El Legado Beji Nite, Su Baile Espiritual, Su Atuendo

Desfile de la Iglesia Spiritual Baptist o Beji Nite, como se conocen en Panamá, en Nueva York.

Desfile de la Iglesia Spiritual Baptist o Beji Nite, como se conocen en Panamá, en Nueva York.

Lo que con mucha reverencia me atrajo a esas iglesias Beji Nite era la forma en que las mujeres se ataban sus turbantes multicolores. Cada vez que las veía me convencía de que era algo que yo necesitaba saber sobre mi gente Afro Antillana de Panamá.

La extraordinaria “danza espiritual” de una dama vestida de celeste con bandas de colores atadas por la cintura y un turbante rojo en la cabeza, me impactó para toda la vida. Como dramaturgo, esa escena me proporcionaría un cuadro que me permitiría rienda suelta para la colocación de los actores en el drama de nuestra vida y nuestra época. El sol y la luna establecerían el trasfondo mágico con las nubes en su debido lugar como un telón maravilloso para dramatizar la escena con luces espectaculares como nuestras potentes tormentas eléctricas que cursan el cielo justo antes de que las lluvias tropicales finalmente desciendan para refrescar hasta el más agitado de los estados de ánimo.

El panorama se hizo aún más hermoso para mí cuando me di cuenta de que aquí, en medio de este rincón de nuestro istmo, estaba nuestra vida- toda nuestra para disfrutar. Ante mi joven perspectiva, aquí era donde nuestros ojos bailaban de alegría ante una rara escena de aquellos edificios coloridos de tabla, pintados con los colores del trópico, con sus amplios balcones que nos rodeaban ocultando a los patios interiores; definitivamente un buen lugar para vivir en ese entorno urbanizado “Westindian” de Panamá. Así lo pensaba yo.

Fue aquí que la vida colocaría a alguien como yo justo a presenciar un gran ejemplo de las iglesias Afro derivadas que fueron traídas de Barbados y Jamaica y donde nuestro Panameñismo Afro Antillano se pudiera desarrollar. Nos pertenecía en esos entonces, y todavía nos pertenece como una particular herencia cultural intangible. Lamentablemente, está a punto de perderse sin dejar rastro de quien fuimos en nuestra historia istmeña y quienes realmente somos ahora.

Desde los días de mi juventud en mi viejo Calidonia de la Ciudad de Panamá y, posteriormente, en el pueblo de Bocas Toro y la glamurosa Ciudad de Colón, la vida me impulsaría a mayores y más enriquecedoras experiencias con las religiones Afro derivadas en los Estados Unidos. Son estas experiencias que me incentivan a compartir con todos ustedes pero, sobretodo, con nosotros los negros del continente americano que han experimentado una terrible “hambruna cultural”.

En nuestra próxima entrada intentaré describir más sobre esas matriarcas Afro Antillanas llamadas “Madres”, las principales organizadoras, y el legado que nos han dejado a nosotros. También incluiré a los diáconos, los hombres que eran nuestros vecinos y tíos.

Espero revelar cosas que todos debiéramos saber y que, incluso, ni esos sabios Señores sabían sobre la religión de la cual ellos eran tan hábiles participes, protegiéndola de la total extinción durante más de un siglo. Deseo honrarlos así como insto a los jóvenes de hoy a encontrar ese Espíritu dentro de ellos, sabiendo que los antepasados los encontrarán y los protegerán dondequiera que estén.

Esta historia continuará.

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