La Vida Comunitaria en “La Zona Negra”

Vemos una de las primeras escuelas Silver Roll ubicada en Culebra. 1910. Imagen gracias a George W. Westerman.

La construcción de la “gran zanja” se convierte, nuevamente, en el proyecto de alta prioridad a pesar de los prejuicios y demás actitudes de los americanos blancos. El verdadero carácter de Norteamérica racista, sin embargo, emerge en el país de Panamá.

La comunidad Westindian, con sus contrapartes americanas negras, ahora comienza a vivir y florecer de alguna manera en los lugares apartados para ellos en La Zona Negra del Canal de los Estados Unidos. Aun en plena excavación, ni un barco había atravesado la “gran zanja,” donde hacía poco solo habían existido montañas y bosques.

La vida comunitaria dentro lo que ahora se conoce como La Zona Negra se convierte en una especie de resignación que transforma estas áreas en comunidades dormitorios donde reinan las mujeres y los niños. Las tardes siempre marcan el comienzo de toda actividad deportiva ya que los únicos campos de béisbol, en imitación de sus contemporáneos americanos negros en su entorno, ahora incentiva a jugar un juego aun extraño para ellos. El juego de Cricket pronto toma un asiento trasero al nuevo juego del béisbol, un deporte que todavía niega entrada profesional a los jugadores negros.

La Zona Negra del Canal se convierte en un lugar particularmente marcada por el silencio, un actitud reservado que se extiende por todos los distritos sobretodo al atardecer y al cerrar el gran comisariato. Los negros se acomodan en sus distritos segregados de empleados “Silver” inmediatamente después que cierra la ventanilla en la oficina postal que le sirve solamente a la clientela negra. Lo que antiguamente pasaba por el comedor- el “Silver Chow Hall,” o fonda de comida para llevar por la puerta trasera (un fenómeno particularmente sureño de los Estados Unidos) ahora se conoce como el Clubhouse.

El Ferrocarril de Panamá (The Panama Railroad) continúa funcionando con la separación de sus coches en primera y segunda clase, los negros, por supuesto, juntados, como esporas, en sus lugares “de plata” en el mismo tren que sus antepasados habían construido.

Los Clubhouses del Silver Roll proporcionan un tipo de vida muy semejante al de los negros Americanos pero con ese sabor especial Westindian. Las audiencias de las secciones marcadas “negro solamente” (Black Only) en los únicos teatros disponibles ahora son vistos por los negros como un primer paso en su aculturación al anhelado estilo de vida norteamericana – The Good ‘ol USA- puesto que solo estrenaban películas producidas en Hollywood, California.

Pronto veremos, un poco antes del final de la Primera Guerra Mundial, como las mujeres Westindian comienzan a llegar en grandes números. Mientras tanto vemos a principios de la época de la construcción del Canal como los hombres comienzn a enviar por sus prometidas desde las islas del Caribe mientras que algunos de los americanos negros se casan localmente con esposas Westindian y levantan familias junto a sus vecinos Westindian. La Escuela Silver de Culebra (que se puede apreciar en la foto) sería una de las primeras en alistar a un grupo grande de niños Westindian en el país de Panamá. En esta Zona estrictamente segregada racialmente la necesidad autoriza la abertura de otras escuelas para los niños de la nómina de plata, de modo que las escuelas Silver son instituidas en los distritos que una vez fueron campamentos de trabajadores negros.

Es asi que La Zona Negra del Canal se convierte en una realidad silenciosa, separada y, muy aseguradamente, desigual en calidad. Es, sin embargo, aún mucho mejor para la causa del empleado en un periodo de pobreza extrema, como el conjunto del Caribe había estado desde el 1830.

La Zona del Canal, por otra parte, se conoce ahora por los servicios inigualables y gratificaciones ofrecidos a sus trabajadores y a los visitantes blancos americanos de los Estados Unidos, privilegios aptos para toda una realeza trabajadora de sus tiempos. Las multitudes de criadas negras, porteros, criados y camareros, sin embargo, se convierten en algo más que un componente o accesorio importante. Ahora componen una parte vital del gama de todos esos “privilegios” que se les ofrecen a los blancos.

Esta historia continúa.

Comments are closed.