La Gran Tarea de Saneamiento y los Nuevos Reclutas

Imagen de una típica cuadrilla de limpieza y fumigación 1905

 

Arribada de Barbadianos en su mayoría, en Colón 1904

Los primeros años de las renovadas excavaciones exigían la limpieza total en las áreas de trabajo de los llamados cortes– trabajo que otros seres humanos habían asiduamente evitado o por el simple hecho de no ser capaces de ejecutarlos.

Además, la masiva y muy desagradable labor de saneamiento tendría que ser emprendida conjuntamente con el extremadamente pesado trabajo de las excavaciones. Los frecuentes entierros en las dos ciudades terminales y los trenes fúnebres pueden atestiguar a la existencia y al fallecimiento de los hombres cuya lealtad a su dios y a su trabajo los harían parecer invencibles.

Ya que las condiciones de higiene y dilapidación no habían mejorado en la ciudad de Panamá para el año de 1904, cuando los funcionarios y los técnicos Yankees llegan al istmo a las ciudades de Panamá y de Colón, capaces ahora de asumir el control de las áreas anteriores donde los franceses habían parado operaciones desde 1889, encontraron un panorama triste y devastador, por no decir inminente peligroso.

“Colón estaba indescriptiblemente sucia, llena de niños desnudos, fea, dilapidada y terriblemente deprimente,” opina un americano muy distinguido de esos tiempos que pareciera describir lo que incluso hoy vemos de Colón y de muchas secciones del país de Panamá. La ciudad de Panamá no estaba mucho mejor. Ésta también sería la escena encontrada por los negros recién llegados- una escena que ellos pronto serían directamente y en gran parte responsables de cambiar.

Los Westindian, aunque no en lo exclusivo, conformarían las numerosas brigadas de fumigación, excavación, deforestación y limpieza de maleza, el relleno de los pantanos, limpieza de calles, y las brigadas de instalación de malla de mosquito. Estas absolutamente vitales tareas no serían uniformemente apreciadas en lo mínimo a medida que pasarían los meses y los años y la “zona del canal” se convertiría gradualmente en un lugar seguro y hospitalario para el blanco así como los trabajadores y los residentes negros de la zona del canal y de las ciudades de Panamá y de Colon.

Sin embargo, la tensión tanto mental como física causada por la responsabilidad de llevar estas importantes tareas a cabo unida a la preocupación que prevalecía entre los trabajadores Westindian de, en cualquier momento, despertar con fiebre, resfríos, y las etapas incipientes de malaria o de la fiebre amarilla puso indecibles tensiones sobre estos seres humanos que a menudo trabajaban con jefes inhumanos bajo condiciones inhumanas. Además, la presión sicológica de la discriminación racial haría a estos trabajadores, a que debemos recordar incluían chinos e hindúes culíes, parecer insensibles ocasionalmente, como respondían diariamente a todas las calamidades en su entorno laboral.

Debemos recordar, adicionalmente, que los trabajadores recién contratados, en su mayoría, serían obreros inexpertos de la isla de Barbados. Los Barbadianos, que en el vernáculo común se conocían como los “Bayjans” entre los demás Westindian, sería el otro grupo fácilmente identificable de los Westindian que llegaron durante este periodo crucial de la construcción. Desemejante a los Jamaicanos, sin embargo, que eran empleados localmente ya que los reclutadores Yankee habían sido barrados de Jamaica desde el desastroso período francés, a los Barbadianos les era ofrecido la asegurada repatriación gratuita una vez que sus contratos caducaban.

Esta historia continúa.

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