El Sacrificio de las Familias Silver- Una Copa Amarga

Trabajadores y trabajadoras de la lavandería del Canal de Panamá en Critóbal, Colón. 1908

Trabajadores y trabajadoras de la lavandería del Canal de Panamá en Critóbal, Colón. 1908

Los efectos perjudiciales de los entornos laborales segregados en la Zona del Canal invariablemente llegarían a ser lo que hiciera relucir el clima emocionalmente intolerable para los hogares de trabajadores del Silver Roll en la Zona del Canal de Panamá. Los históricos hechos que habían convertido en recompensas para familias de la etnia preferida, que fue la nómina del Gold Roll, se vio convertir en negativas y un gran sacrificio para las familias de los de la planilla del Silver Roll.

Aquello llegaría a cambiar la dinámica y la imagen del diario vivir para los de la Zona del Canal Negra, y fueron situaciones que se pusieron tan opaca económica y socialmente, los cuales no llegarían a ser claramente percibidas, hasta en tiempos de la historia en que los trabajos en las obras constructoras de la Gran Zanja, llegaran a encontrarse enteramente bajo control.

Fueron esos tiempos de la historia en que el sueño del Ingeniero Mayor John F. Stevens, en ese año de 1905 iba a ver a sus trabajadores Silver. Eran a los que él procuraba cuidar por ser sus obreros preferidos, y a los que muy pronto en su carrera administrativa reconoce como los obreros más importantes para esa empresa del Canal de Panamá. En cambio llegarían esas horas de la historia en que todo se convierte en unas de sus mas frustradas esperanzas. Incluso Stevens como talentoso administrador civil, quien había transformado esa Zona del Canal en lugar apto para residir y trabajar, en tan sólo dos años, tendría que acatar rotundamente a presiones que se les colocaban, por poderosos guardianes de la política laborales de los Estados Unidos.

Tanto fue así que el Señor Stevens estuvo completamente bloqueado en muchas formas, como esos de poder lograr proveer para todos esos trabajadores el entorno laboral equitativo conforme al clima hostil de un territorio como lo era el Panamá de entonces. Stevens eventualmente llegaría a tener que entregar toda la administración del Canal a un ejecito racista como lo era el estadounidense, quien cumplía totalmente con la política circunscrita, puesta en práctica por el sistema racialmente segregado de su país. Además era sistema similar a las encontradas en la región Sur de los Estados Unidos.

Fue así cómo iban a surgir las cosas en ese sistema político y social cual fue apoyado básicamente bajo las leyes estadounidenses, hasta llegar a los tiempos de los noventa y nueve años después en que el Canal fuese revertido a manos panameñas. De hecho, justo hasta el año de 1999 aquella esquinita de las Américas, fue lugar en donde los ciudadanos dorados norteamericanos del Imperio, fuera todavía conocida jocosamente como “La Plantación,” por ciudadanos estadounidenses de la nueva era de ambas razas como son las negra y blanca por igual.

Ese sistema laboral de nóminas segregada conocidas como la antigua planilla de Oro y de la Plata, cual fue realmente transferida desde los días de la construcción del ferrocarril estadounidense de 1850-1855, cuando la mayoría de sus empleados eran de hecho tan solo Jamaicanos, al llegar a esas horas de la historia de 1914, se había tornado en tan grave distinción de raza y de clases. Aquellos actos iban a hacer tanto daño al convivir de la zona que los sacrificios logrados por generaciones de obreros Negros y que además llegarían a ser contribuciones positivas hechas también por las familias Silver Roll que los caracterizaban, en años posteriores se verían convertir en negativas imposiciones, similares a las que se les cargaban a personas en campos de concentración para civiles, bajo mando militar durante los tiempos de las guerras.

Tan temprano como en los primeros tres años de la renovada construcción del Canal de Panamá que en realidad fueron años de las mas difíciles contratar manos de obra, hubo distinciones adscritas colocadas sobre las familias Silver. Tiempos fueron en que las reglas fueron algunas “reconocidas” y otras fueron “no reconocidas”. Fueran o no reconocidas, sin embargo, para los pioneros Hombres Silver, como obreros iban a ver sus necesidades erosionar y nunca jamás reconocidas como en los tiempos del Sr. John Stevens.

Stevens había llegado a ser conocido entre los obreros Silver como el único jefe blanco que llegara a reconocerles que fueron mas que simples hombres negros, quienes estuvieron produciendo la mayor parte de los trabajos más difíciles. Además que en los trabajo crucial requeridas en la mayor parte de esas megas construcciones a ellos los requerían. Había ese jefe sido el que llegaría a estar bajando con ellos a las mas barrosas partes, que infestadas de mosquito entre zanjas plagados de peligros, en esas trincheras se encontraba con ellos, y que además les había escuchado sus opiniones y quejas y visto cómo se enfermaban y morían por los cientos de enfermedades, y de la desnutrición y de los accidentes.

