Del Marie

Las empanadas de Miss Del Marie eran exquisitas.

Las empanadas de Miss Del Marie eran exquisitas.

Esta gran dama me hablaba en inglés en su encantador pero marcado acento francés y antes de que yo terminara el tramite con ella, me premió con una bolsa llena de sus exquisitas Pattí. Ahora, si tu nunca has saboreado Pattí al estilo Westindian entonces no has vivido. Las empanadas de Del Marie eran excepcionalmente deliciosas con una corteza crujiente, llenas de carne, ligeramente picante o con relleno de pollo, todas mezcladas y expertamente hechas con una salsa que era indescriptible- para chuparse los dedos. Y, eran lo suficientemente grandes para pasar por una comida entera para cualquier niño hambriento de primaria.

Del Marie me dice entonces, “Chuni, llévate todos esos libros allí ”, indicando con su dedo en la dirección de una pequeña pila de libros. Los libros eran cosas que yo atesoraba y no podía esperar para volver a casa con esa caja de cartón llena de libros, solo que necesitaba encontrarme una caja. Sin embargo, al echarle un vistazo, descubrí que todos estaban en el idioma francés, que, pensándolo bien, me dio un incentivo para quizás aprender un nuevo idioma.

Emprendí camino a casa y, sin poder negarme, me alistaron en un caliente partido de béisbol en el lote que normalmente llamábamos “Red Dirt”, lo cual duró más de lo que esperaba. Transcurrió más de una hora antes de que pudiera volver al apartamento de Del Marie con la caja para transportar el preciado cargamento de libros. Yo, todo el tiempo, planeando extraerle lecciones de Francés a mi nueva “pardner” del Susú como mi profesora.

Al entrar a la habitación de Del Marie, encuentro el apartamento vacío de muebles y aparentemente siendo alistado para su próximo ocupante. También me encontré con una mujer francesa sumamente molesta. “¿Dónde has estado”? me pregunta Del Marie, irritado como diablos. Ella entonces me ordena a tomar los libros y se pone en marcha ya que ella se iba ese mismo día.

Fue entonces cuando me di cuenta de que nuestro nuevo “pardner” regresaría ese mismo día a su tierra natal en algún lugar de la Isla de Martinica para nunca más volver a Panamá. Mi única suposición fue que el turno de Del Marie en el Susú de mi Mamí le había llegado y el dinero que yo le había entregado a ella, un pequeño golpe de suerte, era su boleto para salir de Panamá y de regreso a casa.  Así que me quedé sumergido en mis pensamientos durante mucho tiempo después de lamentar la partida de la única persona del Silver Roll que yo realmente admiraba por su gran habilidad y fluidez en el idioma francés.

Los libros que me había regalado Del Marie finalmente llegaron a ocupar espacio en el único librero en la sala de mi abuela, pero me proporcionarían momentos memorables así como yo viajaba a través de sus hojas tratando de entender de qué se trataban.

Esta historia continuará.

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