Los Vecinos del Magnolia

Magnolia, la bella e imponente flor. Imagen gracias a wikipedia.

Magnolia, la bella e imponente flor. Imagen gracias a wikipedia.

Para nosotros, los jóvenes de la comunidad Afro Antillana, ese barrio de Calidonia se conformaba no solamente de ese enorme y muy visible edificio con el extraño nombre de una flor que nadie jamás había visto en Panamá, sino por todo el barrio que rodeaba a esa estructura imponente que para todos llegó a ser asociado con el nombre de Magnolia.

Mis recuerdos de mi primera llegada a la zona como miembro permanente fue en torno a ese triste año de 1942 como uno de tres niños sumidos en la vergüenza de una familia desintegrada por el divorcio. Mi joven tía, Gwendolyn, desde que caímos en sus garras, no se cansaba de contar nuestra pena, con lujo de detalles, a nuestros vecinos. Nunca olvidaré la mezquindad en su voz una tarde, cuando aparece una persona importante se acerca a nuestra entrada.

“¿Quiénes son estos niños?” pregunta la mujer. Poco después yo me enteraría de que era nuestra casera. Puesto que mi tía nos mantenía enclaustrados dentro de nuestro pequeño apartamento bajo su atenta mirada, como una especie de custodio de cárcel, ella le responde en su mejor español. “Estos chicos son hijos de mi hermano. A su madre la encontraron infraganti en cama con otro hombre, por lo cual nosotras nos hemos quedados con ellos”.

Entonces, como si esa introducción escalofriante fuera poco, ella me apunta a mí y dice, “Ése! Nosotros de la familia estamos seguros de que no es de él, porque en el momento en que nació, su madre decía que había nacido prematuro. Pero habíamos sospechado que cuando ella y mi hermano se casaron ella estaba ya embarazada”.

En ese momento yo tendría unos siete años de edad, pero la expresión de la dueña no se me escapó ya que note como ella se quedó muy quieta, casi avergonzada por mí, en particular, al escuchar lo que debiera haber sido mi propia familia reportarle a un total extraño esas cosas tan íntimas y tan horribles.

En todo caso, lo que transcurría en ese edificio se convierte en mi ventana de todos los vecinos y de todo el barrio. No hace falta decir que la noticia de quienes éramos se extendió más rápido que la velocidad de luz. Algunos vecinos compasivos, sin embargo, me mantendrían en la mira y los detalles del divorcio de mis padres me llegarían poco a poco a medida que yo iba creciendo.

Nuestros vecinos de al lado izquierdo se integraban por una pareja joven de Westindian. La señora se llamaba Fafá, lo cual me parecía un extraño apodo. Su esposo, Lionel, sin embargo, inmediatamente me toma de la mano como uno de mis muchos tíos sustitutos, alguien con quien yo podría hablar y encontrar apoyo moral y aliento a medida que yo me iba formando en el tipo de hombre que le traería mucho orgullo cada vez que nos encontrábamos. Tenían un pequeño hijo llamado Tony un par de años más joven que yo que se crió con nosotros y que más tarde se convirtió en policía de La Zona del Canal, según su orgulloso padrastro Lionel.

Entre las otras familias Westindian de Magnolia también estaba Beryl Toppin que vivía en nuestro lado del edificio. Ella era contemporánea de mis padres. Su hermano Jack Toppin en última instancia tendría un lugar en la política panameña ya que sería nombrado Corregidor de Calidonia en algún momento de su vida. Beryl, quien era de baja estatura siempre me recordó a mi madre y ella también tenía dos hijos, Eric y Norma que, sin ser gemelos, se parecían lo suficientemente para ser confundidos con gemelos. Así, los cuatro niños crecimos como hermanos.

La Señora Toppin, la matrona y la abuela de la familia tenía otro hijo, Edmundo, que era un diácono y un importante miembro de una Iglesia Beji-Nite en la parte superior de la cercana Loma San Miguel. A lo largo de esta historia estaré mencionando más de nuestros vecinos Afro Antillanos y su estilo de vida y cómo nos las arreglábamos para salir adelante en nuestro viaje a través del Panamá de nuestros días.

Esta historia continúa.

2 responses to “Los Vecinos del Magnolia

  1. MARIA ELENA DORMOI

    como predecedora de donde naci yo, mi hermano Guillerm , mi hermana Flor me gustaria saber mas de la historia

  2. Maria Elena:
    Gracias por dejarnos tus deseos de saber mas sobre la historia de nuestro barrio de Calidonia. A saber en esos primeros días de nuestra niñez y adolescencia tan solo nos limitábamos a nuestro entorno del Edificio y yo como andaba en todos los barrios por los negocios de mi querida abuela, lleguè a conocer a otros niños y adolescentes de los los otros barrios aledaños. Además mi primer amor era de mi edad y se llamaba también como tu María Elena. Así que te prometo seguir esa línea del cuento tan solo para ti.
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