Entre La Zona y La Ciudad- Transiciones

La imagen presenta un cupón del clásico libro del Comisariato de la Zona del Canal. magen gracias a czbrats.com

La imagen presenta un cupón del clásico libro del Comisariato de la Zona del Canal. magen gracias a czbrats.com

Llega la época en esta historia en que los Afro Antillanos comenzaban a gozar cierto grado de euforia por haber, por fin, llegado a ser gente de pensamiento independiente además de poder mostrar ese libre albedrío promulgada en las leyes divinas.

La vida en los barrios de Panamá abría esos causes de integración social muy necesaria en la sociedad Panameña. La juventud de la primera generación había comenzado a buscar la educación en las escuelas de la zona del canal negra o el “Silver Roll” Westindian, y en las pocas escuelas Westindian de enseñanza inglesa de los barrios de las ciudades de Colón y de Panamá. Eran escuelas generalmente fundadas y dirigidas por profesores jamaicanos al principio y luego por profesores Barbadianos. De hecho estas instituciones de enseñanza tuvieron la distinción de ser las primeras escuelas en toda la República de Panamá.

La juventud Westindian de entonces comenzaron a incorporarse a la vida social de la nación lo cual significaría que se convierten en ciudadanos Panameños y se incorporan al primer gobierno, graduándose de las escuelas patrocinadas por el gobierno panameño, escuelas primarias y secundarias por primera vez. Estos jóvenes, en muchos casos, estuvieron entrando a esos recintos educativos a una edad ya avanzada, casi de adolescente.

En su mayoría la juventud tenía que hacer ajustes drásticos en su modo de pensar contrario a la tendencia de antes en la Zona del Canal parecida al estilo de vida de las viejas plantaciones de esclavos y su “casa grande,” lo que había sido el centro de la vida cotidiana de la mayoría de los Westindians de esa era republicana panameña. Hasta la propia esencia de la administración llamada por ellos “Jim Crow,” que había tomado asimiento entre esas gentes, con sus políticas de seguridad y completo control de presupuesto, haría que millares de esos negros, desplazados por alguna razón o otra, que tuviesen que mudarse a viviendas de cuartos barracas en los barrios urbanos de Panamá.

No obstante, iba a suceder que con la pérdida de privilegios vitales en la zona como la de hospitalización, la vida en las grandes viviendas construidas de madera y acuñadas unas contra las otras fomentaron la expansión de las ciudades como Colón y Panamá. Aun así los Westindian se las ingeniaban para seguir conservando ese sabor que antes tenían en la Zona del Canal tan importante en los hogares Westindian.

Este movimiento masivo a las ciudades no sólo fue propiciado por cambios en sus estados de desempleo ya que muchas de esas forzadas mudanzas fueron causadas por informantes encubiertos que se encontraban en la misma comunidad de negros entre sus complejos Silver. Las razones eran múltiples y podían incluir de hasta acusaciones de no haber acatar las reglas de vivienda como, por ejemplo, el tener demasiadas personas como huéspedes por largo tiempo. Acusaciones de estar traficando mercancía de contrabando de los comisariatos podría ser causa para hacer que familias enteras fueran deportadas y hasta prohibidas su entrada a toda la Zona del Canal.

La época es marcada por una continua política de cambios y de nuevos reglamentos provenientes de la administración de la Zona del Canal y serían causa de un total desarraigo de incontables familias Westindian creando así una carga definitiva a la vida de la nueva República de Panamá y sus magros recursos y agravados fuentes económicos.

Para mal en peor, el gobierno central recibía muy pocas remuneraciones por haber recogido la carga humana de la Zona del Canal de una fuerza laboral “del padrón de la plata” y de sus crecientes familias. De hecho, mucha de la juventud Westindian hasta de su segunda generación iban a nacer no en las salas “Silver” del hospital general de William Gorgas, sino en el Hospital Santo Tomas, institución “para las gente pobre y necesitada de Panamá.”

Para ese grupo de “afortunados” de la comunidad Westindian, que se consideraban parte de la sociedad privilegiada de la Zona del Canal, los tiempos parecían estar marcando sus vidas con continua prosperidad. No así para los desemejantes del grupo ahora siendo Panameños Westindian, el grupo que en esa hora vivía afuera de la “Zona.” Mientras que aun se encontraban empleados habían llegado a acostumbrarse a los privilegios de la zona del canal como el “librito de comisariato,” que les permitía hacer sus compras en el gran almacén del Comisariato de la “Company.”

Durante esos días históricos que las relaciones entre los obreros Westindians y sus jefes en la zona del canal y, en general ese sistema de los padrones de oro de los ciudadanos americanos blancos preferidos, los Westindian se transforman todos en los “siervos preferidos.”

Estaba demasiado claro que los negros Westindian estaban dotados de conocimientos especiales. Sabían ellos hablar el muy cotizado inglés además del español que, por supuesto lo hablaban muy bien. Además, estaban bien adaptados a las particularidades del país llamado Panamá así también como las demandas de los “Zonian” del Gold Roll de la Zona del Canal de Panamá.

Esta historia continúa.

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