¡Basta ya, Anopheles!

Aedes aegypti- el mosquito de la Fiebre Amarilla

Anopheles, mosquito de la Malaria

Un carro de fumigación haciendo su rutinaria ronda sobretodo por las zanjas.

Para el mes de agosto de 1905 la fiebre amarilla había alcanzado epidémicas proporciones y los trabajadores negros “eran los más duramente golpeados.” De hecho, la malaria, la pulmonía, la tuberculosis, y las enfermedades intestinales, todas atacando desenfrenadamente a la población laboral, habían esparcido el miedo y pánico tanto en Europa y Estados Unidos como en Panamá. Aunque estas enfermedades, generalmente, mataban y debilitaban al mayor número de seres humanos, era la fiebre amarilla que permanecía en el ojo público.

De hecho, muchos países en Europa ya habían prohibido el reclutamiento de sus ciudadanos para cualquier trabajo en el Canal de Panamá. Además, y para aumentar la ya creciente alarma, varios casos de la peste bubónica se habían reportado entre el grupo de los trabajadores Barbadianos. Algo se tenía que hacer y rápidamente si se pretendía rescatar del fracaso absoluto el proyecto de construcción del canal.

El Dr. William C. Gorgas, un médico y el jefe de Enfermedades Tropicales de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, estaba totalmente convencido de la “teoría del mosquito.” A pesar de haber sido consistentemente rechazada por muchos funcionarios y administradores del canal (ICC), Gorgas había controlado la fiebre amarilla en La Habana, Cuba apoyado con los últimos estudios sobre dicha teoría. Dr. Carlos Juan Finlay, médico cubano e investigador incansable en la causa por la erradicación de la fiebre amarilla, había aislado la causa principal de la enfermedad- la variedad Stegomyia fasciata de mosquito. Previamente habían acreditado al Dr. Ronald Ross, otro investigador y médico británico igualmente de brillante y perseverante, con descubrir la causa de la malaria- el género Anopheles, y en su breve visita a Panamá le comenta a Gorgas, “Panamá… podría servir como un gran ejemplo para el mundo entero,” si se llegara a erradicar la fiebre amarilla.

Armados con el conocimiento que la erradicación del mosquito Anopheles y no solamente que la tradicional estrategia sanitaria de una total limpieza de las ciudades terminales de Panamá y Colón y las áreas de la construcción del canal daría buenos resultados, los altos mandos médicos estaban convencidos de que este sería el curso a tomar. Gorgas se centró en poner fin a las epidemias que lisiaban el progreso del gran proyecto de ingeniería. Todo lo que él necesitaba, finalmente, era apoyo – el apoyo que recibió del nuevo Jefe de Ingeniería, John Stevens.

El programa de erradicación en La Habana le había tomado ocho meses. En Panamá, sin embargo, tomaría un año y medio para traer la plaga bajo control gracias, en gran parte, a la ayuda de John Stevens. Gorgas coloca en ese mismo año una apuntada campaña sanitaria para la eliminación de la fiebre amarilla en el primer plano de sus prioridades. Mientras tanto, él relega el tema de la construcción en “la hornilla trasera” por el momento, siempre con la bendición de Stevens, y destina un importante presupuesto inicial para todo en cuanto a insumos y personal que él necesitaría para la campaña. Entre sus necesidades inmediatas (y solamente para principiar) Gorgas solicita:

$90,000 de malla mosquitera
120 toneladas de polvo de pelitre por mes

300 toneladas de sulfuro (inicial)
300 toneladas de sulfuro por mes
50,000 galones de kerosén por mes (para los tanques de fumigación)
3,000 basureros, 4,000 cubos, 1,000 escobas, 500 cepillos. Grandes cantidades de ácido fénico, polvo sulfúrico, alcohol de madera (metanol), cloruro mercurial, “jabón común,” candados (cerraduras), linternas, machetes, corta gramas, 1,200 potes o tanques de fumigación (serían cargados en las espaldas de los trabajadores) y 240 trampas de ratas solamente para el hospital.


Una campaña vigorosa de fumigación se realiza en
Colón y Panamá en una operación de “casa por casa” con algunas áreas de alto riesgo siendo fumigadas varias veces. Las rigorosas brigadas de fumigación consistían en grandes grupos de hombres con tanques de fumigación atados a sus espaldas que se desplazaban por todas las áreas que se les asignaban rociando el mortal compuesto de kerosén. También se usaban los carros de fumigación para cubrir amplias áreas y caminos. En diciembre del 1906, la epidemia oficialmente se declara suprimida.

La naturaleza de tanto la fiebre amarilla como la malaria, sin embargo, implicaría la constante supervisión por parte de los funcionarios de salud, ya que ambas variedades de mosquito, la Stegomyia fasciata y Anopheles, son criaturas que prosperan alrededor del entorno humano favoreciendo, especialmente, el agua estancada de cualquier clase. Sin lugar a dudas, el ambiente humano alrededor de las ciudades terminales y las áreas de construcción, sobretodo los “cortes,” requerirían de una vigilancia continua.

Esta historia continúa.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>