Claman Por la Cabeza de Piar

Simon Bolívar

El General Simón Bolívar, quien se había vuelto el indiscutible comandante en Jefe de las fuerzas libertadoras de todo un continente americano, había olvidado convenientemente quienes habían sido sus más apegados admiradores.

Las Indias Orientales, que componen un archipiélago llamado las Antillas, en esos momentos se habían convertido en parte de los arreglos para apaciguar a los países guerreros de Europa. Desde los siglos 17 y 18 habían cambiado de manos españolas a las de otros europeos quienes reclamaban participación en las minas del “oro negro” que eran las grandes poblaciones de esclavos negros.

Entre tanto los principales actores en el drama de la Libertad, esos Haitianos como Toussaint L’Ouverture y su sucesor, Jean Jaques Dessalines, habían, con su valor, sabiduría y astucia militar liderado las veredas hacia la libertad en todo el territorio de sus islas, naciones que eran bastiones de asistencia para los movimientos separatistas. Sin embargo, como eran negros y, sobre todo, ex?esclavos, la elite criolla rechazaba sus intentos de unión y solidaridad para liberar a todo un continente Americano de los esclavistas.

La inquietud del General Manuel Carlos Piar seguía siendo ese tema de la esclavitud que, una y otra vez, le había propuesto al Jefe. Era un tema que siempre lo había llenado de pasión, tema que, de hecho, lo había inducido a dejar la comodidad y el prestigio de su hogar en las Antillas y unirse a la lucha. En esas conversaciones con el Generalísimo Simón Bolívar su meta siempre fue la total abolición de la odiosa esclavitud de Negros e Indígenas en todo territorio de las Américas. Resultaría, sin embargo, que las respuestas no serían favorables a los oídos de uno quien había arriesgado la vida por el movimiento de Liberación.

Luego de su intento de abandonar la comandancia y de solicitar que se le relevara de su comisión como oficial del ejército recibe ordenes de retomar su posición al mando de su batallón, como hemos mencionado. Ya que resultaría siendo un virtual enfrentamiento con el jefe y comandante mayor de todo el ejercito de liberación, el General Piar se destinaría a la misma suerte de los miles de Mulatos y negros que darían la vida en la lucha en contra de esas normas etnocentristas europeas.

Los generales de mandos que estaban al tanto de la interacción entre los dos generales empezaron a clamar por la cabeza de ese Mulato rebelde, quien se atrevía a retar las ordenes de el Comandante Mayor.

Esta historia continúa.

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