Sin embargo, en tiempos tan tempranos como de los dos primeros años de la historia de las renovadas excavaciones, esas construcciones que los franceses ya habían comenzado, los cambios sociales tomarían segunda prioridad al trabajo que estaba a la mano. Incluso en esos primeros tiempos de la historia canalera las familias de la nómina Silver, o de la plata tenían pocas razones para estar mostrando eufóricas apreciaciones hacia el sistema bajo el que laboraba. Así seria aunque fueran recién llegados o estuvieran entre los primeros quienes habían llegados, en esas horas ya viejos y sazonados, habitando en o afuera de la Zona del Canal sus tratos recibidos eran los mismos.

En las cuestiones como lo que eran cruciales como eran las viviendas, llegarían a demostrar poco cambios para esos hombres aunque solterones o casados en esa nomina Silver de Plata. Ellos quienes verían avanzar las construcciones, llegando hacia la fecha clave de la percibida inauguración de ese proyecto colosal, muy poco verían avanzar en términos de mejoras de condiciones de trabajo o en viviendas, fomentos que para los del Silver Roll como trabajadores o en mejoras en condiciones de sus familias, iba a poderse ver materializar en recompensar sus esfuerzos, sino esas de más segregados y consagrados de parte de la administración de la Zona del Canal.

En el año de 1940, año en que llegaría este su servidor a tener vislumbre de lo que estuvo ocurriéndole a mis familiares con ese ” hombre blanco”, como mi abuelo materno con vehemencia se refería a ellos, fue cuando iba yo a comenzar a estar formando imagen de lo que seria realmente ser un “niño de la Plata o del Silver Roll”. Al llegar la historia por los años a principios de la década que comenzaba con 1950, tanto mis dos abuelos, al igual que otros viejos empleados del Silver Roll de la zona del canal de Panamá, habrían muertos y dejado a sus viudas desamparadas, sin hogar y sin dineros o respaldo económico alguno.

En el caso de mi familia paterna, si no fuese por escasos recursos económicos de mi abuela paternal, esa Fanny E. Reid, la cual hemos honrado por primera vez aquí en las paginas de la Rapsodia Antillana, quien por dar un ejemplo había laborado casi 20 años asegurándose ella misma una pequeña y paupérrima pensión en la Zona norteamericana.

Después de haber obrado duramente sirviendo de lavandera y planchadora en la gran Lavandería de Ancón durante más de veinte años, se habría visto obligada a vivir completamente de la caridad de sus hijos, quienes también estuvieron a esa vez de la historia sufriendo la vida de desempleo o de labor semi-esclavizada en la misma Zona. De hecho, aquello fue lo que sufrió mi abuela maternal, de nombre Marcela de Green, quien quedaría sin prestaciones en su viudez o pensión de cualquier tipo cuando muere su marido mi abuelo materno Seymore Green, quien había logrado conseguir que su sitio de empleo pagara solamente su entierro.

A pesar de la historia arriba contado su suerte podría haber sido mucho peor, llegar a ser como la historia que hemos contado de la criada desde su juventud mi querida Señorita Polly que fallece en 1949, acerca de ella se contará en otras de nuestras entregas. Aunque lo suyo fue muy lejos de llegar a estar gozando de vejez digna, para esas mujeres de la nomina de la plata Silver Roll, quienes había también trabajado no sólo para hacer verse ese Canal de Panamá, además ellas fueron las que atrajeron a las mujeres blancas estadounidenses, además de hacer el canal que nos toca hoy estar contemplando.

Al llegar a esos tiempos de la historia en que me volvería adolescente, específicamente al llegar a la década que comenzara con el año de 1950, llegaría a también estar experimentando los muchos funerales, en cementerios reservados a los de la nomina de Plata, en ese Cementerio Silver de Corozal, y también en el Cementerio de Monte Esperanza, o Mount Hope en el lado Atlántico de Colón. Iban a ser algunas de mis últimas experiencias junto a esos pioneros Silver Roll o de la plata. Serían para mi tiempos en que esos hombres y mujeres quienes fueron los reales pioneros de nuestra cultura, me darían una visión más nítida de lo que me gustaría estar sacándole a la vida.

Por otra parte, mis experiencias con personas como la Miss Polly, esa sirvienta de toda una vida mal pagada y olvidada, quien por ejemplo fue vivo ejemplo de lo que sería para mi vida, si me atreviera a estar soñando con estar trabajando en esa zona del canal de Panamá racista. Sería aquello suficiente incentivo para estar en busca mejores horizontes. De lo contrario sería que terminara bebiendo de la misma copa amarga de la desilusión, que había asolado a todo ese pueblo Silver, a esos Westindians de la República de Panamá.

Esta historia continuará.

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