Desde un principio los que fueron gentes de raza negra que llegaban a uno de los vecindarios de la ciudad de Panamá a convivir, llegando con diferente cultura, fueron aunque las relaciones se iban a encontrar en veces estresantes entre vecinos, las gentes iban aprendiendo a como vivir en esas oasis comunales urbanas.
Así era que en realidad aunque las facilidades eran inadecuadas, para una población que crecía tan repentinamente, era entre esos negros que los nuevos arrendatarios tuvieron que convivir, esos quienes estuvieron llegando a poblar las ciudades de Panamá. Fue durante los primeros años de la historia istmeña que se vería arribar esas nuevas olas de Negros Westindian a las ciudades, que iban a estar convirtiéndose por primera vez en su historia en grandes urbes. En verdad iba a suceder que tanto ellos, como sus nuevos vecinos panameños oriundos del interior del país, iban ambos grupos a todavía estar mostrando ser reservados y recluidos, aun cuando sus hijos iban a estarse matrimoniando y además iban a ser que ellos estuvieron formando nuevos hogares Panameños- Westindian.
Fueron tiempos en que todavía iban los vecinos negros Westindian a estar permaneciendo con ese sentir de que ellos eran de sentirse más extranjeros que los otros vecinos. Estaremos hablando de esos quienes sin embargo, iban a ser esos quienes estuvieron entre los que componían los grupos de gentes, esos que iban a ser las nuevas y recién instaladas familias en los barrios. Entonces es aquí que para apreciar ese grupo que llegaba a trabajar con los estadounidenses, esos quienes iban a ser mas que con otros grupos extranjeros, los que iban permanecer siendo vecinos negros, Westindian de Panamá y la ciudad de Colón.
En esa ciudad del litoral Atlántico las gentes llegarían a ser los mismos, como los que estuvieron habitando las mismas viviendas, desde tiempos en que se estuvieron construyeron el Canal de Panamá. Luego iban a pasar los años y todavía iban a estar, no solo dándose construcciones nuevas, sino que también se llegarían a tiempos en que ellos eran los que serian los que habían participado en el saneamiento de cada una y todas las ciudades del istmo Panameño.
Esa primera generación Antillana, de los que se denominarían ellos mismos Westindians, llegarían a estarse acostumbrando a estar viéndose conviviendo junto a otras gentes de clase extranjera. Curioso seria de abrir esas históricas ventanas, para estar vislumbrando verlos estar junto a esos extranjeros que llegaban de todas las partes del mundo, incluyendo de Asia, Europa y de buenas partes de la América Latina. Tiempos eran en que también, desafortunadamente, esos de la raza negra se verían adaptarse a las variadas nacionalidades y con esas relaciones laborales toxicas. De ser estresantes relaciones, que a menudo estuvieron tolerando crueldades y condiciones infrahumanas de los jefes, quienes dominaban con exigencias y amenazas. Todo aquello iba a estar mermando y cambiando su propia naturaleza de ser los empleados confiados que con un extraordinario animo por estar laborando lo aceptaban todo.
De modo que con cierta acostumbrada “reservada certidumbre” el fenómeno del abandono de deberes familiares iba a impactar a la mayoría de los varones de la etnia Westindian, y luego iba también a afectar a las mujeres, cuando estuvieron ellas que en tiempos futuros a estar atesorando mas estar aferrados ambos a su empleo, en detrimento de todas las otras fases de sus vidas comunales. El empleo, entonces pareciera haber llegado a ser suprema meta en el listado de cosas que deberían estar cuidando una familia urbana.
En la mayoría de los casos iban a estar estructurando sus vidas alrededor de la relación de trabajo, cosa que a menudo era degradante. La vida en familia entonces para la mayoría de esos hogares iba a resultar llegar a ser para los miembros a diario, una serie de reuniones con adultos cansados, que en la mayoría de los casos, desatendían a sus vástagos y se verían estar privando a la familia entera de valores cristianos.
Entre tanto se iba a estar notando que para los miembros de la comunidad Westindian Panameñas iban a ser los entierros sus puntos de encuentro, e iban a convertirse en convocatorias, en las que las reuniones iban a estar sirviendo como parte importante de sus vidas sociales. Todavía hoy en día la muerte iba a estar siendo ese algo que llena el sentido de transitoriedad de la vida, y que llenaba esas esperanzas de no poder verse esa trascendencia en sus alrededores. Los entierros llegarían a ser ese lugar central para reuniones entre familiares, reuniones en que se iban a estar escuchando elogios que nunca el difunto iba a estar escuchando en vida, además que iban a ser en donde se iban a estar juntándose para recoger chismes, y estar nuevamente familiares y amigos que no se habían visto en largos tiempos.
De esta parte cultural estaré adentrándome con mas detalles, sobre todo de las fases que tienen que ver con lo que significarían para la comunidad los Cementerios “Silver o de Plata,” en la Zona del Canal de Panamá. Luego también estaremos dando algo más de la vida social y comunitaria que emergieron alrededor de la gente Silver Roll o de plata, así que en nuestras entregas posteriores veremos en detalle algo sobre esos factores de valores.
Podremos decir con seguridad, que durante la mayor parte del vigésimo siglo, sin embargo, la comunidad negra Westindian de Panamá podría todavía considerarse la más grande de todas las comunidades extranjeras, grupos presentes en cualquier momento de la historia panameña en todo el país. Esa etapa histórica iba a encontrase viviéndose en la misma república entera, en cambio con el contrastaba la comunidad de habla hispana de clase negra agrícola, esos quienes eran antes gentes del todo rurales e invisibles.
