El Engavetado Caso de Victoriano Lorenzo

La hora había llegado para ese vil engavetado de todos los rastros dejados por la comandancia militar colombiana del injusto ajusticiamiento de uno de los más ilustres generales de sus filas. Resultaría una grave realidad que no se encontraría en lo absoluto ningún detalle a cerca del “juicio” que había terminado en la ejecución de Victoriano Lorenzo. Esa historia, por desgracia, resultaría ausente de todas las páginas de todos los tabloides y periódicos que se imprimían en el país.

Prueba de este encubrimiento sería el caso de el periodista Sacrovir Mendoza que el día 24 de julio de ese mismo año de 1903, encontraría en su espíritu el coraje para publicar en su pequeño periódico El Lápiz, los acontecimientos de la ejecución del General Victoriano Lorenzo. Ese día, al enterarse, los militares procedieron a recoger de las calles toda copia en existencia de ese periódico. Luego, Mendoza y el local de su empresa periodística se encontrarían rodeados por los soldados de la guardia colombiana. La Imprenta Mendoza, aparentemente, era de lineamientos Liberales.

Los predios cercados por los fuertemente armados militares habían de ser solo el comienzo de la intimidación de un pequeño diario y a su dueño y principal editor que se había atrevido a negarse a seguir las órdenes de un abusivo General José Vásquez Cobo. Vásquez Cobo, el comandante de operaciones militares de todo el departamento de Panamá, había emitido estrictas ordenes para determinadamente prohibir la publicación de cualquier noticia referente al juicio y ejecución del desaparecido General Victoriano Lorenzo.

Las tropas aparecen ese día en el área alrededor de la imprenta del periódico El Lápiz barriendo con sus cabalgaduras todo en su paso. Al entrar en el local requisan todo lo que había adentro, mientras que destruyen todo el equipo de imprenta, llevándose todas las copias de cualquier periódico impreso. Fotos de prensa, notas, y demás fueron incautadas o destrozadas. Con igual fuerza brutal interrogan al Señor Editor y cruelmente lo apalean dejándolo herido en el devastado local.

Luego de esos traumáticos acontecimientos el Sr. Mendoza jamás recuperaría la salud, producto de la vil paliza y humillación que había recibido a manos de los militares. Mas increíble sería la reacción de todos los demás ciudadanos de estirpe Liberal, que en esos tiempos componían la facción Liberal en todo el país, que se olvidarían de esos incidentes tan vergonzosos y brutales perpetrados por la milicia colombiana. Además, es notable que los Liberales de turno quienes incluían a Don Eusebio A. Morales y Lucas Caballero, los personajes que habían estado a bordo del navío de guerra americano El Wisconsin y que habían firmado el Acuerdo Wisconsin dePaz con el gobierno Conservador de Colombia, serían los mismos personajes que para el resto del siglo 20 formarían parte de ese desgarro en el tejido político del nuevo Panamá en proceso.

Aunque pareciera que silenciosamente había de desaparecer el ilustre Victoriano Lorenzo de la faz de su querido Panamá, estaría presente en todos los movimientos que iban a plagar al paiz hasta nuestros das. Los restos mortales de ese General Victoriano Lorenzo, aunque nunca serían recobrados y jamás tendrían un sitio en donde yacer por toda una eternidad, tampoco ese país llamado Panamá llegaría a tener lugar sagrado, sitio físico en donde las almas alentadoras y defensoras de nuestra ciudadanía podrían reposar en eterno idilio como Héroes de la Patria.

Vergüenza le da a este, su servidor, de tener que admitir que los sitios en donde reposan los actuales héroes y fundadores de nuestra nacionalidad no son sitios ni dignos ni adecuados. No les encuentro ese diseño de amor y de respeto que deben tener los que terminan sus vidas siendo nuestros héroes y reales fundadores de la nacionalidad Panameña. Es aquí que demuestro mis lágrimas ensangrentadas en mis odas a ese ilustre padre indígena Victoriano Lorenzo. “Es que mis mejillas están ensangrentadas de vergüenza por que no te supimos apreciar o divinal Victoriano.”

Oro, además, por nuestra patria y oro por que la juventud encuentre corazón como lo tuvo ese héroe de la patria que no se quiso vender. Oro plegarias para que mis palabras pudiesen encontrar almas que se unan a mi para adorar este que es uno de nuestros ciudadanos mas ilustres de su época.

Que se escuche mis plegarias para que puedan todos los héroes encontrar esa real paz y descanso a sus almas. Es además orar por ese divinal Victoriano Lorenzo, ya que ninguno entre los que desaparecieron sus restos pudo desaparecer sus obras en su comunidad. Jamás será un misterio para nosotros que somos de igual espíritu llegar a encontrar a ese que en espíritu lloraba, luchaba y adoraba a su patria.

Esta historia continúa.

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