El Culto de los Antepasados y Nuestra Etnia Negra

Un antiguo grabado de un grupo de esclavos siendo herrados.

Un antiguo grabado de un grupo de esclavos siendo herrados.

De los pocos relatos que nos han dejado los sobrevivientes de la Zona Negra del Canal de Panamá y los centros urbanos que la rodeaba, podemos describir esa vida que se vivía en la antigua “Zona” como una especie de purgatorio o como “vivir en Puckatery“, que es como se denominaba el purgatorio en nuestro idioma Westindian.  Sin embargo, aún hoy en día, mucha gente Afro Antillana se rehusa a participar en esas prácticas religiosas Afro derivadas que, desde su punto de vista, han sido uno de los engaños lamentables de su existencia.

A lo largo de mis travesías en varias partes del mundo y en todos los aspectos de la “expresión cultural negra” tanto en los Estados Unidos como en Panamá, hay un lenguaje que se les habla a los extranjeros y otra que le hablamos a “uno de los nuestros”, como solemos decir en nuestro patois- dialecto, wari-wari- o como sea que han tildado nuestra peculiar expresión lingüística. Siguiendo esa linea, he intentado expresar lo especial que son nuestras antiguas raíces religiosas, como han influido en mi carácter cultural, cómo esas expresiones aún permanecen arraigadas dentro de mí y como todavía siento que se han convertido en expresiones de la comunidad “Silver” de Panamá.

Tocante a este tema casi surrealista de las sesiones de adivinación durante el culto, e incluso las sesiones privadas en nuestra casa en Panamá, siempre voy a recordar esas “visitas de los ancestros” por ser que me establecieron en un curso recto y estrecho en el trayecto de mi vida. La sabiduría que se me impartió en estas sesiones ha sido mas que una guía y protección para mí, cercandome con su escudo protector para evitar reacciones más catastróficos en mi vida, promoviendo así una recuperación más rápida en mi estado emocional en momentos de estrés debilitante, que fueran muchos.

Como persona equilibrada que yo podría haber parecido en cualquier momento dado, habrían sido esas “sesiones de mesa” con mis antepasados que, en muchos casos, me exhortaron a prestar atención a sus consejos amorosos y desistir de hacer cualquier cosa imprudente o negativa que me habría puesto en peligro. “Culto a los antepasados”, o no, el hecho de que pudiera beneficiarme de la bendición de haber participado de esos profundos sentimientos del espíritu del pueblo Silver Roll y nuestros antepasados, que pasó de ser un purgatorio al Dios Beji-Nite de la justicia y misericordia, es muy significativo y un “pronto auxilio en las tribulaciones.”

De hecho, me conviene recomendar encarecidamente a ustedes mis lectores a buscar la mayor cantidad de descendientes de nuestra raza Afro Antillana de Panamá y los invitamos a visitar nuestros sitios web que he declarado a ser parte de nuestro “Antiguo Recinto Ceremonial.” Todos quedan bienvenidos a venir a casa y el culto para regocijarse en estas páginas y hablar el uno al otro como “la familia real”. Porque no hay necesidad de tener santuarios o espacios rituales si nos mantenemos constante a nuestra creencia de que, espiritualmente, nos podemos unir a nuestros antepasados en conjunto, y podemos hacer que todas las cosas se materializen para nuestro bien, aquí o en el futuro, “Hasta que nos volvamos a los pies de Jesús.”

Permítaseme recordar esos viejos himnos que hemos escuchado cuando nos uníamos a cantar en las iglesias y escuelas dominicales Beji-Nite. Desde el himno “Sí, Jesús me Ama”(Yes, Jesus Loves Me”, “Pasa la Lista y Grita Aleluya” (Turn the Roll and Shout Aleluya) recordemos honrar y bendecir a los demás y nuestros antepasados en los numerosos memoriales. Sí, hermanos y hermanas estaremos bendiciendo a usted y a todas las Santas Reinas Madres de las iglesias Beji-Nite de Panamá que me pláce recordar. Comencemos esa peregrinación mental diseñada para abrirnos los cielos para poder, nuevamente, estar con nuestro Dios y con toda nuestra gente que no recibieron el debido respeto que todos ellos merecían.

Recordaremos, conscientemente, todos esos seres queridos que los hombres y las mujeres malvadas de este mundo han puesto en el purgatorio, ese lugar injusto que un hombre blanco con el nombre de “Dante” popularizó. Sin embargo, esta vez vamos apuntaremos el camino como guías, por así decirlo, de la religión Afro-derivada de nuestros antepasados de la cual poco sabían, en la cual muchos creían y no permitieron que las llamadas religiones organizadas nos robaran.

Todo lo que pedimos es que usted mantenga una mente abierta para examinar con calma lo que estaremos reseñando en los artículos que ofrecemos.. Esta es la belleza de la libertad de pensamiento y de lo que yo lo amaba en las ceremonias Beji-Nite, que podíamos tener la libertad de pensar y reverenciar.

A veces estaremos estudiando juntos, construyendo y resolviendo la ecuación que define la experiencia Westindian Panameña, la etnia negra de los Afro Antillanos, sobre el estudio de la naturaleza de Dios y el hombre, porque no siempre podemos confiar en nuestros sentidos personales para resolver la relación entre algo tan profundo como el “por qué somos como somos”, con las experiencias de poca profundidad con que tenemos que comparar para abordar las cuestiones más profundas de lo Divino. Tampoco podemos trastabillar en nuestra escolástica para resolver estos problemas que nos han hecho lo que hemos llegado a ser. Así que deja ¡diálogaremoso!

Esta historia continuará.

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