El Rezo y la Fe Que Cura

La Fe…Imagen

Recientemente recibimos un comentario de un lector que criticaba nuestro afán de publicar Rezos al Cristo Negro y que nos recordaba que Dios se opone a los rezos repetitivos. Creo que nuestro amigo tenía deseos de ver que le prestáramos la debida atención respondiendo a sus inquietudes.

Entretanto, nosotros que todavía andamos errantes por este mundo, damos gracias por nuestro pequeño San Juan de Compostela aquí en Panamá que casi tiene el mismo mandato que el de los caminos de España que al igual tiene la bendición oficialista del gobierno Español. Este año como otros años la gente se ha volcado a tratar de proteger a los peregrinos y la Policía Nacional de Panamá ha puesto énfasis en la protección de los peregrinos en sus largas caminatas a Portobelo a adorar al Cristo su “Naza”.

Por nuestra parte, nosotros los cronistas de la Rapsodia Antillana, nos place responder a nuestros lectores y hacer investigaciones que revelen otros puntos de vistas no considerados por nuestros comentaristas y lectores. En este nuestro cuarto año de publicar artículos sobre temas que creemos relevantes al buen gusto y que fomenten conocimientos y conversaciones fuera de lo común del día a día, nuestro interés en publicar temas sobre el Cristo Negro nace de la escasez de tanto imágenes como artículos que revelan esa histórica cultura espiritual de nuestro pueblo de raíces Africanos, tema muy poco estudiado. Recientemente vemos que muchísimas otras personas están siguiendo nuestros pasos en revelar parte de sus raíces que tampoco conocíamos aquí en Panamá.  Aunque somos “portal del mundo” no nos llega noticias como esas a menudo.

Nuestro tema en esta entrada sigue siendo nuestra investigación sobre qué dicen las Santas Escrituras sobre el rezo que cura y la fe que cura. Antes de entrar en nuestro tema quisiera advertir que nuestro lema es discutir esos temas que resaltan la verdad y que forman la base de todas las religiones y que además no pueden ser adueñadas como exclusiva posesión de ninguna de ellas.  Buscamos temas que aborden y enseñen a las personas sobre lo que es la ciencia restauradora del Espíritu como parte integra de la Mente y el Cuerpo como fieles asistentes y colaboradores.

Ha sido nuestra experiencia que los rezos iluminan las Santas Escrituras y que justifican las doctrinas religiosas ante los consejos de la inteligencia y no a los ojos de la intuición. Además que toda persona puede estudiarlas persistentemente siendo tolerantes por ser que la meta es la unidad entre todos los hombres. Es por eso que respetamos el alcance del Internet para divulgar los principios de que nuestra humanidad viaja en el mismo planeta y que llevamos día a día las mismas experiencias y anhelos y que debiéramos tener esa meta de altos ideales, de llegar a ver esa fe que nos une como seres humanos que somos y que no hemos de ver todavía otro planeta como el nuestro en todo el universo.

Nuestro Maestro Cristo Jesús en sus andanzas cuenta en San Marcos, capítulo 11:1, que uno de sus discípulos le dijo, “Señor, enséñanos a orar”.  El le responde con la famosa revelación del “Padre Nuestro que estas en los cielos”, rezo que por décadas se ha enseñado respetuosamente a todo Cristiano en su mocedad muchos años después del bautismo de bebe inconsciente de lo que le había ocurrido.

Así que hasta los días de nuestra ancianidad tenemos a mano esas valiosas palabras de salvación que usan los infantes hasta en la salvajada de plena guerra cuando el miedo los asecha en su valentía o llamada “cobardía”.

Pasamos luego a San Mateo cap.17: 15 -19 palabras que en versículo 15 muchos padres dicen después de salir de las reuniones de terapia con hijos lunáticos o con algún mal canceroso, diciendo “Señor, ten misericordia de mi hijo.” Todo el acontecimiento nos resalta lo que quisiera recordar yo siempre, esa pregunta que los discípulos hicieron al Maestro, “¿Por qué nosotros no lo pudimos echar fuera?” La respuesta del Salvador fue clara y muy dura, “¡Por vuestra incredulidad!”

Así que la Fe y el Rezo es lo que tiene todo el poder y así que es la llave de la Cura.  Mantenemos nuestra marchitada fe que segundo a segundo se encuentra desafiada para que nunca lleguemos a abrir esa llave de la libertad y sanar a nuestro ambiente de pestilencia nociva a nuestra salud y bienestar.

Esta historia continúa.

Leave a Reply