El Padre Que No Fué

Pacora. Imagen gracias a  http://panama.bienesonline.com/ficha-finca-venta-pacora-panama_FIV251.php

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A pesar de que mi padre se había embarcado en la Marina Mercante de los Estados Unidos, ausentándose de mi vida casi para siempre, yo seguía siendo ese niño de trece años en busca de esos importantísimos “buenos recuerdos” de él.  Aun con lo cruel y despiadado que había actuado conmigo yo no podía dejar de sentir algo de cariño hacia él. Después de todo, él poseía algunas cualidades que eran dignas de emular para un hombrecito de trece años. Se acercaba el 1949 para marcar el fin de una década llena de acontecimientos tanto para mi gente en Panamá como para mí.

Cobert ya tenía tres años de ausencia y mi madre había dejado de ejercer sus derechos de visita por el mismo tiempo; de modo que mi hermana y yo nos quedamos con esos hondos sentimientos de abandono que nunca se habían curado.

Cada vez que reflexionaba sobre mi padre me recordaba de las pocas ocasiones que él me había hablado de su propio padre, Joshua.

En una ocasión, cuando él y yo reposábamos en la choza que él había construido en una pequeña parcela de tierra en Pacora, él me tomó por sorpresa revelándome algo de su infancia. Aquellos fueran los días antes del divorcio de mis padres.

“Yo pasaba momentos así con mi propio padre”, me dijo él esa tarde, mientras nos preparábamos para dormir después de pasar todo un día juntos cuidando a las gallinas y comiendo una rústica pero abundante cena que él había preparado. Yo podía detectar el anhelo en su voz por esos distantes días de su infancia que pasó al lado de un padre amoroso que, a menudo, lo llevaba al monte a trabajar el pequeño pedazo de tierra que le habían prestado para apoyar a su familia.

En ese año de 1949 yo simplemente marcaba el tiempo en la escuela fantaseándo la mayor parte del tiempo en mi segunda ronda del quinto grado en “Spanish School”. Mi maestra se trataba de redimir conmigo por haberme reprobado un año entero por mi único pecado- haber besado a una chica blanca mientras nos preparábamos para la fiesta Navideña del año.

Esta historia continuará.

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