Una Comunidad de Personas Respetuosas de la Ley

Así describía  Adderún Villegas Arango ,  el editor del conocido rotativo del entonces, “ El Diario”, hoy rebautizado “La Prensa,” a los miembros de nuestra comunidad Afro Antillna como Mecos, Yumecos, etc.

Posteriormente, él lo digna necesario en carta publicada dirigida al Señor Sydney Young, editor del Panama Tribune, una alegación algo contraria a su original postura, que los insultos y epítetos usados en sus recientes editoriales fueron para demostrar que aquello que la comunidad Silver encontraba ofensiva era solo para indicar las “diferencias de costumbres y valores… como la religión,  lo social y las diferencias de razas  entre los panameños de la raza blanca…y los de los Westindian de color”.

Quiso repuntar, ademas, el grado de “envidia” que acarreaban ellos a consecuencia de las disimilitudes sociales y financieras  entre los Westindians y panameños de la raza blanca.

El Sr. Sydney Young se enfocó, en su respuesta, en el comportamiento de la creciente comunidad de raza negra radicada en el país desde los años 1850 dijo, “Y de que entre una comunidad de esos tiempos, que aproximaba 50,000 personas de la etnia Westindian, tan solo se ha reportado un asesinato. Ademas, la comunidad Westindian había estado prácticamente “libre de casos criminales,” y que eran tan pacíficos como los presentes Zona del Canal.

De hecho, la policía local, admitió el editor de El Diario,  entraba a menudo a sus comunidades a, indiscriminadamente, arrestar  a miembros de los barrios sin razón alguna, cuando los reales criminales eran los dueños de esas propriedades deterioradas en esos barrios bajos, quienes aunque cobraban arriendos excesivos, las mantenían en pésimas condiciones, con algunas en riesgo a cobrarle las vidas a sus inquilinos.

El comunicador social, Villegas-Arango, estuvo tan conmovido con la respuesta del Señor Young que le responde a esa comunicación ofreciéndose como enlace entre su comunidad y la comunidad Westindian de Panamá.

Entre tanto, yo buscaba, mentalmente, algún modelo de la verdadera hombría para emular que no fuese solo entre las figuras del mundo del deporte como los boxeadores, o los velocistas.   Ademas, yo ya dejaba de buscar características de semejanzas a mi padre y tíos  sobrevivientes ya que no daban la talla.

Al menos entre mis familiares yo no podía encontrar modelos varoniles que emular con esas cualidades de mi abuelo paternal, Joshua Reid, ni de mi joven Tio Eric Reid, el “Institutor”.  Estos sí eran varones que respetar puesto que en mi joven opinión siempre parecían estar cultivando un carácter claro,  limpio e impecable- algo muy que yo buscaba incansablemente.

Esta historia continuará.

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