“Back Punch” -El Gran Espaldazo 2da Parte

Imagen gracias a healthtap.com

El fluido vital extraído de los trabajadores Afro Antillanos entonces sigue su recorrido después de ser escudriñado en el Instituto Tuskegee y, como mencionamos, pasa a ser enviado a Suiza donde, finalmente, forma el principal ingrediente en una pócima para ser vendido en el mercado internacional.

¿El objetivo de estos mercaderes europeos?  Proveer a los clientes pudientes con un poderoso remedio para sus problemas de incapacidad sexual, indudablemente, a un alto costo.  Estamos bastante seguros de que las ganancias de este infame comercio nunca alcanzaron los bolsillos de nuestros antepasados Westindian quienes sirvieron como inconscientes donantes de esa importante esencia vital.

Puntualizamos que desconocemos exactamente cuando le pusieron fin al Back Punch pero en la actualidad continuamos con nuestras investigaciones.

Aunque ese tipo de práctica no debería sorprendernos, a la luz de los hechos históricos de la Zona del Canal de Panamá y sus antiguas administraciones, tampoco nos sorprendería descubrir otras tácticas utilizadas con frecuencia para presionar a los trabajadores de la raza negra Afro Antillana a acceder a sus exigencias.

Un caso en punto nos lo recuerda el semanario el Panama Tribune cuando nos adelanta en su artículo titulado:

No Compromiso- No Huelga o No Hay Pago“, que afirmaba que ‘Todos los trabajadores del Canal de Panamá y empleados del ferrocarril de Panamá tendrán que firmar declaraciones juradas que no participarán en ninguna huelga laboral contra el gobierno de Estados Unidos’, bajo amenaza de retención de su sueldo”.

El artículo fue publicado en el Panama Tribune del Domingo, 28 de julio de 1946 y recalca el uso habitual por la administración del Canal de Panamá de la intimidación e indebidas tácticas de presión que se convirtieron en prácticas institucionales del uso de la fuerza extrema para totalmente someter a los trabajadores negros en la Zona del Canal a políticas injustas.

Conociendo la importancia de las pensiones de jubilación que, en esos tempranos días de las luchas laborales de nuestros trabajadores Silver Roll que ni se consideraban pensiones per sé, sino una especie de asistencia pública del gobierno estadounidense, no nos sorprende que, para muchos, sino la mayoría, consentir a firmar un documento permitiendo que “los buenos médicos del Hospital Gorgas” les administrara este tipo de procedimiento médico extremo sin ninguna consideración por sus derechos humanos, era su única opción.

Esta historia continuará.

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