Una Caja de Regalos

El Panamá América 2 de Septiembre del 1945. La portada es testigo de la lucha laboral en la Zona del Canal de los Westindian.

Parecía que la historia le estaba abriendo a mi padre una “caja de regalos” sin valor alguno; una que daba sorpresas efímeras, una arbitrariedad que descubrieron las gentes del Silver Roll que se asemejaba a como eran ellos. Así iba a resultar con mi papá, por ejemplo, quien  era producto de esa generación de gente que había sido engendrada en un  Panamá “floreciente”.

En ese momento histórico mi padre se había convertido en uno de los muy pocos propietarios de un automóvil- uno de esos artículos dentro de la caja de regalos.  Era una rareza poseer esa curiosidad tanto entre los Westindian como entre los panameños generalmente. Sin embargo, ese automóvil, como relaté aquí, era un artículo de lujo que se volvería en un logro vacuo, una victoria vacía ya que no llenaría ninguna de sus expectativas económicas o emocionales a las que él tanto anhelaba.  Entre tanto, muchas cosas empezaban a suceder en la Zona del Canal en esos años de plena segunda guerra mundial.

Para la comunidad Silver Roll, La Zona del Canal se había convertido en un clásico estado policial.  Tan pronto que los obreros Silver Roll intentaban organizarse en sociedades laborales les cerraban todas las avenidas estatales de escapada y entre sus filas se infiltraban viles conspiradores como si se tratara de enemigos de larga data. Los poderes del Estado, sobretodo el norteamericano, se encargaría a toda costa de prohibirles a dichos grupos, sociedades y uniones que fueran fructíferas y que los Westindian panameños no llegaran a reclamar por atropellos laborales.

Puesto que la mayor parte de esa primera generación del Silver Roll se encontraba en la Zona del Canal y en su periferia, parecía que mi padre tenía un limitado conocimiento de las vías de Panamá para viajar en su automóvil. Así que viajaba mucho por lo que antes era el asentamiento Negro de Red Tank, pueblo que eventualmente fue desmantelado y las tierras vuelto un vertedero. Fue que entonces notamos en casa que él se iba después del trabajo a los escombros de Red Tank a pepenar entre desechos.   Me parecía que mi padre esperaba encontrar consuelo ejerciendo actividades aparte de sus esfuerzos en su trabajo en la Zona.

En ese vertedero de Red Tank, así nombrado por su singular tanque de agua pintado de rojo que suplía a varias comunidades y que era sitio ancestral de los que residían allí por mas de cien años, él descubría importantes artículos o, al menos, para él eran importantes.  En su mayoría eran alimentos enlatados todavía utilizables que además no tendrían que comprarse en el Comisariato Silver– segregado por supuesto.

Ya que yo era el primero con quien se encontraba mi padre al arribar a casa, me invitaba a subirme a su coche. En rumbo al hogar de una de sus amistades que vivían cerca de lo antes eran los alrededores del Estadio Olímpico, me comentaba con orgullo, ” Mira tu las cosas que acabo de encontrar en el vertedero de Red Tank … y cosas muy buenas diría yo!”

Permaneciendo en silencio admiraba a este Señor, mi padre, y pensaba de cuan astuto e inteligente era y que ningún otro hombre Westindian se habría aventurado a rebuscarse entre los desechos del vertedero, ni mucho menos un hombre Westindian con un coche que lograba encontrar cosas tan útiles para uso de su familia o para vender.

Sin embargo, la historia de aquellos tiempos no destacaría ningunas de estas cosas y solo se oían de las deportaciones de organizadores laborales, tildándolos de “alborotadores” y de “infiltrados comunistas”.

De hecho, hasta los organizadores laborales provenientes de los Estados Unidos de América- de esa “Dulce tierra de la libertad”- que llegaban a auxiliar a los sufridos obreros del Silver Roll se encontrarían con la misma recepción.  Toparían con la misma pared de prohibiciones y arbitrariedades de la administración del Canal.  Hasta serían expulsados de todo Panamá y prohibidos a volver a poner pie en el país por su justa labor.

Esta historia continuará.

One response to “Una Caja de Regalos

  1. Este es un excelente artículo. No tiene desperdicio.
    Felicidades !!!

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