Sucios Traidores

Una bella serpiente entre la maleza. Imagen.

Eran tiempos de mi vida en que me había unido a la iglesia Católica. Sin embargo, después de varios embates con la confusión y sentimientos de haber sido maltratado y de sentirme odiado, noté que mi abuela empieza a llevarnos, de niños a mi hermana y a mi a diferentes iglesias y todas de noche. Estas salidas serían lo que considere nuestras primeras salidas en familia, como tal, y no me fue sorprendente que nosotros, como niños, parecíamos disfrutarlas.
Los sentimientos de estar separado, sin embargo, persistían a pesar de que la abuela paternal había comenzado la primera noche después de mi primara paliza, que fue cuando asistimos a una charla del itinerante predicador. El predicador recuerdo era pastor americano de raza blanca, y me pareció haber venido de la Zona del Canal, aunque estaba seguro de que era de los Estados Unidos, y observaba yo que los congregados, en su mayoría, estuvo compuesta de mujeres de la etnia Westindian.

El escuchar al dramático pastor dando el sermón en el idioma ingles, me hizo recordar a mi abuelo Seymour en la ciudad de Colón, cómo él habría simpatizado conmigo y con mis sentimientos de estar allí sentado entre enemigos. Esto fue particularmente evidente para mí después de haber escuchado a mi abuela paterna y a mis tías refiriendo abiertamente a nosotros, tan solo niños y sus propios nietos, como “sucios traidores” – snakes in the grass– que en ingles significaba para mi ” enemigos al acecho”.

Las visitas a las iglesias nocturnas , sin embargo, tuvieron sus efectos beneficiosos, sobretodo en mí persona por ser que me introdujeron a la misericordia del Cristo a través de las Sagradas Escrituras ya que se leía la Biblia en estas reuniones de veneración.  Yo escuchaba las palabras leídas de la Biblia detenidamente, que siempre tenían el efecto de convencerme que Dios sí me escuchaba mis plegarias, además de que tenía sus ojos en el comportamiento de los seres humanos.

Proscribía rotundamente, en mi entender, ese maltrato de niños, sobretodo, en las palabras del Señor Jesucristo.

Esta historia continúa.

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