernice Belizaire de Nueva York, y nietos, bisnietos, sobrinos y sobrinas.

No podemos honrar nuestros antepasados como el Profesor Carlos Belizaire Bussette lo suficientemente, en estos tiempos modernos tan vertiginosos. Más que tan sólo un entrenador de atletismo fue amigo personal para muchos de los jóvenes y niñas que él había llegado a entrenar y fue uno que siempre estuvo dispuesto a estar escuchándoles a ellos de sus problemas personales y preocupaciones, así como celebrar sus victorias con ellos. Incluso ese Lloyd LaBeach estuvo desinflado al llegarle noticias que el Prof. Belizaire no iba a estar con él, para que se unieran en la formación de la marcha en la noche anterior a los Juegos Olímpicos de Londres, Inglaterra en 1948, como hemos relatado en entrega anterior. Fue ese inmortal Coach Belizaire su entrenador que podría sacar siempre lo mejor de ese joven Campeón.

Carlos Belizaire, así como todos los atletas y entrenadores de antaño que allanaron esos camino llenos de exclusiones y perjuicios raciales en los deportes en un país muy despreocupado de su juventud como era Panamá, que incluso hoy día, sigue siendo tan despreocupada y en ocasiones abusivas con sus atletas remontándonos a los tiempos históricos de la década de 1930 y 1940, a todos nos ha enseñado lección. Los tiempos, al parecer, no han cambiado en la famosa Federación Panameñas de deportes y ese Comité Olímpico Panameño. Se sigue emocionalmente recargando negativismo en los atletas de color al estar ignorándoles. En especial a los atletas de la etnia de nuestra juventud Westindian a pesar de sus logros en las aulas escolares y en los campos deportivos. Rezamos seguir viendo los cambios recientes y que no se retorne a la vergüenza del racismo y el clasismo que a todos los panameños perjudican.

Por ser esos recientes incidentes, que fueron los que en especial nos trajo a recordar, la actitud vergonzosa y lamentable asumida por algunos miembros del Comité Olímpico Panameño, con su arbitraria y prepotente negar de apoyo financiero, así como proveer técnico a los pocos atletas panameños, elegidos y programados para competir en los últimos Juegos Olímpicos de Beijing. El mundo, así como muchas personas de conciencia del mundo internacional y aquí en Panamá, se encuentran todavía indignados por el egoísmo y la postura estólida que siguen presentando esas importantes organizaciones deportivas de nuestro país.

Es nuestra esperanza que los jóvenes que participan en deportes hoy y todos aquellos entre nosotros que apoyamos su promesa y proezas, nos levantemos en protestas para demandar reparaciones por todos los años de rechazo y abandono que hemos sufridos como etnia a manos de funcionarios del estado.

Nuestros panteones Silver están repletos de las almas de aquellos quienes habían sobresalidos y permanecieron tan pacientes como los fueron sus antepasados en sus tiempos. Sus espíritus están reclamando el honor y reconocimiento que merecieron en tiempos que estuvieron atravesando la ruta de juventud llena de esperanza y energía triunfadora.

Nunca es demasiado tarde para honrar a nuestros grandes héroes, esos inmortales héroes nuestros que brillan en nuestra esfera estrellada dándonos animo y alegría de vivir.

Esta historia continuará.

La Gloria Panameña Regresa a Suelo Patrio Indiscutible Campeón

Imagen del antiguo Club Atletico Roxy
de Panamá.
Foto gracias al Señor Oswald Baptiste

Ceremonia de Premiación de los
triunfadores de la competición
de 100 metros en las Olimpiadas
de Londres de 1948.


Retomando nuestro tema luego de un rico mes de
La Etnia Negra lleno de acontecimientos, regresamos para concluir las hazañas de nuestro astro Olímpico, Lloyd La Beach.

Aquel día del año 1948 en la pista de atletismo del mundialmente reconocido Juegos Olímpicos de esa histórica ciudad de Londres, no habría terminado del todo cuando el Panameño Lloyd La Beach una vez más, iba a estar ofreciendo a esa multitud de expectante fanaticada otra emocionante carrera que acabaría en la línea de meta en su reconocida forma de velocista con sangre de campeón. Entonces la multitud en las gradas se sintuó sin temor de aplaudir efusivamente a ese único competidor panameño.

Ese chico que había importunado a sus padres en su hogar de Jamaica para que le permitieran volver a su país natal, había seguido los anhelos de otros jóvenes de ascendencia Panameña “Westindian.” Esos quienes eran de ese linaje de los que a menudo viajaban entre los países islas del Caribe, Inglaterra, Estados Unidos y Panamá y era para estar declarándole al mundo entero su humanidad, así como su excelencia atlética, aunque lo estuvieran que estar haciendo casi enteramente a solas.

Los juegos de esas Olimpiadas no habían aun terminado para la mayoría de los atletas que estuvieron de participantes o en las gradas como espectadores en ese Estadio de Atletismo de Londres, y al día siguiente los participantes de la carrera de los 200 metros planos aparecían en sus carriles en sus bloques de partida para prepararse mentalmente para otra ronda de competencias en que se verían involucrados algunos de los velocistas más veloces del mundo conocido.

