La Creciente Protesta Pública Contra el Racismo

Los tìtulares del Panama Tribune.

Los tìtulares del Panama Tribune.

Los momentos difíciles continuarían para la histórica comunidad Panameña Westindian cuando recibían que sus jóvenes estaban, descaradamente, siendo rechazados en el sistema educativo a base de su raza. Se les negaba, abiertamente y sin tapujos, la oportunidad de educarse.

A su apoyo vendrían algunas instituciones cívicas y políticas del país como el Comité de la Juventud Liberal y el Centro Progresivo Liberal, ambos organismos asociados con el Partido Liberal y su ala Centro Izquierdista como simpatizantes quienes habían comenzado la campaña de protestas cívicas mediantes envíos de telegramas, y habían comenzando a hacer campaña masiva de cartas dirigidas gobierno descargando su repudio e indignación por la farsa que se producía en la nación.

El Semanario en el idioma Ingles conocido como el Panama Tribune, en uno de sus editoriales, solicitaba al gobierno que:

“… Impidiera que los docentes y profesores convirtieran las instituciones de aprendizaje del país en centros de prejuicio y de odio racial”, y que, solicitaban al Presidente Enrique A.  Jiménez que tomara medidas mesuradas y fuertes con este asunto para detener brotes continuos de la tendencia segregacionista de razas y diferencias culturales, en especial en contra de los hijos de padres antillanos nacidos en la República de Panamá, a quienes se les estaban negando oportunidades a matricularse en las escuelas públicas.

Sin embargo, yo, como parte de esta generación de estudiantes antillanos en la mira, seguiría siendo receptor de los oprobios en la batalla por la “asimilación” dentro de esas escuelas de los barrios. Una y otra vez, como niño Westindian y residente de esos barrios, tendría que hacerle frente a los ataques y hostigamientos y malos tratos de los docentes. Estaba atrapado e incluso amenazado con expulsión de cualquiera escuela en el país para “liberar” ese pupitre que estuve ocupando.

Las lágrimas de los niños, sin embargo, no acabarían con las injurias que solían lanzar esos docentes en nuestras caras. De hecho, ellos se justificaban señalando que su razonamiento era muy necesario para “sus” escuelas poder “liberar espacios para jóvenes merecedores”.  Las amenazas sistemáticas continuarían en su campaña hacia “la asimilación racial” hasta que se desbordarían en los barrios entre los vecinos latinos y sus familias.

Ya que en mi casa no recibíamos el trato adecuado como estudiantes, yo, en muchas ocasiones, me sentía más cómodo permaneciendo en la escuela la mayor parte del día, lejos de la melancolía y las palizas de mi joven tía cuando ella estaba en casa. Con todo el revuelo y el racismo que existía en el entorno escolar, yo me sentía un tanto más acogido en la escuela.

Durante esos tiempos de nuestra historia la figura del Señor George W. Westerman estaría particularmente activa como uno de los importantes líderes cívicos y notable líder en grupos “disidentes” en la comunidad antillana Panameña. Su voz, sin lugar a dudas, ganaría el respeto de los Panameños latinos y los Americanos residentes en la Zona del Canal al tratar de forjar su propia identidad entre los llamados “criollos” Panameños nacidos en la República de ascendencia Westindian- hoy conocidos como Afro Antillanos. En nuestra próxima entrada, le daremos seguimiento a estos ilustres y valientes líderes de nuestra comunidad.

Esta historia continuará.

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