Repatriación y Promesas Incumplidas

 Los gobernadores de la Zona del Canal, Harry Burgess (arriba) y
Julian L. Schley (abajo).

Continuamos con el tema de lo que fue la verdadera mano de obra y las prometidas repatriaciones de los obreros Westindian Silver Roll, quienes habían logrado la realización final del soñado Canal de Panamá.

Sabemos que, en primer lugar, la mayoría de los contratos laborales de estos obreros habían sido violados. La empresa canalera generalmente nunca respeto lo acordado con respecto a las horas de trabajo, salarios, prestaciones por horas extraordinarias, y prestaciones médicas. Además, pocos de los obreros habían alguna vez visto su informe personal (otro punto que se había acordado en su contrato) con un desglose de su salario devengado a lo largo de su experiencia canalera.

En el informe en que se basa el Sr. George Westerman sobre las repatriaciones tampoco se encuentra firma de algún funcionario de la oficina de Recursos Humanos de la Isthmian Canal Commission (ICC) en Panamá incluido en ese reporte con estadísticas verídicas, algo que a los estudiosos le llama la atención sobre hechos sobresalientes de lo que fuera las relaciones laborales entre el Gobierno de Estados Unidos y su trato para con los obreros quienes comprendían tan enorme grupo de personas de marcada importancia a la obra. En contraposición a relatos históricos de cómo se trato a la maquinaria usada en la gran obra concluida, todavía esperamos un más humano trato y memorial en honor a los trabajadores Silver Westindian y sus descendientes en la Zona del Canal.

Hay que recordar que el gran número de las personas repatriadas fueron “regresados” a sus países de origen en las más patéticas condiciones tanto físicas como morales. En su actualidad muchos se encontraban padeciendo numerosas enfermedades e incapacidades años después de haber sido literalmente avasallados hasta el total desgaste.

También, para muchos, la repatriación significaba un final al flujo económico y fin de la plata panameña que, con regularidad, había sido enviada a sus familiares en las islas del caribe, algo que representaba el flujo de caja en dólares norteamericanos a pueblos de islas económicamente empobrecidas. De hecho, estos obreros llegaban a puerto en un momento especial de su historia, para ser vistos como una carga inoportuna- en lugar de servir como activo económico- por sus económicamente devastados familiares.

Durante el período entre los años de 1914 y 1921, un total de 13,319 obreros Westindians fueron repatriados, pero durante ese mismo período 9,070 nuevos trabajadores fueron importados al istmo. A pesar de que las autoridades del Canal habían ya repatriado a obreros que estaban desempleados a las islas como Barbados y Jamaica, se dice entre el vulgo que muchos “se organizaban” para, de alguna forma, volver al istmo de Panamá por ser que tenía leyes menos restrictivas de inmigración en esos momentos de su historia.

Luego de descubrir la tendencia de muchos obreros ya repatriados de volver a Panamá a residir, las autoridades del Canal le “sugieren” tanto al gobierno de Panamá como a las autoridades británicas de la localidad, que adoptaran medidas pertinentes para detener esa inmigración de los ciudadanos Westindian.

El crecimiento de la población Westindian en ese momento en la Zona del Canal Negra y en las ciudades de Colón y de Panamá superaba lo necesario en mano de obra. Unida a esa situación de repatriación y retorno, las autoridades estadounidenses inician una masiva reducción de la mano de obra manual tanto alrededor del canal, así como en los sectores de negocios en áreas las panameñas. En general el flagelo del desempleo empeoraba, tanto para el obrero Westindian como para el ciudadano panameño.

En 1933, tratando de disminuir el problema del desempleo, Panamá apela al Departamento de Estado de los Estados Unidos, arguyendo que el Gobierno de los Estados Unidos tenía el mas grande interés en la repatriación de esos “elementos extranjeros” que habían traído a Panamá, y quienes invariablemente se había convertido en un elemento de competencia para trabajadores panameños y que, además, eran una carga para el Gobierno de la República de Panamá.

El 24 de febrero de 1933, el Dr. Ricardo J. Alfaro, Ministro de Relaciones Exteriores de Panamá en Washington, en entrevista con el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Henry L. Stimson, explica la difícil situación en la que se encontraba el trabajador panameño ya que el Gobierno Nacional se había encontrado con la presencia en las ciudades de Panamá y de Colón de un gran número de trabajadores extranjeros que habían llegado al istmo en virtud de estar contratados y que en su mayoría, eran Westindian. El Ministro Alfaro pidió que el Departamento de Estado considerara favorable las recomendaciones de los Gobernadores Harry Burgess y Julian L. Schley solicitando que el Senado de los Estados Unidos se pasara propuesta de ley para asignar B /.150, 000 para la repatriación de estos trabajadores extranjeros.

En cambio, los gobernadores del Canal insistieron que el exceso de elementos Westindian en las ciudades terminales del canal constituía un verdadero lastre enguanto a las relaciones entre Panamá y los Estados Unidos, y que era conveniente para los intereses de ambos gobiernos aplicar recursos prácticos y convenientes a la situación a mano.

La contìnua insistencia por parte del Gobierno Panameño produjo sus resultados en 1934 cuando el Congreso de los Estados Unidos autorizó la partida de $150.000 dólares para repatriar a los Westindians desempleados con sus familias. Este grupo conformaría aquellos quienes habían ofrecido por lo menos tres años de servicio al Gobierno de los Estados Unidos o a La Compañía Ferrocarrilera de Panamá. Además del pasaje en barco, una suma de B /.25.00 se le pagaría a cada hombre soltero y B /.50.00 a esos hombres con familias.

Inmediatamente tras la asignación de dicho importe, fueron repatriadas 2,723 personas, entre estas l, 660 empleados y 1,063 miembros de familias. Una vez que la suma original se había gastado una adicional B / 50, 000 se le asignó en el año de 1950 para continuar el programa de repatriación.

Entre los años de 1904 y 1953 el Gobierno de los Estados Unidos repatrió a 22,901 personas de la Zona del Canal de Panamá. Para un desglose detallado de estas repatriaciones consulte este vínculo.

Esta historia continúa.

3 responses to “Repatriación y Promesas Incumplidas

  1. mi nombre es Jose Hernando Herrera.. me encuentro en panamá con deseos de retornar ami país de origen…me encuentro varado en este país sin trabajo y documentos ya caducados, los cuales los saque por inmigración directamente y abogado, los cuales se pago un derecho de repatriación que suma 800 dolares…fui a inmigración panamá para hacer uso de este requerimiento y me dijeron que se demoraba 6 meses mínimo…. por tanto ya no se que hacer sino puedo movilizarme por la ciudad.. ya tengo 51 años.. y no se que hacer si alguien me puede asesorar para retornar a mi país le agradecería mucho.. mi correo es herrerahernandoo@hotmail.com mi numero telefónico en panama es 3 200 435…

  2. Resulta que hoy, o sea en la actualidad, ese elemento de competencia a la cual se refiere usted en su artículo, sobre manos de obras extranjeras, precisamente, de igual manera está afectando al panameño de hoy, en cuanto se refiere a su posibilidad de empleo y su contra parte extranjera. No deja de ser real, aquel dicho, todo se repite en espiral.

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