Joshua Austin Reid- Jefe de Dispensario con Nuevos Peligros

El antiguo Hospital Gorgas visto desde el aire. Imagen gracias a Panamacz.com

 Aunque en mis charlas con mi abuela, la viuda de Reid, yo encontraba que ella no elaboraba mucho sobre en que consistían los diferentes empleos de mi abuelo en la Zona del Canal de sus días, el Señor Joshua Reid parecía ser hombre muy importante quien estuvo siempre ocupado con alguna preocupación con la comunidad.

Como director de Dispensario de los empleados de la comunidad Silver Roll en él estuvo como responsabilidad la supervisión de de la salud pública en esas partes de la Zona del Canal de Panamá, que habían siempre sido segregada racialmente. Además, como director uno de sus importantes deberes fue la identificación y control de vectores contra todas las enfermedades que azotaban a las gentes en esos entonces.

Con tales responsabilidades junto al estar siempre disponible a sus pacientes llegaría a ser siempre una gran carga que llevar considerando el salario a que estuvo sometido por autoridades médicas, todos de la raza blanca estadounidenses, quienes mantenían un acervo velar de que no se les ascendieran los salarios a los de la planilla Silver Roll y a él en particular durante todo el tiempo que él fungía como director.

Adicionalmente, era su responsabilidad dar respuesta rápida, junto con su equipo de coches de ambulancias a caballo, a todas las emergencias y además tener el conocimiento adecuado de los primeros auxilios. Además era de poder hacer referencia de pacientes al personal médico en el único Hospital General de la zona del Canal que llevaría el nombre del Dr. William C. Gorgas. Era ese el único Hospital para la región Pacífico y para toda la zona del canal entera incluso para todos los empleados de raza negra, sin importar en dónde viviera esa persona en la región.

Eran además tiempos de la historia en que ese Coronel Dr. William C. Gorgas, medico de la Armada de Estados Unidos quien estuvo encargado de todo lo que tenia que ver con la Salud Publica, era el que erróneamente se le daba crédito de todo avance medico que ocurriera en el área del Mar Caribe y el Istmo de Panamá.

Por consiguiente, sin importar las condiciones políticas ni las figuras prominentes de esos tiempos históricos y militares, sin embargo, mi abuelo estuvo siempre en la “línea delantera” de las campañas de erradicación y extirpación de vectores de enfermedades. Era el primero que se exponía a los peligrosos contagios y a los agregado peligros omnipresente de muertes por accidente, pues él acometía en las áreas en que estallaban toneladas de dispositivos explosivos y en adonde millares de toneladas de tierra se venían frecuentemente abajo deslizamientos con derrumbes ruidosos de una naturaleza encolerizada que ponía fin a meses del trabajo en esos “importantes cortes.”

En ese año de 1912, año en que llegarían a casarse mis abuelos, mi abuela se unía a él decidiría dimitir de ese empleo de Director de Dispensario después de cinco años de haber ejercido el puesto que el decía no ser apto para la cría de familia. Luego el iba a unirse a la cuadrilla llamada Cuadrilla de Separaciones con las esperanzas de poder resolver sus necesidades financieras de una nueva familia que crecía. Era también en esos entonces que tuvo que mover su familia a unos de las viviendas que se hacían para trabajadores solterones que eran cuartos pequeños. Se habían movido a esos cuartos de barrio en “tierra desconocida” de una Panamá de esos años en que casi todos los de su raza estuvieron en busca de viviendas adecuadas junto con otras familias de su raza Westindian y panameñas quienes eran los nativos.

Fue reaccionar en absoluta naturalidad que viendo ver a su joven familia vivir en viviendas inferiores los de “cuarteles, barracas infestados con cucarachas y ratas, sin privacidad apropiada para seres humanos,” (Gaskin 1984:10) aquello que haría que cualquier hombre pensante se moviese lejos de esa zona del canal en esos días de un Panamá que pronto llamarían su hogar. Debemos recordar que en ese año de 1918 la zona del canal era otro país separado y cercado totalmente del resto de Panamá. Todavía el Señor Reid iba a estar continuando trabajando y siendo ligado a esa zona del Canal Americana mientras su nueva familia crecía además de estar sintiendo las presiones económicas sobre su persona.

En primer lugar, el haberse separado del trabajo que parecía ser envidiable a otros negros de director del dispensario, que en esos días estuvo era un movimiento atrevido y valiente hacer de su parte, sin enteramente saber que peligro implicaría las nuevas posiciones y trabajos que estuvo a punto de estar comenzando.

Entre tanto, la demanda de la administración del canal por retener supervisores negros experimentados aumentaba y su nuevo resultaría ser tan peligroso como sus anteriores empleos al llegar a Panamá por primera vez en 1906.

Esa Cuadrilla de Separaciones (Severing Gang), mi abuela cuenta, iba a colocar sobre sus hombros aún más responsabilidades y en esas horas avanzado de edad y abatido por los años de rudo trabajar, en ese Joshua se vería su salud peligrar.

De hecho, su nuevo empleo le exigía a él y a su cuadrilla de hombres hacer casi cualquier tipo de cosa en casi cualquiera parte de nuestro Panamá y la Zona del Canal en esos días. Aunque su nuevo trabajo pagó algo de peniques más por hora, iba a ser que lo iban a estar requirieron ser aún más adaptable que antes y Joshua, siempre el hombre resoluto, no se iba a estar contrayendo de resolver ningunos de los nuevos desafíos.

Era poder llegar a estar trabajando para su familia y su gente Silver y estuvo siempre preparado para realizar los cambios necesarios y además hacer del trabajo algo meritorio. En cambio en esas horas de su vida casi había llegado a estar acostumbrado a estar rodeado de enemigos y riesgos imprevistos. De hecho, durante esos años mi abuelo, Joshua Austin Reid, llegaría a estar a menudo bajo los escrutinios de todas las fuerzas secretas policíacas que permanentemente estuvieron rondando en la zona del canal y quienes lo habían señalado y etiquetado como unos de los Jamaicanos “troublemaker” difíciles debido a estar comprometido con las causas de su gentes Silver, trabajadores Westindian y sus familias.

Su trabajo con la cuadrilla de separaciones sería apenas uno de los muchos trabajos que ese hombre tan bien informado como era el Señor Reid habría hecho en esos días; trabajos que requerían por ejemplo saneando una de las ciudades mas mortíferas de todo el Continente Americano. De hecho un negro Supervisor Jamaicano, como lo era él, siempre estuvo pensando en su familia mientras trabajaba esas largas horas en variados proyectos junto con sus semejantes quienes eran nativos Panameños durantes esos tempranos días de las construcciones y había estado viendo crecer una zona del Canal.

Tanto él como los hombres que trabajaban con él estuvieron siempre al tanto del fruto de sus labores cuando verían ese nuevo Panamá y su zona canalera florecer siendo lugar apropiado para vivir y crecer. Un área urbano que iba a resultar siendo mejor que otras del continente libre de plagas mortales y en proceso de estar recibiendo a los ciudadanos Americanos de la raza blanca quienes llegarían a reemplazar a los trabajadores Westindian del Silver Roll.

Esta historia continuara.

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