“Back Punch” -El Gran Espaldazo 1ra Parte

Fluido espinal sustraído de un paciente negro en una punción lumbar. Es un procedimiento terrible, doloroso y extremadamente peligroso.

De las muchas prácticas llevadas a cabo por los administradores norteamericanos del Canal de Panamá en lo que concierne a los empleados varones del Silver Roll, probablemente uno de los más cuestionados y menos investigados fue el famoso “Back Punch” que llamamos en español “El Gran Espaldazo”.

El Back Punch consistía en requerirle a los señores de raza negra Westindian que se acercaban a la edad de jubilación o a los 25 años de servicio, que firmaran una autorización a que los sometieran a un procedimiento médico de punción lumbar como parte los tramites de su jubilación. Según nuestras fuentes, sin el consentimiento firmado por el obrero, no se podrían completar los tramites para su mísera pensión. Fue una especie de procedimiento encubierto, supuestamente no oficial que, como política, nada tenía que ver o suponer ser “necesario” para que los trabajadores negros se sometieran. Claro que al fin de poder recibir sus tan esperadas jubilaciones, ese procedimiento “médico” lo tenían que aceptar.

El “Back Punch,” como se hizo conocer en toda la comunidad Westindian Silver Roll de trabajadores, fue un proceso en el cual se extraía fluido espinal de los obreros que habían sobrevivido toda una vida de trabajo arduo, y que a pesar de todos los obstáculos institucionales que el vil sistema “Jim Crow” les había interpuesto en su camino, y además de los bajísimos salarios y las rigurosas condiciones de trabajo, lograron seguir siendo hombres fuertes y robustos a sus sesenta y setenta años de edad, e inclusive muchos gozaban de buena salud y de vigor masculino. Nos reportan que este procedimiento se llevaba a cabo en los despachos del Hospital Gorgas. Sin embargo, se conocen otras clínicas privadas que participaron en este funesto experimento.

Este procedimiento siempre fue y continúa siendo una prueba tanto dolorosa como extremadamente peligrosa en el cual murieron incontables hombres en el transcurso. De hecho, algunas de nuestras fuentes nos contaron que escuchaban los testimonios de ancianos, amigos de sus abuelos, y como contaban su desdicha con voces temblorosas al reportar que sus compañeros de labores habían ya fallecido a consecuencia del Back Punch y expresaban su gran temor a someterse a dicha prueba.

Al parecer, las autoridades de la Zona del Canal se encontraban perplejos por el extraordinario vigor y la virilidad de estos señores Westindian, quienes de ninguna forma o manera parecían exhibir problemas con la vitalidad y la salud sexual a tan avanzada edad. Aquellos quienes, en su mayoría conformaban la vida fácil del Gold Roll, querían investigar el secreto de esta misteriosa fuente de fortaleza y de algún modo ligar esos procedimientos a razones “científicas”. Claro está que los beneficios de tales descubrimientos se mantendrían en total secreto a lo largo de la historia de la Zona del Canal.

Después de recolectar las muestras de sangre de los sujetos Afro Antillanos eran enviadas rápidamente desde Panamá hasta el Instituto Tuskegee en el estado de Alabama en Estados unidos en donde, presumiblemente, se sometían a un filtro clínico para posteriormente ser enviadas a un laboratorio en Suiza que aun permanece desconocido.

Tuskegee-syphilis-study_doctor-injecting-subjectEn su momento El Instituto Tuskegee cobró notoriedad como el lugar de la infame experimentación de la Sífilis y llega a ser el mayor centro de experimentos sobre los efectos de la sífilis no tratada usando pacientes desinformados y no-concertados a quienes infectaron, intencionalmente, con el mortal virus. Conocido como el Tuskegee Syphilis Experiment, éste se estima duró desde 1932 hasta 1972 y llegó a conformar parte del gran grupo de pacientes “no-consensuales” por lo que no “no habían consentido” como en el caso de los trabajadores de raza negra Westindian en esa zona del Canal de Panamá.

Hoy recabamos información entre familiares y conocedores del tema que nos llena de indignación como descendientes de aquellos trabajadores que, en realidad, no estuvieron de acuerdo con este “requisito”, y mucho menos que dicho procedimiento los dejara en la discapacidad o muerte.

En nuestra próxima entrega revelamos el destino de estas codiciadas muestras de sangre sustraídas de nuestros antepasados Afro Antillanos.

Esta historia continuará.

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