El Desastre de El Polvorín

Aqui vemos la procesión de últimos honores para James Thompson, nativo de Jamaica, quien sobrevivió el Desastre de El Polvorín. La foto, fechada el 28 de septiembre 1930, muestro su féretro encima del camión de bomberos de su compañía.

Esta foto tanto como la de abajo muestran la diligencia y eficiencia del cuerpo de bomberos en sus esfuerzos por apagar un incendio en la Calle “N” de Calidonia (circa 1930).

Desde el momento en que los Westindians convirtieron a Panamá en su hogar todo niño pequeño de normal curiosidad quiso ser un BomberoBombiero, como acostumbraban decir. Conversaciones cotidianas, desde los inicios de su experiencia en Panamá, así como la letra de su música siempre fueron salpicadas de las hazañas poderosas de los legendarios Bomberos-los valientes bomberos de la ciudad de Panamá y Colón. Conocidos cariñosamente como la Camisas Rojas por sus camisas rojas distintivas, han cautivado los corazones de todo panameño.

Un trágico desastre, sin embargo, ganaría para estas almas valientes el amor y el respeto del pueblo panameño incluyendo la población Westindian que residía en las dos metrópolis. Este desastre se ha llegado a conocer como El Polvorín y ocurrió hace 96 años.

El tiempo era temprano un martes, el 5 de mayo de 1914 alrededor de las 2: 55 de la mañana para ser preciso. El área de San Miguel, Calidonia o Wachipali era un laberinto de edificios de madera – de “tabla”, como decían nuestros antecesores- habitada en su mayoría por el pueblo Westindian quienes trabajaban en y alrededor de la Zona del Canal. Sus habitantes estaban en medio de un merecido y profundo sueño cuando suena la primera alarma después de desatarse un incendio en las cercanías y comenzó a extenderse muy rápidamente, como es de costumbre con estos incendios.

La bomberos de la estación de Calidonia, por supuesto, se apresuran diligentemente a la llamada del deber para desactivar el incendio que había comenzado en la antigua Calle Tercera, la calle a lo largo de la que hoy día se llama La Avenida Nacional cerca de la ubicación actual del Hospital Santa Fe. Hoy, en ese preciso lugar, se encuentra un bello y renovado monumento conmemorando este importante evento.

El fuego luego se extiende rápidamente desde un edificio de madera a otro con una ferocidad que alarma a los ahora despiertos residentes y dentro de poco tiempo suena la segunda alarma.

Aunque se desconocen todos los hechos sobre las causas, queda claro que comenzó con un incendio en el almacén donde se alojaba pólvora, nitroglicerina y otros explosivos y materiales. Hay quienes dicen que existía una fábrica de fuegos artificiales ilegal que operaba en esa ubicación, a pesar de que el edificio era propiedad del gobierno nacional y también fue utilizado por algunas empresas “privadas”.

Según el sitio web oficial del cuerpo de bomberos se afirma que las siguientes empresas alojaban allí explosivos: The American Developing Company, Fidanque & Castro, Brandon & Bros., Chiari y Khopcke, The Panama Canal Company, Pinel & Hermanos así como el mismo Gobierno Nacional. Lo cierto es que el lugar estalla en una espectacular y violenta explosión que inspira pánico en millares de civiles y toma la vida de por lo menos cinco bomberos.

Entre los muertos se encontraban Félix Antonio Álvarez, Luis De Basach, Juan Bautista Beltrán, Luis Buitrago, Faustino Rueda y Alonso Teleche que desde entonces se han conocido como Los Mártires de El Polvorín. Entre los heridos gravemente se encontraban al comandante de la estación de bomberos Darío Vallarino, quien perdió su pierna, el Mayor Florencio Icaza, los Capitanes Domingo Vásquez y Ernesto Arosemena y los Sargentos Zenón Ramírez y Francisco Diez.

Entre los bomberos regulares que fueron heridos pero que sobrevivieron se encontraba James Thompson, nativo de Jamaica, quien se convertiría en un altamente respetado veterano de esa estación de bomberos por sus compañeros y superiores. Sería uno de los sobrevivientes históricos de El Polvorín hasta su muerte el viernes, 26 de septiembre de 1930.

En la foto superior podemos apreciar la reverencia general y reconocimiento de toda la comunidad Westindian de Calidonia por este dura Antillano que sirvió valientemente junto a sus compañeros de batalla en uno de los más peligrosos desastres de fuego en la historia de Panamá.

Nosotros podríamos agregar, sin embargo, que los incendios que ocurrían en Calidonia y los distritos de Wachipali (Marañón) eran relativamente pocos y distantes ya que la población Westindian intentaba disminuir a lo mínimo los riesgos de incendio, como el amontonamiento de la basura y materiales inflamables.

Si recordamos, el Sr. Muller, el propietario del Edificio Muller, un símbolo de la presencia Westindian en Panamá, “…comenzó a ofrecer a sus inquilinos un bono de un mes libre de alquiler si detectaban los inicios de cualquier incendio y lograban apagarlo”. Esto parece ser la actitud en general entre la población Westindian, incluso hasta los años 50 y 60 cuando empezaron a migrar a los Estados Unidos en gran números. El hecho es que para el hacinamiento y las condiciones sub-estándares de vida que existían en la mayoría de estos edificios de “tabla”, las ocasiones de siniestros eran pocas.

Hoy la procesión de las antorchas tradicionales integrada por los bomberos de nuestro querido Cuerpo de Bomberos de las dos ciudades terminales llevarán a cabo su gran desfile por las mayores vías de la ciudad en conmemoración de los hechos de este órgano valiente de bomberos. Les ofrecemos un especial saludo y reconocimiento a estos hombres y mujeres intrépidos.

Esta historia continúa.

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