Los Juegos de Niños

Tal vez, mi pasatiempo favorito era escuchar el Armed Forces Radio de los Estados Unidos.

Tal vez, mi pasatiempo favorito era escuchar el Armed Forces Radio de los Estados Unidos.  Imagen gracias a digitaldeliftp.com

Mientras formábamos nuevos lazos de amistad, jugábamos los mismos juegos de niños de siempre. Mi hermana menor disfrutaba de todo este jolgorio al organizare en los juegos como Ring Around the Rosie -Anillo Alrededor de Rosie- juego infantil en el que los jugadores bailan en rueda al son de la melodía de una canción de cuna y cuando escuchan las letras “todos caen” todos los niños caen al piso de una vez. Al principio, los mismos juegos de Indios y Vaqueros y los cantos para saltar la cuerda de las chicas parecían hacer nuestra transición un poco más fácil ya que nuestros nuevos amigos del barrio también eran nuestros compañeros de clase.

Yo, sin embargo, echaba de menos a la tienda del chinito del viejo vecindario y a mi madre quien trataba de mantener su clientela de su negocio de costura a pesar de sus ataques de depresión. Al año siguiente (1946), sin embargo, nuestro padre se habría ido de nuestras vidas a pesar de que aun no nos recuperábamos del hecho de que nuestra madre nos había abandonado a nuestra suerte entre nuestros familiares que ni siquiera conocíamos.

Luego, en ese mismo año de 1946 me empiezo a sentir libre de la figura amenazante de mi padre y comienzo a desarrollar un sentido de éxito ya que me saltan un año completo en la Spanish School promoviéndome a tercer grado. No era, sin embargo, por lo que yo sabía sino debido a mi edad. Terminé en una clase con niños Westindian mucho mayores que yo. De hecho, yo me sentía mucho más listo que estos niños que, en su mayoría, se habían trasladado de las escuelas de la Zona del Canal luego de que sus padres o hayan perdido sus empleos en la Zona o hayan perdido sus privilegios. Yo, desconociendo todo este trasfondo, me sentía el superior a ellos intelectualmente y en materia del idioma ya que me sabía expresar en ambos idiomas.

Una vez más, el comienzo del año escolar resultaría ser un gran aburrimiento de no ser por el repentino grito de guerra de “Chombo“, que, al parecer, se había convertido en algo de moda para hacernos, a nosotros los niños Westindian, sentir menospreciados. Esta sería mi primera experiencia con esta palabra ofensiva. Luego de haber sufrido varios años de golpes y maltratos en general de mi padre ahora ausente, con esta nueva ola de insultos yo estaba listo para pelear en la escuela.

Mi pasatiempo favorito, sin embargo, era escuchar a los Armed Forces Radio de los EE.UU., siendo mi principal fuente de información sobre los deportes, me proveía de noticias sobre mis deportes favoritos, el béisbol y el boxeo, y, sin querer, me presentaba con mis únicas lecciones de estrategia boxística utilizadas por los campeones del día.

Esta historia continúa.

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