La Evolución de un Líder Comunal

Imagen es del Caudillo Victoriano Lorenzo
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Entre esas gentes de Coclé, entre los desposeídos, encontraríamos a un niño que estuvo esperando crecer- ese divinal Victoriano Lorenzo. Eran tiempos en que la historia no favorecía a los indígenas de esas regiones interioranas de un Panamá saqueado, en años que llegaban a cerrar un siglo XIX tormentoso, como habían sido los pasados siglos para una comunidad indígena todavía agobiada por una elite descarriada que los gobernaba.

En ese ambiente, entonces, crecía ese quien como niño iba a resultar ser el Caudillo Victoriano Lorenzo; ese que bien conocía los abusos de los que sin benignidad para con ellos los seguían maltratando. Aquello veía ese joven niño estando entre su comunidad desposeída de tierras y, por lo tanto, empobrecida.

Mientras tanto, notaban un constante arribar de personas extranjeras, quienes llegaban de la nuevamente empobrecida Europa, y llegaban protegidos por los criollos naturales. Esos extranjeros estaban protegidos, además, por el ejército Colombiano, acantonado en esa región, la misma que había estado en el pasado maltratando a las comunidades indígenas.

Parecían esos militares estar ahí para quedarse para siempre y era hasta mucho después de esa mágica fecha de independencia de Panamá y de Centroamérica de 1821. Tiempos eran también que los letrados panameños se habían voluntariamente entregado a esa Gran Colombia, país limítrofe al sur. Entre tanto, el gobierno Colombiano iba a estar obviando las atrocidades de sus contingentes militares.

En esos días que el niño Victoriano despertaba de sus juegos con los de su edad, notaban que nuevos contingentes de la milicia Colombiana estuvieron llegando a esos lares y seguirían esa política de los viejos conquistadores Españoles de estar protegiendo a los nuevos colonos. Amenazantes se presentaban en las tierras indígenas esos militares usualmente de la raza mestiza-criollos- y traerían consigo los mismos o peores rastros contenciosos a las gentes indígenas, que habían sus antepasados españoles perpetrado contra esa comunidad.

Los mismos criollos se las “pasaban” de amos, apropiando tierras en toda la región, con documentos en mano, diciendo que esas tierras se les habían delegado por el gobierno Español colonialista de la capital a los nuevos dueños. Nuevamente seguían los encontrones con indígenas quienes defendían sus derechos y que alegaban ser los verdaderos dueños de las tierras. Llegaban esos de la raza mestiza, criollos con uniformados de diferentes razas, a desposeer por ley a los indígenas de sus pocas tierras ya trabajadas.

Llegaban a estar quemándoles las chozas con sus pocas pertenencias, y si se oponían los mataban y largaban de las tierras a esas personas quienes habían vivido por centurias en esas regiones. Las gentes de Coclé se defendían como podían de estos nuevos abusadores, pero los atropellos seguían contra estas comunidades indígenas con el aval de los gobiernos centrales. Sin embargo, aquello iba a seguir hasta muchos años después de la llamada fecha de independencia de Panamá en ese año de 1821.

Cronistas quienes han estudiado a estas personas, algunos profesionales entre los que surgieron antropólogos, quienes también eran muy pocos de los que existían en Panamá, han hecho encuestas. Sus conclusiones son en esencia de que por aquello: De que esas personas indígenas con vínculos cercanos de su mezcla con gentes de la raza Negra, raza africana, han podido por tanto tiempo sobrevivir esos choques, de que esos vínculos han enriquecido y fortalecido a esas tribus con un fuerte y duro influyo de rudeza, agresividad y destreza en las guerras. Además de que su dureza física los hace aptos para soportar los rigores del ambiente que los rodea en esas regiones montañosas.
Esta historia continuará.

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