De Vuelta a English School

Esta es la Escuela de San Miguel circa 1935. Imágen gracias a czimages.com.

Mi padre continuaría maltratándome esa noche sin que mi madre interviniera; pues, estuvo acertándome fuertes golpes por algo que yo ni me imaginaría que estaba pasando. Además, eran cuestiones sobre las cuales nunca nos habían hablado en nuestros entornos, nada sobre las que yo tuviera el mínimo control a mi tierna edad de casi seis años.

A resumidas cuentas esos señores de la raza blanca habían llegado al vecindario por primera vez con sus cámaras fotográficas, tomaron sus fotos y se marcharon dejando atrás a un mal agredido e inocente niño de mano de un padre de la raza negra quien jamás le explicaría a su inmaduro niño el por qué de su averción a que blancos tomaran su foto.

Aquello sería, sin embargo, solo parte de los abusos y desatenciones que mi hermana menor y yo tendríamos que suportar de parte de los que se decían ser nuestros padres. Resignado, yo solo esperaba poder entender algún día de mi vida. Entre tanto, mi padre seguiría abusando violentamente de mí persona en particular, aunque nunca tocó con rabia a mi hermana menor en los años después de nuestra vida junta en familia.

El “por qué” de la agresiones de mi padre hacía mi persona se mantendría un gran misterio, aunque las torturas para mi iban a continuar por muchos años a manos de sus hermanos, mis tíos y tías. A veces esperaba que todo lo que me sucedía en esos tiempos de mi vida saldría a relucir más pronto que tarde, pero,en todo caso, yo sería el único testigo de las constantes riñas entre mis padres.

Entre tanto, como había escuchado de los chicos Westindian del barrio contar sus experiencias en la Escuela del Teacher Thomas, no podía esperar llegar a tener la oportunidad de asistir a esa escuela de muy buena reputación, ya que la escuela estaba justo al cruzar la calle de nuestra casa. Al parecer en esos entonces el Profesor Thomas se había hecho cargo de la vieja Sala de la Logia o Sociedad Jamaiquina que había convertido en una escuela.

Se decía que la escuela existía desde antes de la década de los 1920; el viejo Teacher Thomas había permanecido allí proporcionándole una educación de calidad a los niños y adolecentes de la raza negra del barrio. Yo, sin embargo, para mi gran decepción, tendría la oportunidad de asistir a esa famosa escuela y hasta el sol de hoy serguir’ia siendo uno de los misterios de vida.

Entre tanto, mi primera experiencia con la escuelita del balcón de la Teacher Blake sólo me incentivaría para esperar mi próxima English School que sería otra English School al lado de la Iglesia Católica de San Miguel. La escuela se ubicaba en la misma loma de San Miguel, no muy lejos de la Iglesia católica muy conocida y del mismo nombre la cual en esos momentos de la historia era una pequeña capilla de barrio.

Contrastando con la escuelita de Miss Blake, en la Escuela de San Miguel de la Loma había muchos más niños negros de mi edad y nos hacían repetir las leccion esa diario en voz alta y de memoria.

Sin embargo, cuando nos daban asignaturas a que practicáramos la escritura, que para mi era como estarlas copiando de un libro de texto no iba a necesitar instrucción alguna sobre el cómo escribir, por lo que los maestros y mis padres se llenaron de orgullo.

Dado mis propios esfuerzos en autodidáctica, ya yo leía con rapidez todas las lecciones sin ningún tipo de problema. A pesar de que nuestra asistencia a esta escuela fue una experiencia de corta vida, me había inspirado confianza en lo que yo podía llegar a hacer hasta esos momentos y de saber que yo no había desaprovechado tiempo alguno en estarme escondido debajo de la cama de mis padres para practicar mis lecciones.

Mi siguiente experiencia escolar sería con una Señora Maestra que le encantaba tocar su antiguo órgano de iglesia, el cual tocaba y cantaba con gran júbilo. Ella bombeaba ese curioso órgano de tubos con los pies, y a mí me daba mucho gusto observarla.  Sin embargo, yo soñaba con volver a estar escribiendo y aprendiendo algo pero la Teacher nunca le ponía fin a estar tocando su antigüedad de órgano y a cantar con entusiasmo sus himnos de iglesia todo el día.

Esta historia continúa.

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