Érase así que aún siendo de la clase agrícola, todavía iban a estar demostrando a su llegada a las ciudades esa timidez con respecto a estar aventurando a en los centros urbanos, que cada vez se vería creciendo en su población, con una comunidad negra Westindian de mayor tamaño que ellos los recién llegados de habla hispana.
Sin embargo, nosotros aquí en vez de estar morando en la vieja política la zona del canal o de la política del país huésped, esos que verían nacer su población de negros propios y extraños, nos mantenemos en la historia de los Anglo-Caribeños. Es así que íbamos nosotros los de las siguientes generaciones a estar viendo, que los de la etnia Westindian iban a estar centrando todas sus atenciones en actividades con los llamados Silver Clubhouse de la Zona del Canal.
Además y primordialmente de estar de compras en los comisariatos silver, y en las organizadas fiestas campestres o picnic celebrando los días del trabajador y las fiestas patrias de los estados unidos. Además de lo arriba mencionado también iban a estar imitando la forma de vida de las gentes coloreada o Negros de los Estados unidos. Implicado en lo último que sus reuniones regulares y numerosas de grupo, como son sociedades secretas, como son las llamadas Logias, tan comunes en la forma de vida segregada de negros en los Estados Unidos, iban a ser también practicadas en nuestro Panamá.
Sería entonces estar notando que tan pronto, como iban ganando presencia real y verdadera en los centros urbanos mencionados, se vieron estar comenzando a estar desarrollando sus propias razones para seguirse segregando, con reuniones sociales y en lo qué se podría llamar matices culturales foráneos, que a esos se unían los negros hispanos hablantes los locales. Esos anuales “carnavales” fueron fechas claves para verse esas fusiones entre los vecinos de barrio. Carnavales de antaño que nuevamente son celebrados desde esos años, iban a ser los que anualmente llenarían las calles de las ciudades de personajes disfrazados.
Eran los carnavales los que iban a estar atrayendo a la juventud Westindian a las calles con sus vecinos, quienes iban a también estar deleitando con ese encanto único suyo, y a unirse al holgorio de las calles panameñas. De hecho, su participación iba a dar a las festividades ese propio estilo, color y calor que sus ritmos musicales únicos, con el sabor inimitable del Caribe Anglo -sajón que se convertiría algo tan singularmente panameño.
Así pues para los Westindians de los Barrios de ayer y de hoy, esos quienes con sus nuevos vecinos, quienes en su mayoría eran granjeros interioranos de las provincias centrales de país, quienes son de regiones que eran retrasadas, iban a estar introduciendo posteriormente contribuciones culturales a las urbes nacionales. La mezcla de culturas iba a proporcionar una cierta clase de cultura apta para turistas, locales y extraños a la vez.
Fue entonces que durante estos tiempos de la historia, épocas en que también los Westindian habían llegado a estar en contacto con las tradiciones populares Panameñas, e incluso estarse entrelazando en mas matrimonios que unían en familias, gentes del interior del país con gentes de barrio urbano. Así iba a ser que comenzaría la mezcla y los lazos entre familias y a llegar ellos a sentirse más panameños en su propio Panamá del siglo pasado y el presente.
Luego de unir su interés mutuo en los deportes, por ejemplo en los juegos del Béisbol, fútbol Soccer y del boxeo, y demás deportes del atletismo, daría lugar a torneos y reuniones entre los distintos vecindarios. Luego incluso los negros que permanecerían de la Zona del Canal llegarían a estarse involucrando y a estarse conociéndose los uno con los otros. Así iba a convertirse nuestro Panamá y en los años porvenir la juventud de estas primeras generaciones y esos que llegaría a formar parte de las generaciones más allá de la cuarta.
Iban a entonces estarse enseñando los rudimentos de los deportes y de los juegos a niveles olímpicos y mundiales, estos encuentros culturales eventualmente iban a crear un ambiente positivo en sus vidas a nivel de los barrios económicamente mas necesitados. Iba a llegar a tiempos en que las ciudades y los vecindarios cambiarían a ver mejoras. Seria aquello que cuando sucedieran los de la juventud barrial comérciese a identificarse con sus Barrios y Barriadas. Esos Barrios de escasos recursos como los populares de Calidonia, El Chorrillo, San Miguel y El Marañon fueron los primeros, y llegarían a ser reconocidos por la ciudadanía por sus valores culturales únicos. Esos valores que incluyen lo que han aportado sus vecinos Westindian, que es aporte que luego seria parte integro de las tradiciones locales Panameñas.
Estos años que estamos describiendo, entonces, llegarían a ser tan solo los comienzos de una notable afluencia y estilo de vivir urbano. Llegaría a ser base cultural de los que quedamos de la sociedad de la raza Negra Westindian Panameña. Seria que hemos entonces llenado un vació histórico remembrando tiempos desde que nuestra historia era visto como comunidad por nosotros mismos y desconocido mientras aportaba a la cultura Panameña.
Negros Panameños somos y más que adinerados y de grandes recursos, con miras a pertenecer siendo parte excluida de la cultura panameña. Así que los años entre 1924 a 1934 para este servidor iban a marcar un hito en la historia de una juventud Westindian emergente, esos quienes serian de la primera generación de ciudadanos Panameños Negros Westindian.
Esta historia continuará.
