Los Cementerios y los Planes de Inauguración del Canal de Panamá

Este es el Cementerio Ancón que ocupaba una gran extensión de terreno al pie de la loma de la administración. Esta foto fue tomada antes de la Inauguración del Canal de Panamá el 15 de Agosto de 1914 y mucho antes de que se inaugurara el Cementerio de Corozal el mismo año.

Al llegar la fecha de la inauguración del Canal de Panamá el 15 de Agosto de 1914 ya se había tomado en mano la construcción del complejo administrativo al pie del Cerro Ancón, complejo que sería un histórico y cultural legado y que nuestros abuelos Afro Antillanos conocerían como el “Administration Building”.

Entre tanto, nada ni nadie detendría la gran obra del Canal de Panamá, obra que demostraría lo mejor del arte e industria norteamericana. Las planificadas inundaciones habían anulado aproximadamente veintidos (22) asentamientos en que habitaban los obreros y sus familias y que, incluso, contenían cementerios.  Recordemos que el vivir dentro o cerca de estos asentamientos les proporcionaba acceso rápido a los obreros de la raza negra del Silver Roll a sus lugares de empleos.

En los alrrededores del Cerro Ancón se enerraba la cantera conocida como Quarry Heights que suplía gratis de grava y piedra a las obras de construcción local y de la Represa Madden, mejor conocida como Madden Dam. Sin embargo, justo antes de la fecha de inauguración del Canal,lo mas grave no sería la reducción del viejo Hospital Ancón a la que conocimos hoy como Hospital Gorgas, sino la barbarie de anular un extenso cementerio como el Cementerio Ancón, ya que se barrio con las mayor parte de las tumbas en que estaban enterrados, en su mayoría, obreros del Silver Roll Westindian.

Arrasaron con todo vestigio de ese panteón que estaba en tierra firme para construir los senderos, las calles y escalinatas y, luego, las escuelas, talleres y viviendas para los miembros del Gold Roll que pronto llegarían y necesitarían las facilidades que se les habían prometido. Además, el area de Balboa (Ancón) quedaba cerca a las entradas que conducian a la Ciudad de Panamá, otro lugar del cual se podían suplir de empleados y empleadas para mantener a las amas de casa Doradas felices.

Tampoco se iban a necesitar las caravanas de los famosos Trenes Funerarios que viajasen con tanta frecuencia desde el Cementerio de Monkey Hill hoy conocido como el Cementerio de Monte Esperanza en la costa Atlántica, ya que se había inaugurado el nuevo Cementerio de Corozal en la costa Pacífica. De hecho, este nuevo panteón tendría todos los senderos y lineas de demarcación  necesarios para satisfacer los hondos sentimientos culturales segregacionistas y racistas para acomodar las necesidades tanto de los de la raza blanca estadounidense como los de los obreros de la nómina Silver Roll. La segregación racial hasta en la muerte era un asunto muy grave para los administradores norteamericanos y lo consideraban una explícita obligación hacer cumplir.

Entre tanto, los negros Westindian seguirían siendo la mayoría entre los obreros y de la clase trabajadora panameña en la Zona del Canal. Sin embargo, se iban a encontrar sin derecho a reclamo sobre las deciciones administrativas sin poder detener la completa vulneración de sus derechos humanos al ver como arrasaron, completamente y de un tirón, ese cementerio que contenía hondos rastros hictóricos y culturales de los primeros momentos en que se habían iniciado las construcciones canaleras en 1904 y, además, desde antes de la constucción del ferrocarril de Panamá (1850-1855).

El Cementerio de Ancón había, de hecho, visto el paso de los peores tiempos de accidentes, enfermedades y plagas como la fiebre amarilla, bubónica y la eradicación de los mosquitos causantes de la Malaria. Ese camposanto había sido testigo de las rudas construcciones, saneamientos y otros proyectos de higiene y salud mental que abundaban en esos primeros momentos de la historia patria.

Los grandes administradores del Canal, sin embargo, se dieron a la tarea de silenciosa y determinadamente desenterrar los restos de los estadounidenses y re-enterrarlos en el nuevo panteón de Corozal en el area hoy conocido como Cáceres asegurándo el cumplimiento del sistema de segregación en los entierros no solo para los estadounidenses sino también para las futuras generaciones de nuestros herederos del Silver Roll en el mes de marzo del año 2012.

Esta historia continuará.

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