Refugiándome

Vista de la lavandería en Cristobal 1908 que precedió la de Ancón en que trabajaba mi abuela.

Vista de la lavandería en Cristóbal 1908 que precedió la de Ancón en que trabajaba mi abuela.

Las cicatrices emocionales se hacían cada vez más fétidas, y me parecía que no habría fin a las palizas y el rechazo emocional de parte de mi padre y sus familiares. La cura para esos males físicos y emocionales de mi infancia me hicieron ver que mi  rescate durante esos años estarian lejos y era cuando más lo necesitaba. Sueños de ser adoptado por otra familia me perseguirían tanto, que el impulso de huir siempre estuvo presente. Sin embargo, los detestables días que tenia que pasar en la Spanish School harían que añorara estar en la escuela del Teacher Thomas, que se vería en esos entonces mucho más atractiva, y eso que no estuvo ubicada cerca de donde vivíamos.

De hecho, eran días en que no podía esperar ver a los estudiantes negros, aquellos quienes se habían convertido en una parte de poder descifrar la hora del día que era, y me hacían recordar que esos entonces eran cuando yo no estuve inscrito en escuela alguna. Pero recuerdo como me estacionaba en la puerta de la habitación de mis padres, tan sólo para ver como los estudiantes negros salían de la escuela privada del Teacher Thomas, a la hora del almuerzo y luego, otra vez más tarde en la noche lo hacia.  En varias ocasiones había escuchado a algunos de los niños Westindian mayores que yo en el barrio hablar acerca de esa escuela Inglesa- English School- del Teacher Thomas. Hasta esos momentos tan  sólo había tenido atisbo  del viejo Teacher cuando eran desde el año de 1940, cuando nuestra malograda familia se había mudado por allí cerca de esa escuela que era de nuestro nuevo vecindario.

Sería como el año de 1946 cuando yo tendría unos diez años de edad y estuve en la clase del tercer grado. Estuve  aburrido a muerte, esperando al mismo punto culminante de mi día, hasta el momento en que saldría a la calle a encontrarme con mi abuela paternal para acompañarla a casa después de que ella saldría del trabajo.

La abuela, Fanny, con quien mi padre nos había confiado cuidado, seguía empleada trabajando en la lavandería de Ancón, en la Zona del Canal Norteamericana una, era una  inmensa planta en que trabajaban mas de mil mujeres de lavanderas. Eran esos entonces cuando esos lugares eran operados en la Zona del Canal de Panamá. La abuela había sido empleada allí desde el año de 1929, cuando mi abuelo su esposo Joshua había fallecido. La abuela estuvo como todas las otras mujeres negras haciendo oficios de lavado y planchando y todo lo relacionado con la ropa de la gentes blancas americanas  de toda la Zona, de raza blanca del Gold Roll o la nómina de Oro.

Pocas personas, fuera de los que estaban conectados con la vida en la Zona del Canal, estuvieron enteradas de  que el servicio de lavandería era prácticamente gratuito para los de la nómina  Gold Roll, y que era tan solo unas de las ventajas de ellos vivir y trabajar en la Zona del Canal de Panamá. Aquello pueda o no parecer importante para las personas en cualquier otro punto del planeta tierra, pero en el clima tropical cálido y húmedo de Panamá, contar con un ejército de lavanderas expertas,  como eran mis dos abuelas era algo que yo había presenciando de cerca. Aquel oficio de lavar y planchar la ropa, y en que de forma gratuita, se había convertido en una verdadera atracción en esos entonces de la historia panameña. Aquel servicio también era atractivo para personas quienes no eran norteamericanos quienes vivían en las ciudades cercanas a esos barrios en las Ciudades de Colón y de Panamá.

Comencé a ayudar a mi abuela desde que tenía los tres años de edad, acompañando a la abuela de Colón cuando ella hacía sus tareas de lavar y de planchar. A esa edad también revisaba a todos los señores trabajadores que llegaban a dejar sus ropas y también cuando llegaban a recogerlas. Entre tanto la historia cuenta que esos servicios de las mujeres de la etnia Afro-antillanas las habían traído desde sus países en el Caribe británico expresamente para que sirvieran de imanes para atraer a la  mujer blanca. En esos entonces había empezado  a visitar esa gran lavandería con más frecuencia y me parecía ser una inmensa fábrica, en donde se empleaban mayormente mujeres de raza negras de ascendencia Westindian.

Para entonces, yo estaba empezando a formar un apego a la madre de mi padre, era ella nuestra Mamí, como todos sus hijos y nosotros sus nietos llegamos a  conocerla. Sería ella la abuela quien  con el tiempo iba a estar en casa con nosotros sus primeros nietos. Al lado de mi abuela yo lograría vislumbrar lo que estaba sucediendo en los alrededores y sobretodo a personas que se hacían llamar Westindian y que tenían una comunidad que se extendía desde la Zona del Canal de Panamá y hasta luego en Estados Unidos de América.

Esta historia continuará.

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