La multitud de fanáticos de pista y campo quienes habían estado siguiendo la carrera de ese velocista quien estuvo próximo a desafiar nuevamente a los velocistas de marcas establecidas por los grandes aspirantes a esos títulos como eran esos Melvin Patton y Barney Ewell de los Estados Unidos. Era una fanaticada ansiosa de ver al joven panameño, Lloyd La Beach, hacer una repetición de su rendimiento en la pista. La esperanza del muy poco conocido país de Panamá ya había demostrado que podía mantenerse nariz a nariz con esa élite de velocistas de la Universidad de California en esos famosos relevos de la ciudad de Fresno que eran tan exigentes como cualquiera de las competencias de rango oficial, en donde la gente siempre estuvo dividida en sus apuestas.

En esos juegos muchas personas tenían sus apuestas comprometidas en los reconocidos campeones de notar como eran Patton y Ewell. Sin embargo, Lloyd La Beach estuvo recordando cómo había casi golpeado ganándole a Melvin Patton en Fresno y marcando justo al lado de Patton para el mismo tiempo en los 100 metros planos, iba ese día a tener que finalmente conformarse con el segundo lugar al famoso “Pell Mel” como era el apodo de Patton en los círculos universitarios.

Sin embargo, en esos Juegos Olímpicos Mundiales los veteranos preferían morir a dejarse vencer de un velocista que les pudiera cobrar cada milímetro como fue ese corredor panameño. En la línea de partida estuvieron y después de que unos nerviosos corredores fueran eliminados de la competencia de los 200 metros planos por el juez de partida quien disparaba pistoletazos para detener la salida. Una vez más, el joven Lloyd La Beach iba a estar tan concentrado con sus poderes divinos al sentir como su ágil cuerpo bajo la velocidad requerida se mantenía en la pista hasta la línea de meta encontrándose en un empate a lo largo y al lado derecho del más rápido de los seres humanos vivientes del mundo entero.

Una vez más debemos recordar que no hay dispositivos electrónicos para cronometrar la velocidad real de corredores en el momento, pero en la línea de llegada los jueces declararon al Sr. Melvin Patton de los Estados Unidos ganador del primer lugar para ser premiado con la medalla de oro, con un tiempo de 21.1. El Sr. Barney Ewell de los Estados Unidos fue declarado ganador del segundo lugar para ser premiado con la medalla de plata, con un tiempo de 21.1. Por ultimo declaran al Sr. Lloyd La Beach del país de Panamá ganador del tercer lugar premiado con la medalla de Bronce, con un tiempo de 21.2.

Sin embargo, las gradas del estadio se prendieron de aplausos para el latinoamericano Lloyd La Beach el chico maravilla de la competición quien se iba a ver mas que premiado con éxito internacional y a quien en los noticieros internacionales con la velocidad del rayo mandaban cables contando como el único corredor de pequeño país de Panamá, quien la mayoría de los panameños ni siquiera conocían había prácticamente casi vencido a los escogidos del fuerte pais de las Américas que ere los Estados Unidos.

Aquel verano, Lloyd La Beach se gradúa de la Universidad de California y luego de los Juegos Olímpicos él regresa a su querido Panamá. Las aclamaciones de sus hermanos y compañeros del casi desconocido Club Atlético Roxy del barrio de Calidonia en Panamá iban a estar en espera del reconocimiento debido de las autoridades del gobierno y sus entes deportivos.

La espera en la sección del aeropuerto abierto al publico panameño de la Base militar de Albrook, la única instalación en esa época de la historia que recibía viajeros que llegaban por aire y que servía a toda la República de Panamá, estuvo repleto de una gran multitud de admiradores algo que nunca antes se había visto en el pequeño país y su pequeño campo aéreo desde que los acuerdos se habían concretado entre la República de Panamá y los Estados Unidos que permitiera que vuelos internacionales aterrizaran y despegaran en esas instalaciones militares.

Fue un día excepcional en que uno de los suyos habían llegado a casa victorioso, con no solamente una medalla, sino dos valiosas medallas de la mundialmente famosa Juegos de Olimpiadas. Fue día en que la mayoría de los presentes en ese aeródromo eran de las gentes de la raza de Plata, esos Negros Silver Roll de la Zona del Canal cuyos antepasados habían realmente salvado las construcciones del Canal de Panamá.

Los pocos usuarios que se encontraban allí observaban a esa turba de exaltada gente de barrios bajos actuando como si el lugar entero era de su propiedad. Raro no estuvo que no hubo siquiera fotógrafos profesionales en toda esa multitud. La mayoría de los emocionados admiradores habían olvidado de haberse llevado sus propias cámaras de caja con el fin de poder captar esos momentos históricos que, lamentablemente para nosotros los que hoy vivimos, no hay fotos de esos fantásticos días y horas de gloria que sobrevivieran de haber capturado la radiancía de uno de los inmortales hijo y campeones entre los descendientes de los Hombres de Plata de Panamá.

Esta historia continuará.